Bonus Trak- 'Money Money'

Bonus Trak y ‘Money Money’: una inmensa valija que no termina de llenarse


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


Los cinco mil pesos nunca aparecieron. Han pasado cerca de 424 años desde que Francisco de Sande y Picón recibió ese dinero para que fuera depositado en la Tesorería del Nuevo Reino de Granada, en 1602. La crónica escrita por Juan Rodríguez Freyle en El Carnero cuenta que los rumores de la época apuntaban a que aquella suma —un botín enorme para entonces— habría sido usada para comprar el silencio del visitador enviado por la Corona española, Andrés Salierna de Mariaca, quien murió pocos días después llevándose consigo la verdad. Desde entonces, Colombia ha navegado sobre las aguas turbias de la plata que desaparece antes de llegar a su destino; la noche horrible no ha cesado.


Doctor Sangre, como era llamado Francisco de Sande por los indígenas, nos cuenta Juan Gossaín en su columna El increíble primer escándalo de corrupción en la historia de Colombia, «le habían entregado cinco mil pesos oro, en efectivo, para que los consignara en la Tesorería del Virreinato, pero esa plata no aparecía por ninguna parte» y agrega una pregunta que produce alergia: «¿De qué nos quejamos, si aquí decimos que “hecha la ley, hecha la trampa” y sostenemos cínicamente que la “ley es para los de ruana”?».

Francisco de Sande y Picón, presidente de la Real Audiencia de Santafé entre 1597 y 160

La corrupción, como la violencia, se pavonea sin vergüenza por estas tierras. No importa qué página abramos, sin necesidad de buscar con lupa, encontraremos relatos de dineros que nunca llegaron. La cotidianidad tampoco se salva: desde el pasaje que se evade en TransMilenio hasta la platica que se perdió en la Unidad Nacional de Protección, Colombia es Disneylandia para los pillos —los de corbata, pero también los de tenis— que venden su conciencia por unos cuantos billetes.

Bonus Trak lo define de manera sencilla en su nueva canción: «Todo el mundo se corrompe, no hay conciencia ni valor». ‘Money Money’, alejándose un poco del punk rock al que nos tiene acostumbrados, nos habla del poder que tiene el dinero, de la devoción que despierta y de la capacidad que tiene para comprar votos, sobornar silencios y esconder realidades.


—Quisimos que ‘Money Money’ tuviera un sonido fuerte […], porque la intención era que una letra con un enfoque político estuviera acompañada por una energía que transmitiera rabia y frustración—, explica Bonus Trak.

La voz de Javier Velandia, áspera y ronca, dirige una protesta que puede verse desde la decepción y desde la rabia: «son los votos que se compran, los sobornos por callar. Hay contratos que se firman ¡Y sabemos ignorar!», y encuentra respuesta en una consigna que se une a los coros.


—Sentimos que en toda Latinoamérica se repite una misma dinámica donde el dinero termina teniendo un peso determinante en el poder—, señala la agrupación bogotana.

La atmósfera musical de ‘Money Money’ genera tensión. Los riffs melódicos toman influencias del rock de los años 70 y recrean pasajes que alejan la canción de la monotonía: una pequeña teatralidad en la que Bonus Trak pisa otros caminos sin abandonar, en todo caso, la identidad que ha mostrado desde 1999.

—Buscamos construir un sonido que reflejara esa sensación de vivir en un contexto donde la corrupción se ha vuelto parte del día a día—, agrega.


El video de ‘Money Money’ es irónico. Las escenas en exteriores recorren edificios y lugares emblemáticos de la historia del país y fundamentales para la democracia. Los integrantes de Bonus Trak encarnan a señores de cuello blanco que se regodean entre fajos de billetes: vulgares y cínicos, representan ese discurso que conocemos bien y que en muchos todavía despierta admiración.


—Muchas veces preferimos mirar hacia otro lado frente a lo que ocurre en la política—, complementa.

La portada es aún más irónica. El rostro de la Dama de la Justicia, con sus ojos vendados, se sobrepone a la imagen de un maletín abierto cargado de billetes verdes: el punto de partida de una extensa conversación que tenemos en Latinoamérica. Colombia también tiene su valija, una sin fondo en la que han cabido desde los cinco mil pesos de Sande hasta las escandalosas cifras que aparecen —y reaparecen— en titulares de noticias.


—Queremos generar conciencia a nivel latinoamericano, abriendo una conversación sobre lo que muchas veces no se ve detrás de la política en la región—, concluye.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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