«Me reabsorbo, me pierdo en mí. Me olvido en noches tan lejanas»
‘Bibliomancia’ (Leon Clef)
Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)
Las hojas de ese libro que aparece abandonado en una habitación oscura se mueven por inercia. Poco importa en qué página, en qué línea, queda abierto. Alguien va a volver a él, alguien encontrará en sus páginas una señal: un canto de sirenas que lo hará sentirse más seguro, más tranquilo.

La escena con la que cierra el video —entre la metáfora y la vacilación— deja una sensación en el aire cercana a la tensión de los finales abiertos del cine y la literatura. El monólogo con el que el protagonista se desahoga no llega a una conclusión, tampoco la necesitamos, basta con entender que la siguiente página no está escrita y que el destino no es una respuesta. Ese libro abierto, como la vida, deja en nuestras manos la incertidumbre.
La tentación de tomar las coincidencias como señales del universo es un placebo. Tranquiliza, esa es su función. Hacernos creer que todo está escrito, que no había otra forma de hacerlo. La bibliomancia[i] —una palabra que no usamos en una cafetería— es el acto de abrir un libro y tomar un fragmento al azar como señal. Leon Clef le da otro uso.

—Inspirados por el Libro del desasosiego de Fernando Pessoa, comenzamos a buscar frases al azar que resonaran con la música—, explica Leon Clef el origen de ‘Bibliomancia’, su canción más reciente.
«Todo ocurrió en una sola noche», agrega el artista colombiano. La intuición —esa que tantas veces se asume como señal— acá no decide nada. Se transforma en algo tangible. ‘Bibliomancia’ es cinematográfica y teatral: las imágenes mostradas en cámara lenta en el video son dibujadas por el piano y el bajo en la melodía.

En la pieza audiovisual, un telón se abre para dar paso a la puesta teatral que propone Leon Clef, un ejercicio de desdoblamiento en el que él aparece interpretando los instrumentos con el rostro cubierto; diferentes versiones de sí mismo que ocupan un mismo lugar. El juego de velocidades en las tomas, inspiradas en ‘Slow Hands’ y ‘Hey Ya!’, refuerzan el propósito de ‘Bibliomancia’ de retratar la tensión que anticipa la relevación del protagonista.
El guion —la letra de Bibliomancia— escrito a tres manos por el Leon Clef, su pareja y su productor, nos ubica como espectadores de su desdoblamiento, de su tensión interior y de su necesidad de resistirse al destino.
«Solo busco en la esencia, descubro el camino que no se amarra a un destino»

El despertar y el deseo de tomar el control es latente en cada segmento de la canción: «Un tenue resplandor que me invoca», «Y al despertar, quiero fluir en este mar, sin renunciar», «Decido a dónde voy, son mi norte los sentidos», «se revela el alma al trascender sin desaparecer».
Rebelarse implica, precisamente, negarse a desaparecer. La tensión que traza la canción —evidente en sus diversos elementos— invita a despertar, a sentir, a escribir la historia que protagonizamos.
No hay final cerrado den ‘Bibliomancia’: en la letra, el presente es lo que cuenta; en el video, un libro abierto ya no es usado como carta de navegación.
«Yo escribo el ahora que se revela y llena mi alma al trascender»
[i] Se trata de una técnica de adivinación que consistía en abrir un libro por una página al azar e interpretar su contenido contextualizándolo o adaptándolo a las circunstancias presentes. Tradicionalmente, el texto más utilizado por los bibliomantes era la Biblia.
Sobre Olugna
Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

