Karnívale - El Último Edén 1

‘Último Edén’: la pócima folclórica moderna de Karnívale


Por: Andrés Angulo Linares – Olugna


Ella viste de blanco. De rodillas inclina su cabeza hacia atrás, cierra los ojos y se prepara para recibir en su rostro la poción que preparó el Monocuco. La escena tarda lo que dura un parpadeo, pero es suficiente para comprender que algo va a ocurrir en esa habitación oscura; es el tránsito hacia un estado emocional que habrá de conectar a la joven mujer con su niña interior, el baile, la cultura y la tradición.


En la siguiente escena la vemos luciendo unas alas blancas sobre su espalda. Poco a poco, los demás personajes —el Descabezao, la Cumbiambera y la Mohicana— aparecen en escena. Es un performance que se desarrolla sobre un fondo oscuro, pero que está muy lejos de representar un escenario siniestro; todo lo contrario, es la transición que le permitirá a la protagonista de ‘Último Edén’ entregarse a la danza y el jolgorio que proyecta el Carnaval de Barranquilla.

—Simboliza esa inocencia, el encuentro con ella misma—, explica Karnívale.


Rostros pintados, máscaras y primeros planos terminan de dar forma al ritual; a la pieza audiovisual que acompaña a la canción más reciente de Karnívale, agrupación barranquillera nacida en 2016 bajo la dirección de Luis Eugenio García (Geño). La banda toma el rock ‘n’ roll como la base sobre la que mezcla sonidos folclóricos tradicionales del Caribe colombiano: una pócima de percusiones, tambores, beats, guitarras, rapeos y voces que rinden tributo a las raíces.


—Queremos mostrar el Carnaval más allá de lo que la gente ve actualmente y permitir que el público conozca el folclor desde nuestra propia interpretación—, agrega la agrupación, que hoy completan Walter Extermor, Esteban Molina y María José Figueroa.


Los ingredientes de esa pócima folclórica moderna están cargados de simbolismo. ‘Último Edén’, desde su letra, música y apoyo visual, se adapta a la tendencia de los ritmos urbanos contemporáneos sin soltar la esencia rockera. Su arquitectura sonora explora una base rítmica con influencia de champeta palenquera y chalupa, a la que se suman sintetizadores y guitarras distorsionadas. Es una canción versátil: en el día puede acompañar una comparsa y en la noche retumbar en las discotecas motivando un acercamiento más íntimo.


—Dependiendo del mood o del estado de ánimo, puede acompañar distintos momentos del día o de la vida, desde espacios de fiesta hasta momentos de conexión con nuestras raíces—, señalan sus integrantes, quienes se inspiran en mitos y leyendas para llevarlos a un lenguaje musical contemporáneo.

Como las imágenes capturadas durante el carnaval, ‘Último Edén’ es diversa. En menos de tres minutos, vemos el contraste de la voz femenina con el rapeo masculino y una percusión que gana fuerza entre tambores y batería. La letra describe un encuentro nocturno intenso marcado por la atracción física y el deseo. El protagonista expresa cómo la presencia hipnótica de su pareja lo cautiva, comparando sus movimientos con un embrujo irresistible que lo incita a pecar. La obra no deja de lado el erotismo, a veces sutil y otras directo, que identifica la música del Caribe.


A través de un lenguaje apasionado, la canción invita a borrar el universo y dejarse llevar por la tentación. La historia pone sobre la misma pista de baile la pérdida del control y la búsqueda de una conexión que ignora las consecuencias del mañana.


Con ‘Último Edén’, Karnívale no solo busca conquistar la escena nacional, sino proyectarse internacionalmente para demostrar que el Carnaval es, ante todo, identidad y cultura; una invitación abierta a descubrir un sonido auténtico donde la euforia de la fiesta se encuentra con la profundidad de la tradición.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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