25 Segundos

Sólo espero que algo extraordinario ocurra. A 60 kilómetros por hora el paisaje de la ciudad, que es atravesado por un grande y presuroso gusano de color rojo enfado, se torna difuso.

Sólo espero que algo extraordinario ocurra. A 60 kilómetros por hora el paisaje de la ciudad, que es atravesado por un grande y presuroso gusano de color rojo enfado, se torna difuso.

 

En un semáforo, en la esquina de sentido contrario, veo a una pareja forcejear. Él, un hombre negro alto, toma por los brazos a la mujer y la sacude con fuerza.

 

– ¿Qué le pasa hijueputa?, – Le grita ella.

 

Por fin pasará algo que romperá la rutina del día y me permitirá ocupar mis pensamientos en otra cosa que no sea ella. – Pienso.

 

Sigo con atención la vergonzosa escena. Él la empuja. Ella, joven y briosa, le sigue gritando, al tiempo que le lanza puños buscando el rostro de su agresor. Gancho de izquierda, Jab de derecha, gancho de izquierda. Jab de derecha directo a la barbilla. Izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, izquierda, izquierda. El hombre no cae.

 

Llega un árbitro, bolillo en mano, vestido de verde y con la palabra Policía grabada en su chaqueta y gorra, les pide quietud.

 

Gancho de derecha directo al mentón del policía. Suena un golpe seco, ella cae. Segundos después el policía se agarra el pecho con su mano derecha, su rostro palidece y la sangre se riega con rapidez sobre su uniforme y cae lentamente, mientras intenta agarrarse de la camisa del negro. Es demasiado tarde, el hombre que discutía con la mujer, con tres puñaladas definitivas vengó el golpe que ella recibió por parte del patrullero.

 

Él levanta a la mujer, le pasa un trapo por la frente, la besa y se pierde con ella entre una de las calles. Nadie hace nada. Los compañeros de Varela, el patrullero, no llegaron, mientras que él, en el piso, vomita sangre y deja de moverse. En el periódico dijeron que era su primer día como policía.

 

El semáforo cambió. Los 25 segundos que tarda en hacerlo, indicaron que la función finalizó a las 2:23 con 25. Ellos, el negro, su novia y el patrullero, sí que rompieron la rutina. Yo, sigo pensado en ella.

 

Por, Andrés Angulo Linares

@OlugnaElGato

 

Reseña del Autor

 

Definitivamente quiero hacer de la escritura mi modo de vida, vivir de ella y para ella. Es un largo camino, para nada sencillo y cuyas gratificaciones, afortunadamente, en la mayoría de los casos es espiritual.

¡Anímate a participar de nuestra Convocatoria Narraciones Transeúntes!

 

Revisó: Paula Carreño | Iván René León (Equipo Editor Narraciones Transeúntes)
“Es descarnado, no teme decir las cosas como son. Es más, parece una intención al escribir, tiene una buena narrativa, refinada y los eventos son cotidianos” – Iván R. León.
Imagen tomada y modificada del sitio: https://eldiariodegeorge.wordpress.com/category/alegrias/page/3/
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