Oye Sebas - Alan Da Silva - Cocotera (3)

Oye Sebas ft. Alan Da Silva en ‘Cocotera’: la esencia femenina de la naturaleza y la mujer

Por: Olugna


«Hace más de 10 años la conozco y cada vez que nos vemos me saluda con el mismo cariño», nos cuenta Juan Starving, un viajero —uno de tantos— que deja sus historias forasteras en un blog personal para rendir homenaje a Sandra, una vendedora de cocadas —una de tantas— que se gana la vida ofreciendo su dulce a los turistas, propios y extraños, que invaden las playas de la ciudad amurallada.

Sandra aparece de pie sobre la arena, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante para compensar el peso de la batea. Lleva un sombrero de fibra que le cubre el rostro del sol bajo de la tarde y una camiseta clara que refleja la luz incandescente del atardecer. Su sonrisa no está dirigida a la cámara. En sus manos sostiene el recipiente cubierto con plástico transparente en el que transporta las cocadas: algunas blancas, otras marrón.

A su espalda la playa sigue su curso habitual. Es uno de esos días en los que la arena comienza a liberarse de las sombrillas de colores que durante horas protegieron del sol a los bañistas. En pocos minutos, el tránsito disminuye y el espacio vuelve a abrirse. Para Sandra la escena no es excepcional: el final lento de la jornada frente al mar forma parte de su oficio.


El viento pasa primero por sus hojas antes de tocar el suelo. Las mueve, las roza, las ordena y desordena sin que el árbol oponga resistencia. La cocotera permanece inclinada apenas hacia el mar, delgada, alta, con el tronco marcado por el paso del tiempo. Sus frutos cuelgan cerca de la copa, suspendidos como una reserva que espera las manos que decidan tomarlos.

Se asentó en la arena mucho antes de que la playa tuviera horarios, precios o temporadas altas. Desde entonces, sigue ahí, viendo cambiar los usos del territorio sin moverse de lugar. A su sombra breve conviven el silencio de la noche y el bullicio diurno de los visitantes. Si el avance del concreto no la arranca, permanecerá formando parte del paisaje que da vida alrededor de la orilla.


Un colombiano y un argentino pusieron su música al servicio de la cocotera y de una esencia que atraviesa la planta, el oficio y el territorio. Oye Sebas y Alan Da Silva se encuentran en una balada donde el folk caribe y el pop de raíz se cruzan con naturalidad, sostenidos por guitarras acústicas y percusiones suaves.


En ‘Cocotera’, la melodía evita el afán y la tentación de despertar el movimiento brusco de las caderas. El contacto corporal se plantea desde otro lugar, una más delicado, más íntimo. En la creación de Sebas y Alan Da Silva, el aire circula como lo hace cuando mueve las hojas del árbol, como cuando roza la piel de las vendedoras que caminan la playa.

‘Cocotera’ nace lejos de la playa que evoca. La colaboración entre Oye Sebas y Alan Da Silva se gestó en Barcelona, ciudad en la que ambos residen, y desde donde la costa aparece más como recuerdo que como geografía inmediata. Esa distancia atraviesa la canción y explica, en parte, su mensaje es una reconstrucción simbólica y sensible del territorio desde la memoria y la ausencia.

En lo musical, la canción se construye a partir de una instrumentación mínima y necesaria. Una guitarra acústica de cuerdas de nylon, un beat electroacústico suave, percusión corporal, conchas marinas y un tambor artesanal conforman una base rítmica que evita el exceso. Las texturas se integran sin jerarquías, reforzando la sensación de calma que recorre toda la pieza.

El universo visual de ‘Cocotera’ amplía esta lectura desde el lyric video, donde la figura de una mujer afrodescendiente aparece asociada a la letra y al paisaje simbólico de la canción. La imagen no define con claridad si la nostalgia que atraviesa el relato proviene de ese personaje o del lugar que representa, dejando abierta una ambigüedad que conversa con el imaginario de la nostalgia y con la relación intrínseca entre memoria, cuerpo y territorio.

—Es una narración estática, de un instante presente, donde encuentras el mar calmo y la sombra de la cocotera—, explican Oye Sebas y Alan Da Silva.


—Es así como nace Cocotera: una energía femenina e híbrida, que puede ser mujer o puede ser árbol—, agregan los artistas.

La tranquilidad de ‘Cocotera’ escapa a la cotidianidad caótica y presurosa de los turistas y privilegia la soledad de la noche frente al mar. Es serena, el retrato de un paisaje que existe cuando el ruido se retira y el territorio vuelve a ser suyo. Delicada y dulce, la canción acompaña el final del día, ese momento en que la orilla se vacía y la calma vuelve a ocupar su lugar.


—En ambos casos, esta energía representa sustento, paz, alimento y calma—, finalizan.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador

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