Manoa VR – Acústica extendida convirtió tres escenarios de la ciudad en una experiencia de escucha diferente e inmersiva
Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)
En medio de la plaza los músicos preparan su escenario. A su alrededor, los primeros asistentes, curiosos, manosean los audífonos que les entregaron a la entrada. El sol sofoca las columnas azules y blancas que se alzan alrededor de la pequeña basílica.
El productor se desplaza de lado a lado. Acomoda claves, da indicaciones. Al otro lado de la reja, sobre el andén, un grupo de personas observan la réplica de la basílica renacentista y lo que en la plaza pasa. Es un sábado que se escuchará de manera diferente. Las sillas vacías esperan ser ocupadas por los inquilinos de la tarde y los audífonos aguardan por sus próximos oídos.
El evento, el último con el que cierra una experiencia que comenzó dos semanas atrás bajo el montaje de Manoa VR -Acústica Extendida, nos pondrá en otra dimensión. El auditorio, hoy, no necesita de las paredes gruesas y sofisticadas que separan el exterior. La conexión íntima será a cielo abierto.
La plaza de la Réplica de la Basílica de San Pedro es pequeña. Bajo su suelo, a diferencia de la construcción original, no guarda los restos de un apóstol —el más fiel a Jesús—, pero conserva la huella del territorio ancestral. Ambas —tercas— han sabido mantenerse en pie venerando lo inmaterial —para muchos real— desde sus respectivos asfaltos: el de Ciudad del Vaticano, muy cerca de Borgo, y el de Bogotá, a pocos kilómetros del aeropuerto.

El vestuario de los músicos de La Kamorra Band, proyecto nacido en el Teatro Experimental de Fontibón, acompaña la geometría del suelo de la pequeña plazoleta. Percusiones, flautas e instrumentos modernos, dan forma a un performance en donde la música, en este caso la que rinde homenaje a los ritmos tradicionales colombianos, comparte tarima con la teatralidad y el ambiente de Carnaval.
El rock, a esta hora, atraviesa la plaza junto con la lluvia. Ennui nació, se hizo adolescente y maduró en Fontibón. Ahora tiene 20 años. Dave y Javo, desde la guitarra y el bajo —ambos con panderetas en los pies—, se sientan en el centro de la plaza. Javier, el baterista, hoy se encuentra entre el público.

La lluvia empapa la plazoleta con fuerza. Su irrupción rompe la intimidad a cielo abierto, pero abre otro tipo de final. El canto lírico de La Riveros, junto a las artistas que la acompañan, cierra la presentación con piezas clásicas dentro de la capilla de la Basílica. Afuera, la música se diluye. Adentro, la misa pronto comenzará.

Manoa VR – Acústica Extendida nació bajo la premisa de combinar tres elementos en un mismo proyecto: circulación musical, producción y tecnologías inmersivas. Tres eventos hicieron parte del circuito: el Solar de las Artes de Fontibón, la Casa Hechizo y la Réplica de la Basílica de San Pedro, como escenario de clausura.
La propuesta, concebida por Manoa VR y Báltika Records, se tomó espacios no convencionales de la localidad a través de la música, integró diversas expresiones sonoras en un mismo entorno, fortaleció el contacto entre artistas y público, y ofreció una experiencia de escucha expandida e inmersiva.
Hip hop, folk, rock y ópera convivieron en tres espacios culturales, simbólicos y arquitectónicos de Fontibón. Solar de las Artes de Fontibón, Casa Hechizo y La plazoleta de la Réplica de la Basílica de San Pedro sirvieron de tarima para MC Lord, La Tengo Viva, Juan del Sol, Danilo Lorgia, Combito CLOQQ, Club Loyal, Canapiare, La Kamorra Band, Ennui y La Riveros.
El trabajo conjunto con la Alcaldía Local de Fontibón, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA) fue clave para el desarrollo del espacio de circulación.
Sobre Olugna
Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.














