Los Falsos Dandys - Stupid Vision Pro 9

Los Falsos Dandys y ‘Stupid Vision Pro’: la estupidez de reducir el mundo a una pantalla


Por: Olugna


Pertenezco, según William Strauss y Neil Howe, a la primera camada de Millennials. Nací y me hice adolescente en lo análogo. La mayoría de edad me encontró en un momento en el que la tecnología empezaba a dar pasos largos, dejando atrás el sonido de las teclas golpeando el papel y el ruido del rodillo para pasar a la siguiente línea. La perfección no era una opción. Una letra mal puesta y la hoja terminaba en la papelera.

Los videojuegos empezaban a verse mejor. Los jugadores de International Super Star Soccer eran más reales. Sabíamos que eran una representación de la realidad. Con el tiempo, esa evolución empezó a exigir más: diseñar estrategias, personalizar jugadores, ajustar detalles. Todo más preciso, pero más distante. La imagen se acercaba a la realidad y se alejaba de la sensación de estar ahí, en una versión a escala de un estadio, en un clásico entre Manchester United y Barcelona.

Los Falsos Dandys es una banda de cinco amigos cuya conformación actual se consolida entre Envigado y Medellín, Antioquia en el año 2023

Fue una sensación extraña —fascinante en su momento— frente a la pantalla de 26 metros. Los ojos ya no eran suficientes para ver ese mundo —el recreado en la película de James Cameron—. Necesitaba unas gafas para acceder a él. Ese universo artificial, habitado por criaturas azules de gran tamaño, aparecía en tercera dimensión. Por momentos sentí que podía tocar a los personajes.

Con el tiempo, algo empezó a cambiar en otro lugar. Los textos en internet comenzaron a verse mejor. Más correctos, más pulidos. Las reseñas musicales, por ejemplo, dejaron de estar cargadas de errores y excesos; en su lugar aparecieron frases bien construidas, lugares comunes repetidos con eficacia, una forma de escritura que funciona, pero que se olvida con la misma facilidad.

El mundo, con todos sus adefesios, seguía —y sigue— ahí, sin intermediarios. Cada vez se hacía —y se hace— más frecuente la necesidad de interponer algo: una pantalla, un filtro, unas gafas.


El rock es longevo. Nació, creció y se expandió en lo análogo. Aprendió a convivir con lo tecnológico sin entregarse del todo. Sin embargo, hoy la evolución digital se ha involucrado en casi todo, reduciendo al mundo a una pantalla que, a veces, nos pide ser vista a través de unas gafas, unas ‘Stupid Vision Pro’, como si fuéramos falsos dandys.

Los Falsos Dandys se presenta desde la ironía. El sombrero, el saco y la corbata no apuntan a la elegancia, sino a la apariencia. ‘Stupid Vision Pro’ parte de una sátira al dispositivo de Apple, a la Inteligencia Artificial y al exceso de pantallas; por ahí derecho, a la estupidez del ser humano cuando privilegia la interacción digital sobre la experimentación con el mundo.


«El mundo afuera todo vuelto mierda y tú, otra vez viendo Betty la Fea»

—La canción busca dar una voz y un sonido satírico a ciertos sentimientos de distopía que nos genera la influencia de la inteligencia artificial—, explica la agrupación antioqueña.

‘Stupid Vision Pro’ en sus primeros segundos es punk. Es cruda, sencilla, cotidiana. La distorsión y los riffs no tarda en aparecer desbocados sin rodeos.

La distopía que plantea la banda no se queda en el concepto. ‘Stupid Vision Pro’ señala y es posible que en algunos provoque rechazo por lo que expone; mientras que otros se reconocerán en ella con facilidad desde lo cotidiano.


El punk es la voz del rock que más se ha resistido a las dinámicas de la industria y la sociedad. Ha sido reacio a la producción musical sofisticada y persiste en aferrarse a su esencia callejera. Sin embargo, sería engañarnos pensar que no ha evolucionado. En ‘Stupid Vision Pro’ se evidencia que lo orgánico y la tecnología no son enemigos.

Betty la Fea, la icónica novela colombiana, es la excusa y el punto de partida del sencillo. El conocido fragmento «Estúpido, está embargada» marca el inicio de ‘Stupid Vision Pro’. En la portada, un bebé vestido de frac camina por un mundo destruido que no ve por sus estúpidas gafas. El regaño de la banda no es ingenuo.

Quizás todo tiempo pasado no fue mejor y no todos quisiéramos tener 20 años de nuevo, pero había algo valioso en ese antaño noventero que cautiva: la capacidad de crear con nuestras propias manos.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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