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Manu Ocampo en ‘Bolerito’: lejos del rencor para volver a creer


Por: Olugna


No son historias que nos pertenecen. Las escuchamos, las guardamos, las pensamos como si fueran nuestras. Cambian los nombres, los detalles, los lugares, pero el dolor se repite —en las ajenas y en las propias—. No somos los protagonistas del relato que se comparte al otro lado de la mesa, pero tampoco estamos a salvo. El drama sabe un poco más dulce detrás de una botella y la impotencia de no saber cómo ser el rescate en medio de la angustia se vuelve más liviana con cada trago.

Sin embargo, el silencio que ofrecemos mientras escuchamos puede ser más efectivo que una respuesta precisa. A veces el alivio se encuentra al fondo de un vaso de licor, en las líneas honestas escritas en una servilleta o en la canción que suena en los parlantes. Al final de la noche seguiremos siendo los mismos: dos amigos en una bohemia donde hubo lugar para el desahogo, la melancolía y, por qué no, para un bolero que se tararea con la lengua dormida y la mente apenas anestesiada.


De una conversación similar, suponemos, nació ‘Bolerito’. De una historia ajena que Manu Ocampo escuchó de una amiga y que decidió transformar en canción, sin dejarla abandonada sobre la mesa. La pieza no reconstruye la ruptura ni detalla el instante exacto en que el amor se quebró; aparece después, cuando ya se dijo todo y lo único que queda es continuar y aceptar que el amor puede volver en cualquier momento, incluso después de haber jurado —más de una vez— que no creeríamos en él otra vez.

Es una canción que no tiene prisa. Su ritmo tranquilo es el consejo que nos atrevemos a dar cuando el llanto ya cumplió su tarea; su letra, sin hacer mayor uso de metáforas, suena como la voz suave con la que le decimos a alguien que todo estará bien, que el amor aparecerá de nuevo. Una invitación a dejar que el proceso del duelo madure y permita sanar.


El cariño, en ‘Bolerito’, está implícito y se manifiesta en la voz limpia del cantautor colombiano, en la melodía sobre la que se desplaza, en los coros femeninos y, ante todo, en la forma en que Manu le habla a su amiga.

«Sigue adelante, hazle caso al corazón y no sufras sin razón»

Ni la victimización ni el rencor tienen lugar en la mesa donde conversan estos dos amigos. Tampoco hay espacio para la sinceridad que lastima. ‘Bolerito’ evita el juicio y la culpa.

La inspiración, cuenta Manu Ocampo, provino de ‘Colección de Recuerdos’, presentada por Gilberto Santa Rosa, Fonseca y Chucho Valdés, artistas que buscaron en el son cubano, el bolero y matices de pop preguntarse desde la nostalgia dónde quedó el amor, y de ‘Esta es tu casa, nena’, de Kapo y Camilo, quienes combinaron los sonidos de antaño con una estética urbana.


No obstante, en la pieza del artista colombiano son el bolero y el son cubano los que definen la identidad de la canción. Una decisión relevante en una época en la que otras posibilidades musicales privilegian tendencias y cifras escandalosas por encima de la sensibilidad.


En momentos de ruptura y soledad, el bolero sigue siendo una forma elegante de rendirle culto al amor, a sus heridas y a sus segundas oportunidades.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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