La resistencia también puede escribirse desde la esperanza
Por: Alcántara Aristides
¡Claro que estoy triste!
Un tigre que habla se metió a mi casa.
Dice que no muerde, dice que no mata,
se pone en dos patas y baila.
El deber es contagiar sonrisas en penumbras,
gritar “¡Sí se puede!” cuando hay llanto
y susurrar que estaremos bien en el abrazo
Simpático con sus chistes,
sus colmillos brillan al sonreír,
hay fanfarrias cuando calla
y sus bolitas lame si mi mujer pasa.
¡Ǫué viva la vida!
¡Ǫué viva la alegría!
¡Ǫué vivan dignas!
Aún en resistencias,
y aun famélicas.
Es el auténtico reto de la esperanza.
El tigre bosteza
pregunta qué hay de comer,
una mueca que emula entusiasmo
tapa el desagrado al escuchar que hay ajiaco.
Libros y encuentros.
¡Por la comida del pueblo!
Plazas y vías.
¡Por el derecho y los hechos!
Barricadas y Congreso.
¡Seremos Gobierno!
Habla de su pasado,
muestra sus garras
que de tener oportunidad hubiese usado.
–Pausa para reír–
Con zarpas sin estrenar
quiere él destripar.
Campesino y citadino,
jornalero y contratista,
ganadero y empresario.
que el acumular solidaridad
sea nuestra ambición.
Este tigre no me da miedo.
Seguramente toda la carne que ha tragado
se la cazó alguien en un supermercado.
Patético.
No pasarán monigotes con bates,
ni botas izquierdas en caras.
Por el amor a lo común
¡Firmes por queridos y camaradas!
¡Claro que voy a sacarlo!
Pues se come mi alimento.
Mientras corto cebollas
se convence que tapo lamentos
sin sospechar que así entreno.
Ayudémonos todos
que la lucha no se detendrá.
Alzados y con valor
gritaremos todos los pueblos
¡Seremos gobierno!
Alcántara Arístides
Reseña Nacido en la frontera, de casa tranquila y vecino del conflicto. Amante de las letras duras, la música agresiva y a caminar sin audífonos. Se le ha visto en toques y ferias del libro, pero mantiénese en casa barriendo para oír música echado en el piso al lado del perro.

