Cielo Rojo - Las venas de venus (6)

Cielo Rojo y ‘Las venas de Venus’: dos crónicas paralelas de amor


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


Su mirada se detiene frente a su propio reflejo. Su expresión es firme y no disimula la sensación que la atraviesa. Entre la decepción y el juicio hacia sí misma, la protagonista nos muestra cómo ese espejo se convierte, en ese instante, en el rechazo de aquello que noche tras noche ha deteriorado su propia imagen: una Dorian Gray nocturna, urbana y, ante todo, mucho más cercana a nosotros, observada por ese narrador omnisciente que la acompaña a lo largo del video. Segundos más tarde la veremos entregarse al éxtasis que se desprende del placer.


Es una mujer empoderada y orgullosa de sentirse libre; pero también una mujer atormentada por el costo que debe asumir después de cada clímax. La contradicción define su cotidianidad y el amor aparece como un relato atravesado por presencias efímeras que no tardan en esfumarse, sonrisas fugaces y vacíos persistentes que la lastiman. Ese espejo del bar refleja, al mismo tiempo, dos versiones de sí misma: la que abraza su libertad y la que carga con el peso emocional que esa misma libertad le deja.

«Una diosa escapó del templo / al caer la tarde / se fue caminando y tejiendo redes / para sus amantes»


El hombre de corbata que narra la historia de ‘Las venas de Venus’ no es una presencia pasiva. Es otro protagonista que, al igual que la joven mujer, se enfrenta a una vulnerabilidad: la impotencia de ser una voz que no la juzga, pero que tampoco puede ofrecerle consuelo a esa Venus moderna que lleva entre sus venas la esencia del mito que convirtió al amor en una presencia femenina, divina y profundamente humana.

«Una diosa escapó del templo / al caer la tarde / se fue caminando y tejiendo redes / para sus amantes»

En la canción que nos presenta Cielo Rojo, a diferencia de otros narradores, ese amable sujeto de corbata logra conectar con la dualidad de la protagonista. En sus palabras la humaniza y la retrata desde sus lados más genuinos: el de la plenitud de la mujer que siente y el de la tragedia de la mujer que se desmorona. Él, tan humano como ella, logra entenderla lejos de las miradas que suelen castigar a todo aquel que se atreve a desafiar la concepción convencional del amor.

«Llévame contigo / que no acabe el sueño / y navegar en las venas de Venus»


El rock —camino que eligió Cielo Rojo desde su nacimiento en 1997— nos acerca a esta historia a través de sus sonidos más movedizos. El rock and roll, el jazz y el swing le dan ritmo a ese retrato dual de la joven mujer y, de paso, al sentimiento del hombre que ve correr en ella el amor como alguna vez lo hizo en la hija de Júpiter y Dione, diosa del amor, la fertilidad y la belleza.

El amor, en su versión más humana y moderna, nos alivia del frenesí de las ciudades. Tal como lo hizo en el Olimpo, nos invita a navegar y dejarnos llevar por sus corrientes. Así lo plantea Cielo Rojo: en el amor, entre los significados caprichosos que cada quien le atribuye, convergen mente, cuerpo y alma.


‘Las venas de Venus’ nos ofrece una concepción casi filosófica del amor y nos invita a explorar su dimensión femenina. Lo hace desde la joven que en el video se deleita y se destruye, pero también desde la figura que describe la letra: una diosa que se aleja de la divinidad para comprender, a través de la mujer que la representa, lo que significa para nosotros —los plebeyos mundanos— amar, sentir y vivir.

En la pieza audiovisual, un narrador encuentra refugio en una banda de rock que interpreta una canción en una fábrica abandonada. Al final, una mujer respira con tranquilidad en medio de un jardín.  



Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador

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