«En el fin del sol una cuerda rompió; una vez yo vi alguien que no pudo»
‘LA VIDA COMO UNA RULETA RUSA’ (SAK)
(Lima, Perú)
Por, Olugna
Un hombre sin rostro expresa, a través de la danza percusiva entre dedos, teclas y acordes, una melodía que se desplaza de manera lenta, sin afán y ―si se quiere― solemne y melancólica, hacia un relato sombrío pronunciado por una voz opaca que recorre las líneas de un diálogo íntimo y metafórico que despide a alguien que no podrá seguir siendo el narrador de su propia historia, porque la ruleta se ha detenido en su casilla. Es la vida jugando con la muerte, es el azar caminando de la mano con el destino, la catarsis de un sentimiento que necesita descansar. Sobre el piano, la llama de una vela roja está próxima a extinguirse.
Detrás de esa máscara está el rostro de Sebastián Alarcón, productor peruano que hizo de la música ese refugio en el que la muerte no lo encontraría y la soledad no habría de buscarlo; también, ese lugar en el cual, a través de la experimentación y el arte, se convertiría en un espacio de creación. Allí, después de superar las etapas más difíciles de su existencia, al frente de un piano, el artista daría comienzo a un proyecto en el que la vida, en su esencia más pura y visceral, sería narrada tal y cómo es: una ruleta rusa.

―La música en Perú está inundada de una positividad enfermiza, ―afirma Sebastián y agrega―, con mis canciones quiero mostrar que la vida aquí puede parecerse al infierno.
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Esta premisa sería la génesis de SAK, concepto que recogería las influencias más representativas de Sebastián, como Radiohead y Repulsive.
―Te pueden hacer volar la cabeza y decir: “¿qué estoy escuchando?”―, agrega.
‘La Vida Como Una Ruleta Rusa’, es la primera pieza de una sesión en vivo en la que SAK presenta dos composiciones. Es una canción, que retrata la relación entre la vida y la muerte y cómo, en últimas, se necesitan la una a la otra para existir.
Los últimos acordes del piano en ‘La Vida Como Una Ruleta Rusa’ y los suspiros finales de la voz de César Yupánhasta alcanzar el silencio, son el preludio del segundo acto.
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Sonidos confusos de la radio anteceden los primeros acordes. Continua esa danza entre un hombre sin rostro y su piano, comienza un relato que demuestra que la vida y la muerte están sujetas a un poder mucho más grande que las antecede, mismo que define la existencia entre un principio y un final; pero que a sí mismo puede definirse como infinito. Finalmente, antes del origen él ya estaba aquí; quizás, cuando todo termine, siga impávido observando la fragilidad del universo.

‘El Tiempo Se Nos Va’, interpretado en esta ocasión por Maricarmen Quiroz,es la continuación de ese diálogo interior que comenzó con ‘La Vida Como Una Ruleta Rusa’ y que ahora retrata cómo el ser humano subordina su propia existencia al entramado efímero de un reloj, que ―al igual que la llama de esa vela ubicada en el lado izquierdo del piano―, se ignora en qué momento habrá de detenerse.
Sin perder la solemnidad del primer acto, ‘El Tiempo Se Nos Va’ se desplaza por una melodía que se desplaza sin afán, acompañando la voz de Maricarmen Quiroz que recita las breves líneas de la canción.

―Con esta versión en vivo buscamos dar un ambiente de espacialidad como si estuvieses en un sueño. Se componen de la delicada voz de Maricarmen y los sampleos de voz de Borgues, uno de los artistas que en vida le aterraba también la cuestión del tiempo―, agrega el artista peruano.
Conformada en la actualidad por Sebastián Alarcón, en la composición y por Maricarmen Quiroz y César Yupán en la voz, SAK contempla a futuro la participación de otros intérpretes para las nuevas canciones.
Concebida bajo la experimentación musical como premisa fundamental, SAK se aleja de los límites impuestos de la producción musical contemporánea.
―El tiempo no alcanza para satisfacer todo lo que deseamos hacer y eso nos embruma mentalmente. Nunca nos damos por abasto ―, finaliza.