Óscar Macías entendió que para llevar el slam colombiano al mundo no bastaba con tocar brutal: había que vivir como si no existiera marcha atrás.
Por: Joel Cruz
En la geografía metalera de Colombia es una constante ver cómo brotan figuras que se convierten en auténticas leyendas locales. Agrupaciones que llenan bares en sus ciudades de origen; otras que ganan un estatus de culto en el ámbito nacional y cuyos nombres se repiten con orgullo en los festivales patrios año tras año. En parte, porque su estrecho vínculo con la escena del país es imposible de romper y así lo aceptan sus integrantes; también porque sus ambiciones no llegan más allá de los límites que establece el aeropuerto más próximo a su residencia. Las razones no son pocas.
Sin embargo, salir de esa zona de confort y cruzar el océano de forma real es una hazaña reservada para unos pocos elegidos. Óscar Eduardo Macías Uribe, conocido en las sombras del underground mundial como Mr. Oscarnivore, cruzó esa frontera y la demolió, la volvió mierda, haciendo honor a la música por la que su nombre es reconocido.

El brutal death metal y el slamming son géneros implacables, ajenos a las juicios frívolos de las masas y diseñados exclusivamente para los oídos más atrevidos, tanto en el término musical como lírico. Precisamente por eso, el prestigio que alcanzó su grupo, Carnivore Diprosopus, es de una dimensión mayúscula. Lejos de una parafernalia efímera, su camino evoca un respeto puro y visceral que solo los guardianes del subterráneo que traspasan fronteras saben vigilar, protegiendo un segmento de comportamiento metalero que no deja espacio a interpretaciones amigables.
De Bogotá a Madrid: la verdadera música extrema, primitiva y universal
Fundada por Óscar en Bogotá para el año 2002, Carnivore Diprosopus se forjó bajo el fuego de una escena capitalina sedienta de tripas. Con un registro vocal que muchos describían como sofocante y devastador, el cantante convirtió a su grupo en un embajador del estilo. Pero su visión, con el tiempo y la experiencia recogida, no se conformó con el pequeño circuito de la ciudad. La decisión de radicar la banda en Madrid (España), fue el catalizador que la catapultó a las ligas mayores de la brutalidad, transformándose en la plataforma perfecta para girar incansablemente por toda Europa y Rusia. Bastante lejos de casa, pero mucho más cerca a ojos y oídos familiarizados con este tipo de propuestas artísticas.
El traslado de Carnivore Diprosopus al Viejo Continente supuso un hito para el metal made in Colombia, transformando el desarraigo terreno en un catalizador de proyección que validó la capacidad de la clandestinidad sudamericana para colonizar y liderar circuitos globales con todas las de la ley. La migración no diluyó su identidad, sino que cimentó un catálogo sonoro que hoy se erige como un testamento de coherencia, rebeldía y poder destructivo.

Desde la transgresión visceral y explícita de su debut ‘Filled My Stomach With A Pregnant’s Corpse’ (2004), pasando por el posterior perfeccionamiento de la demencia técnica en ‘Condemned By The Alliance’ (2013) —pilares de su sonido transatlántico—, hasta culminar en el celebrado ‘Rise Of The Insurrection’ (2024), su aclamado larga duración de retorno redefinió el género al fusionar la madurez técnica con la herencia más cruda. La evolución en la discografía siempre fue clara.
Lejos de ser un esfuerzo aislado, el impacto cultural de la agrupación se expande orgánicamente a través de los aportes y colaboraciones de sus integrantes en proyectos alternos como Imperial Execration, consolidando una red de intercambio musical que posiciona su legado como un referente necesario para comprender las progresiones del slamming contemporáneo.
Un vacío que estremeció al circuito internacional
Infortunadamente, Óscar Macías ya no se encuentra entre nosotros. La trágica noticia de su dolorosa partida en Europa —tras reportarse su desaparición en Suiza el pasado 15 de mayo de 2026 y ser hallado sin vida el 21 del mismo mes— ha dejado en shock a la comunidad extrema. El impacto ha hecho temblar los verdaderos cimientos del underground foráneo, una expresión que no es exagerada en proporción a sus grandes logros artísticos.
El vacío que deja Mr. Oscarnivore se mide en las sentidas reacciones de quienes compartieron su lucha: casas discográficas del calibre de Comatose Music (Estados Unidos), quienes editaron su último álbum, han manifestado profundo dolor, recordando su profesionalismo y seriedad.
Asimismo, distribuidoras de la vieja escuela, medios de comunicación, colegas y amigos del cantante manifestaron su pesar por el acontecimiento. Bandas del calibre de la también colombiana Internal Suffering por ejemplo, no dudaron en manifestar su tristeza en relación al hecho. No son pocos quienes continúan extrañando al joven bogotano que se atrevió a soñar en grande, derribando barreras geográficas a fuerza de talento, constancia y una inmensa calidez humana.

Óscar Macías no solo dejó una huella; dejó una cicatriz imborrable. El slamming brutal death metal pierde a un fiel militante, pero el underground auténtico se encargará de que sus brutales guturales sigan retumbando para siempre.
Sobre Joel Cruz
Su relación con el rock y la prensa independiente le ha permitido mirar la vida desde una atmósfera poética. Gracias a ella, los azares de la noche, el ladrido de un perro callejero, una copa de vino tinto y hasta un paquete de papas fritas tienen un lado B más interesante. Ha colaborado con sus reseñas y opiniones para medios alternativos de alta importancia en Colombia.

