El día había llegado

Navidad

De pronto oyó delante unos pasos y sintió una sombra escurridiza que se ocultaba en algún lugar muy cerca de ella.

Por, Jeniffer Arias

(Puno, Perú)

Faltaban pocos días, las horas se hacían una eternidad. El camino se hacía más estrecho, cada vez más claro y más lejano a la vista tal vez.

Todo empezó un día de repente, cuando la curiosidad llenó su espíritu y decidió entrar. El bosque rojo y verde a su vez la llenaba de intriga, como si fuera a encontrar algo, pero sin saber qué. Siguió paso a paso atravesando árboles con formas extrañas e inexplicables. «¿Cómo podrían haberse formado de tal manera?» pensaba.

El viento empezó a silbar; el sonido era dulce en un comienzo y parecía seguir cada paso que daba. Aceleraba el andar, y el sonido a su vez, más tosco y más cerca. Desesperada volteó, miró, observó a todas partes alrededor suyo, sin encontrar nada ni a nadie. De pronto oyó delante unos pasos y sintió una sombra escurridiza que se ocultaba en algún lugar muy cerca de ella. Empezó a correr, sin saber que cada paso que daba la llevaba a lo profundo de esta selva. Su corazón acelerado se quedaba sin latidos y ella sin aliento, había corrido tanto, que de pronto se sintió caer y perdió el conocimiento…

… Al abrir los ojos se vio rodeada de hermosos árboles decorados a la época navideña y pensó que simplemente era un sueño, que aún faltaban algunos días para navidad, su día favorito, en el que se disponía a encender todas las luces de casa y preparar galletas de hombres de nieve, árboles y  bastones. Se levantó, al mirar a su alrededor todo era muy diferente a como lo vio cuando estuvo acostada. Volvió a escuchar los sonidos cercanos a ella y recordó, eran los sonidos que ella creía un sueño.

De pronto comenzó a visualizar algo que parecía un duende, y otro y otro. Se fueron acercando, parecían ser muy navideños, pero el rostro que tenían, provocaba pánico, terror. Sintió ganas de correr y gritar pero se vio paralizada, no sabía que ocurriría, se sentía muy asustada. Las criaturas empezaron a tocarla, lastimarla, ella sentía que estos no querían dañarla pero aun así lo hacían. Mientras esto sucedía recordó un sueño que constantemente se repetía cuando era niña, donde alguna criatura extraña se le acercaba y le decía al oído que volverían por ella algún día. Pensó que quizás el día había llegado, y su pregunta era  ¿por qué a ella?

Enseguida salió de su recuerdo y se vio rodeada de estas criaturas, intentó escapar y corrió tan rápido como sus piernas se lo permitían, volteando por momentos. De repente cayó en un agujero muy oscuro y grande, lo sintió húmedo. Cuando despertó estaba en su sillón, «solo fue un sueño» pensó aliviada. Se sintió transpirar y se dirigió a su habitación a cambiarse la ropa, cuando escuchó villancicos en su puerta, ¡Era noche buena! Asombrada y temerosa se acercó a su ventana y vio todo mágicamente decorado e iluminado, era su época favorita, pero no lo sentía así ahora. «¿Cómo pude haber dormido tanto? ¿El sueño fue tan profundo?» pensó. Bajó las escaleras y al llegar a la estancia vio su árbol decorado e iluminado, pero este no se veía hermoso ni cálido, era extraño. Se acercó y vio en los adornos un duende  igual a los de su sueño, no sabía si retirarlo y, cuando se decidió, simplemente al tocarlo desapareció. Se sintió por un instante en otro mundo y observando desde este, su hogar, quiso gritar y no le fue posible.

Por, Jeniffer Arias

Reseña del autor

Nacida en la la ciudad de Puno-Perú. 28 años. Soy amante de la naturaleza, me encanta un buen libro acompañado de pureza y silencio al aire libre. Actualmente soy mamá de una hermosa niña de tres años, traviesa y sorprendente, con la cual comparto día a día, su travesuras, programas y mis lecturas favoritas. Trato de transmitirle a ella mi gusto por la lectura.

 

Revisó: Erika Molina Gallego

“Un relato absolutamente abrumador, desolador, sutilmente terrorífico.”

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