Narcocracia: de la sátira a los confines del Metal fuera de lo tradicional

«Todo lo que ofrendes en vida en el reino tú lo cobrarás y mientras el dinero cae en la bolsa desde el cielo escucharás: ¡Gloria hosanna aleluya!»

‘EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUKAS’ (NARCOCRACIA)

(Suba, Bogotá D.C., Colombia)

Por, La Cabra

¡Ay qué bonito es mi país!

El país del Sagrado Corazón, famoso porque hasta lo más inimaginable es posible gracias al ingenio y audacia del colombiano, ya que en su naturaleza no está vararse por nada, lugar donde “ser abeja es ley”, pues no hay que dejarse ver la cara de pendejo y cómo no recordar que es válido salirse con la suya bajo la frase célebre de “el vivo vive del bobo”, también es cuna de músicos por excelencia. Empíricos o de academia, aquí somos creadores, dueños y precursores de mil y un ritmos.

Empezamos esta historia desde el centro de Colombia, exactamente en Bogotá. Partimos desde Suba, nuestra onceava localidad, en donde, desde finales del 2020, mientras nos azotaba la pandemia, se abrieron paso como intrépidos aventureros estos personajes cargados de humor negro, de ese que canta verdades funestas en la cara e irrita a la gente de bien, ese humor que a los puritanos les eriza la piel y les hace pronunciar frases como «¡por dios, esa gente en que estará pensando!»; junto a expresiones faciales de total escándalo y desaprobación.

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Ese humor que a los puritanos les eriza la piel y les hace pronunciar frases como «¡por dios, esa gente en que estará pensando!»

Y es que imagínense ustedes, la mayoría de la gente que piensa tener la verdad absoluta, no dimensiona que hay personas que no tenemos la mollera sumida y no comemos entero de las noticias amarillistas y aduladoras de los medios de comunicación tradicionales, entonces, esto les genera serios problemas gástricos.

La cotidianidad del país ha sido fuente de inspiración para nuestros protagonistas, pues vivir aquí es como estar 24/7 en un cuento escrito por Gabriel García Márquez o ―mejor aún― algún escritor de cuentos de terror como el señor Edgar Allan Poe. Podría decirse, de una manera respetuosa, que se tiene de donde escoger.

Han trabajado arduamente para consolidarse como banda y como representantes y denunciantes de eso que los inquieta

Narcocracia se llama este proyecto que, sin lugar a dudas, alza vuelo con sus variadas composiciones, su puesta en escena bajo el marco del teatro griego. Enseñándonos las tragicomedias de la vida se sale del encasillamiento del metal tradicional al que estamos acostumbrados para refrescarnos el panorama con su algarabía.

Hay personas que no tenemos la mollera sumida y no comemos entero de las noticias amarillistas y aduladoras de los medios de comunicación tradicionales

Sus integrantes han señalado con una llamativa interpretación esos temas a los que la gente huye y prefiere esquivar, pues es más fácil ignorar lo que como sociedad nos aqueja y nos molesta. Pero estos señores no le tienen miedo a eso, se han apersonado de rítmicas que se quedan en la memoria del espectador de forma más digerible y lo llevan a ‘poguear’ una canción.

La irreverencia que les acompaña les permite trabajar juntos, tanto las letras como la música, para sus canciones. Cada idea que brota es analizada cuidadosamente por ellos, mientras se apoyan en los diferentes géneros del metal, encontrando así, lo que mejor complemente el concepto al que le quieran dar vida en ese momento.

Sus integrantes han señalado con una llamativa interpretación esos temas a los que la gente huye y prefiere esquivar

Leonardo Martínez (en la voz), Julián Osorio (en el bajo), Héctor Rubiano (en la guitarra) y Alex Velandia (en la batería), son quienes le ponen el sabor a este conjunto de historias que se  compone por ahora de títulos como ‘Narcoaventuras en el país del sagrado corazón’  y ‘Realismo Trágico’ que está a puertas de ver la luz, el cual traerá grandes sorpresas, ya que cuenta con la participación de una gran variedad de músicos de la escena metalera.

Estos señores no le tienen miedo a eso, se han apersonado de rítmicas que se quedan en la memoria del espectador de forma más digerible y lo llevan a ‘poguear’ una canción

Aunque podría decirse que llevan muy poco de formación, estos muchachos no se han quedado quietos, pues han trabajado arduamente para consolidarse como banda y como representantes y denunciantes de eso que los inquieta y los pone a pensar en eso que llevamos tan arraigado de nuestra cultura colombiana y latinoamericana.

Sin lugar a dudas, alza vuelo con sus variadas composiciones, su puesta en escena bajo el marco del teatro griego

Para ser parte del cambio se debe empezar por cuestionarse sobre aquello que nos quieren vender como bueno e irrepetible, se deben construir cimientos fuertes desde abajo, desde la convicción, desde aquello que vemos podemos cambiar y si está la música de por medio, pues mucho mejor, ya que esta ―como lenguaje universal― es garante de que nuestro sentir llegará a más personas que se identificarán con aquello que queremos mostrar, con lo que queremos contar para bien o para mal.

Enseñándonos las tragicomedias de la vida se sale del encasillamiento del metal tradicional

Estamos aquí, siendo participes del hoy y el ahora, donde nos queda tanto por mejorar y tanto por arreglar en cuestiones políticas, religiosas, trabajo y demás. Somos los principales actores de esta comedia que se escribe mediante el sarcasmo y las rimas.

Esto y más, es lo que podremos ver en Narcocracia.

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