Alé Kumá - La verdolaga 5

Alé Kumá teje un puente entre la nostalgia y la modernidad en ‘La verdolaga’

Por, Olugna

Es una danza que se las arregla para rendirle tributo a la fertilidad a través de la sonoridad de sus tambores; una expresión migrante que atravesó el atlántico a mediados del Siglo XIX, para arraigarse en suelo colombiano como ese obsequio heredado de raízales africanos. La Costa Caribe, lo recibió como un hijo más y lo convirtió, también, en un pregón que narraba la cotidianidad de sus habitantes, reivindicaba sus tradiciones y denunciaba ―entre la melancolía de las voces de sus cantadores y la alegría de sus percusiones― el desequilibrio social que ha sido un protagonista sempiterno de la historia del país cafetero.

Foto tomada de Facebook | Créditos: Totó La Momposina

Su nombre encierra un significado que lo ubica en el territorio ribereño del norte de Colombia; es coloquial, simbólico y ancestral. Es así como el Bullerengue ―definido históricamente como «pollerón o falda de maternidad»―, es una de las insignias más representativas del folclor del Caribe y un juglar de su inmensa historia.

Declarado como Patrimonio Afrocultural en las Bananeras de Uraba, el Bullerengue, ha encontrado en los pobladores del territorio donde echó raíces, la mejor manera de extender su huella a través del tiempo, cruzar fronteras y enfrentarse a la fragilidad de la memoria que define una gran parte de la sociedad actual. Sonia Bazanta Vidales, nacida en el municipio de Talaigua (Bolívar) en 1940 ha sido ―quizás― una de sus cantadoras más reconocidas. La artista, también bailadora e investigadora, bajo el nombre artístico de Totó La Momposina, es un símbolo de identidad nacional.


A ella, a Toto La Momposina y a una de sus canciones más representativas, ‘La Verdolaga’, rinde homenaje Alé Kumá, proyecto solista del DJ Leonardo Gómez Jattin, joven artista colombiano que fusiona los sonidos tradicionales del Caribe con la música electrónica.

―Siempre me ha gustado hacer música para bailar, para alegrar el espíritu. ‘La Verdolaga’ es medicina para el alma―. Afirma Alé Kumá.

«Encuentro, unión sin ruptura», es la definición del nombre del proyecto fundado por Leonardo. De esta manera, Alé Kumá, es envuelto por un concepto que busca conectar al público de ahora con ese pasado que forma parte del ADN de los colombianos, aunque no hayan nacido en tierras ribereñas o no sean conscientes de la herencia cultural que los antecede.

La versión de ‘La Verdolaga’ que presenta Alé Kumá, a diferencia de la composición de Toto La Momposina, con una duración de un poco más de dos minutos es mucho más corta. Las percusiones, en el tributo realizado por el artista, los sonidos electrónicos envuelven a las percusiones. Es una fusión, que reúne los elementos básicos del Bullerengue, incluida la voz femenina ―en este caso― a cargo de la cantante nacida en Guinea Ecuatorial Lauren Nguema.


La voz de Lauren es limpia, su español llevaría a pensar que nació en Colombia. La profundidad de su tono, conserva la esencia que identifica a las cantadoras tradicionales. La fusión con beats y efectos de producción, por su parte, no pierden la cadencia rítmica de la versión original. Es una canción más alegre y versátil, que bien podría bailarse con la libertad que ofrecen las mezclas electrónicas o con las coreografías de los bailadores del Caribe.

La nostalgia y la modernidad encuentran en la nueva interpretación de ‘La Verdolaga’, un puente que las une. Su sonido, no solo viaja en el tiempo; traspasa las fronteras locales y recrea esa atmósfera permeada de beats y luces de los grandes festivales de música electrónica en el mundo. La gaita, otra protagonista en la versión de Alé Kumá, se adapta con suavidad a la propuesta del DJ colombiano.

―Cualquier momento del día y de la semana es oportuno para escucharla, ya sea en un viernes de rumba o en un domingo de descanso―, agrega el artista.



Acercarse a las versiones modernas que realizan artistas contemporáneos de canciones tradicionales, es dialogar con los ancestros para caminar con ellos el pasado que forma parte de la herencia, repasar la historia de los territorios y extender esa memoria que se resiste a la extinción y al olvido.

―Es importante que siga existiendo la música de tambores en la que están inspiradas tantas canciones del género latin house―. Finaliza.

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