«Me quiero acostar en mi soledad y llegar a el sueño de su piel»
‘El Sueño de su Piel’ (Reyner)
Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)
Sentado en las escaleras exteriores, el protagonista sostiene el antifaz que necesitará una vez cruce la puerta. Adentro, hombres y mujeres lucen el suyo.

Su mano derecha acaricia el rostro de Lucía, que se encontraba sola en un rincón del salón; ella responde cerrando los ojos. Es un momento íntimo que se desarrolla en un espacio lleno de gente. Entre ellos, más allá del color de su piel, existe una conexión que se expresa en una sonrisa sutil.
A sus espaldas, una pared blanca juega con el color del vestido de la chica y contrasta con los pétalos rojos que caen sobre ellos: un momento de tantos en la cotidianidad cómplice de su historia antes de que una máscara vuelva a cubrir sus rostros y los separe en una ciudad de antifaces.

‘Lucía’, la cuarta canción de ‘La Divinidad’, es la primera historia de amor que destapamos en el trabajo de Reyner. La soledad, en esta pieza, surge como la respuesta al riesgo que supone usar una máscara para solo encajar.
«Otra noche más como llegó fácil se fue, una boca más y el mismo desamor, triste libertad en la que me encerré otra vez, nueva soledad y el mismo portador»
Su mano derecha acaricia el rostro de la chica con delicadeza, sin afán. Ella responde cerrando los ojos, iluminada por la luz que rompe con la sombra de una habitación oscura.

Es una escena breve que resume el significado que tiene esta noche para los protagonistas, una joven pareja envuelta por la seducción de una velada de traje y de la elegancia del blues. El contraste del color blanco que se impone en la mayor parte del video encuentra equilibrio en las escenas dominadas por la ausencia de luz y se extiende a la dualidad de la pareja que lo protagoniza: él, un hombre negro que viste de traje; ella, una joven de piel clara y pelo liso que luce un vestido largo. Esa dualidad encuentra su forma definitiva en las líneas que dan forma a una balada de blues que describe cómo el amor se alimenta de la piel y la soledad del deseo.

Reyner, el artista que se rinde al amor en ‘El Sueño de su Piel’, hace de la guitarra una extensión de la canción en la décima pista que integra ‘La Divinidad’, un álbum que explora el choque de dos formas de sentir opuestas, pero a su manera, muy humanas.
«Estoy acabado y me comienzo a rendir lentamente ante el aroma del amor» es la primera línea de la canción, después de una introducción de guitarra que se extiende durante 34 segundos, en los que vemos a Reyner con una flor en la boca, vestido de traje y tocando uno de los instrumentos más representativos del blues. Los solos de guitarra prolongan esa atmósfera mientras la canción avanza por la piel, el aroma, las pestañas, el deseo y la soledad.
Ambas canciones reflejan dos aspectos que desarrolla Reyner en su disco: la superficialidad que habita un artista y la necesidad de conectar de manera genuina. Las dos proyectan el amor y la soledad como hilos conductores de dos historias en las que la piel es el punto de encuentro de la seducción y la cotidianidad.
El hombre que vimos en los dos videos protagoniza la portada. La música, en el diseño de La Mula Rusa, puede concebirse como el punto de partida de una vida, pero también como el refugio ante esa misma vida cuando se torna difícil.

Deiner Mosquera, el hombre detrás de Reyner, recorre en ‘La Divinidad’ su propia experiencia también como artista. Su inspiración nace del budismo y su viaje hacia la armonía espiritual explora, además del amor y la soledad, el ego, la confrontación y lo idílico.
—La divinidad es un estado al que se llega recorriendo un camino en soledad, de autodescubrimiento, de enfrentar el ego y de ser más consciente y humano—, explica el artista colombiano.

La guitarra, como la voz de Reyner, es protagonista de las canciones de ‘La Divinidad’: melancólica cuando se acerca al blues, densa cuando ingresa a atmósferas más oscuras o alegre cuando atraviesa ritmos latinos. El blues, en medio del soul, el funk y el rock, se mantiene a lo largo del disco.
—Este disco es importante para Colombia y Latinoamérica porque explora géneros musicales y sonoridades poco exploradas en nuestro idioma, pero que nos pertenecen tanto como a cualquiera—, complementa Reyner.
Desde ‘La Elección’, primera canción, hasta ‘El Paraíso’, el cantautor traza una cartografía de vida, el recorrido y todo lo que pasa en él desde que tomamos la decisión y llegamos a un estado ideal.
Nota del autor: amigo lector, escuche ‘La Pared’.
Sobre Olugna
Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador; a la segunda —con un talento negado para ejecutarla—, como espectador.

