Los Cuerpos

El esplendor que emite la luna se cuela por el velo tierno que cubre la ventana cerrada, da permiso para contemplar con claridad cada objeto del lugar.

Por, Déborah Henao

El esplendor que emite la luna se cuela por el velo tierno que cubre la ventana cerrada, da permiso para contemplar con claridad cada objeto del lugar.

Los colores de las paredes incorporan la melancolía; remolinos que fueron hechos por una brocha juegan ahora con el azul, amarillo y blanco, forman círculos que se encuentran, danzan en movimientos suaves.

Íntimo nido, atrapa los olores; dulces, amargos, salados, agrios, algunos alegres, otros tristes.

Se empañan de amarguras los utensilios que a diario moran en los mesones teñidos de hollín.

Una botella de vino semivacía, recubierta de un brillo pálido reposa encima del mesón, el líquido de uva dulce está en la espera de las gargantas resecas.

Varios pedazos de carne; fina, gruesa, ajada, delicada o tosca reposarán al otro día con todos sus fluidos en la corona que sostiene el cuello largo de cristal. Al lado se hallan tres derretidas velas ancladas en la boca de metal del candelabro forjado en bronce, con la más fina delicadeza, los rastros de parafina adheridos en los bordes, languidecieron las figuras talladas de la mano de su creador. Las huellas se perdieron en la suciedad y el olvido.

Una puerta abatida, acanalada gobierna impetuosa, asegura con su cerrojo antiguo la confianza que allí se teje.

Una marmita con su hondo hueco respira la esencia que permanece incrustada en su pared de barro, el tizne atrapado por los años le cubre el rabo vetusto. La marmita está seca en su interior como todas las noches, queda olvidada en la guarrería de residuos, en la espera de que las sombras famélicas, con el despertar de sus tripas sin piedad retorciéndose dentro de sus estómagos hambrientos, llenen de nuevo su oquedad.

En una diminuta piscina de metal rutilante descansan entre manchas de guiso, y aceite, las escudillas, de forma cóncava, con tres ramitas de color verde adornando cada parte superior, las escudillas ya no tienen destello, los rostros no se reflejan en su superficie. La rutina de todos los días las mato de pena.

No muy lejos del fogón, hay una diminuta cucharita, está sola, por algún descuido de algunas manos indiferentes cayó, ahora sólo las hormigas sienten su presencia, suben y bajan de aquella colina.

No muy retirada de aquella colina abandonada, una butaca alta de madera tosca, sirve de aposento a un pequeño gato que se oculta entre las sombras que trae la noche, una parte de su peludo cuerpo esta tumbado, la otra se inclina hacía dentro de sí mismo, la nariz huele sus genitales, la lengua carrasposa aprovecha para explorar; mientras, una mesa de leño guarda con recelo el secreto de todas las noches.

En el día sirve para preparar alimentos desprovistos de sabor, la sangre de los conejos, pollos y cabras, se filtra por las ranuras, el olor a muerto es amalgamado con ajo y sal.

En las noches el aroma a comida se combina con fluidos celestiales, la mesa tan antigua como los ocasos, ha resistido las más grandes tempestades. Su apariencia es triste; pero su fuerza es de dioses.

Esta noche, como todas las noches, los dos mismos cuerpos se aman a escondidas, en el encubridor lugar, que acalla las pasiones desbordantes.

Los cuerpos entretejidos por el deseo, quieren fundirse, uno encima del otro, brazos y piernas balanceándose de arriba hacia abajo.

Se puede oír el crujir de los huesos al contacto intermitente, frotan sus carnes con frenesí, se escucha la cadencia de una sonata clásica, perduran los acordes, aumenta la complejidad, la duración.

Se derriten los instrumentos, ahora hacen parte de un mar irresistible, de aguas revueltas.

Se detiene la sonata clásica, los cuerpos están cubiertos de sal, agitados reposan sin dejar de entretejer sus almas sofocadas, la oscilación recae en las respiraciones entrecortadas, la vida queda en los corazones palpitantes, los ojos puestos en blanco.

Las uñas pasearon por la espalda de él, dejaron señales de caminos rojos, senderos que enmarcan lugares explorados. Las piernas abiertas de ella reciben como una madre las caderas y  muslos del cuerpo fatigado que yace encima.

La mujer retiene con amor el líquido de la pasión descargada en su vientre. Le quema parte de su piel. La mesa deja de temblar, las patas retoman su postura erguida, en silencio espera el amanecer.

 

Por, Déborah Henao

Bogotá (Colombia)

Reseña del Autor

Déborah Henao, nacida en Buga Valle, criada en Bogotá a partir de los años. Soltera,  independiente y amante de los gatos.

Soy Magistra en Psicología clínica con énfasis Psicoanalítico, de la Universidad Javeriana,  actualmente docente de la Universidad Cooperativa de Colombia. Especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central.  Participé en el taller de poesía en el Fondo de Cultura  Gabriel García Márquez, dirigido por el poeta Federico Díaz Granados. Gané el tercer premio en el concurso de poesía Nidia Erika Bautista, con el poema: “El Aroma de las  Mujeres Desaparecidas” 2016.

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

Mi Juego

Voy a mirarte traviesa, con mi sonrisa inocente, mordiéndome el labio, sugestiva, para invitarte a jugar. 

Por, Giuliana Bulus

Voy a mirarte traviesa, con mi sonrisa inocente, mordiéndome el labio, sugestiva, para invitarte a jugar.

Voy a acercarme muy lento y a envolverte en mis brazos, dejar que notes el peso de mi cuerpo sobre el tuyo, derramando tímidos besos en tu cuello y tus labios.

Voy a alejarme un momento, para mirarte de nuevo, mientras desordeno con falsa ternura tus cabellos; voy a hacer que moderes tu deseo y padezcas la distancia. Voy a desabrochar lentamente algunos botones de tu camisa, y a divertirme con el sufrimiento de tus ganas contenidas.

Voy a dejar que me acaricies con tus manos ansiosas, que recorran tus bellos ojos el territorio que anhelas conquistar, que me quites la blusa y me acerques lujurioso a tu pecho agitado, que sientas en tu piel el tibio aire que mi boca deja escapar.

Voy a permitirte tener el control por un rato, que te desates apasionado y te diviertas con placer egoísta, voy a gozar, atrevida, de las cosas que decidas probar.

Después, nuevamente rebelde, voy a alejarme con malicia, sólo para enloquecerte un poco más. Voy a tomarme mi tiempo, a torturarte pacientemente durante el tiempo que logres resistir.

Vas a acostumbrarte a ser el compañero de mis juegos perversos de noches prohibidas. Las cosas más intensamente deseadas son aquellas que se hacen esperar…

Por, Giuliana Bulus

Buenos Aires (Argentina)

 

Reseña del Autor

Giuliana Bulus – 1992 Buenos Aires, Argentina
Estudiante en Facultad de Cs. Exactas U.N.L.P.
Lectora aficionada

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

Pasado

Dicen que siempre volvemos a los lugares en los que fuimos felices, y es verdad, pero caminar por estos lugares, es como recoger los pasos de un pasado que se quedó detenido, en el aire, en las risas, en los gritos, en los pensamientos.

Por, Erika Molina gallego

Dicen que siempre volvemos a los lugares en los que fuimos felices, y es verdad, pero caminar por estos lugares, es como recoger los pasos de un pasado que se quedó detenido, en el aire, en las risas, en los gritos, en los pensamientos. 

PasadoEn el silencio profundo de ese pasado, hoy se respira un soledad que hiere, una que llena de lágrimas los ojos, en parte por la nostalgia de la felicidad que allí se vivió, pero también por el dolor de saber que casi en un abrir y cerrar de ojos, todo quedó atrás.

Cómo ansiábamos crecer, pienso en eso mientras recorro paso a paso los viejos caminos, ahora llenos de telarañas. Los pinos crujen con el viento, tal vez ellos también recuerden mi presencia, nuestra presencia, o quizá, también nos olvidaron. Muchos de ellos ya murieron, seguramente cansados de esperar por los gritos de siempre, otros más apenas empiezan a crecer, y nunca serán testigos de aquellas historias que sus viejos ancestros conocieron.

PasadoEl lecho del pinar ya no es el mismo de antes, los nuevos habitantes lo cubren casi por completo, la vieja rama del columpio aún sigue allí, fuerte, arqueada como siempre, seguro esperando el lazo que nos lanzaría muy lejos. El claro aún deja entrar el sol y todavía se puede ver el azul del cielo, me parece ver allí la olla tiznada puesta en el fogón, ese en el que se preparaba chocolate los domingos, y el balón a punto de caerle dentro y  la leña parada en el tronco de casi cada árbol de aquellos cientos, puesta allí por unas manos viejas, arrugadas, llenas de pecas ya por el paso del tiempo.

Las tapias de las antiguas casas ya no son visibles, la naturaleza reclamó su lugar, los frutos que llenaban nuestros bolsillos ahora son escasos, pero el agua sigue brotando del nacimiento sin parar, sigue ahí, limpia, pura, las ranas cantan a su alrededor, igual que siempre, como si el tiempo nunca hubiera pasado.

Nuestro espíritu sigue vivo allí, aún permanecen nuestras risas, en el silencio del viento, en cada hoja que cae, en una que otra ardilla que trepa por un pino, la algarabía permanece. Ante mis ojos se dibujan los costales en los que nos arrastrábamos por la viruta, los bejucos con los que era amarrada la leña, las piñas con las que jugaban los perros y los sueños que plasmábamos en las nubes, recostadas en el cálido suelo del bosque por las tardes.

PasadoNos gustaba imaginar cómo sería el mundo, qué habría más allá de las quebradas, las huertas, el pinar, el musgo, las carreteras de tierra, las cáscaras de eucalipto, y el vuelo de las palomas abanico.  Ahora lo conocemos, y no, nada es como lo imaginamos, ¿cómo íbamos a saber que aquello era todo lo que necesitábamos?

Sigo caminando, repasando en mi mente cada pequeña historia, cada pelea, cada escondite y cada choza, cada juego inventado con complicidad, me parece escuchar las carcajadas de los muchachos jugando futbol en la cancha en un día soleado, lluvioso, no importaba, todos se disfrutaban por igual. Las huertas, antes llenas de comida, ya no son más que maleza y los eucaliptos aún se levantan imponentes, tal vez contentos de que no haya cometas insolentes que se enreden en sus altísimas ramas. Todos nos fuimos, uno tras otro hicimos una vida lejos, los más chicos nunca lo entendimos, era una traición abandonar la gran casa en la que vivimos, pero nosotros también crecimos.

PasadoUna adorable voz me saca por un momento de mis recuerdos, pero verla a ella sólo hace más grande mi sentimiento, ¿cómo es posible que este aquí? Si hasta hace poco éramos tan pequeñas como ella.  Tomo el camino de regreso, y mientras me alejo siento como si un puñal atravesara mi pecho. Trato de imaginar que existe un pasado viviente, uno que nunca pasa, que nuca termina, que allí, es los lugares que nos hicieron felices, aún hay un montón de niños, que ríen, que corren y a los que podremos visitar  siempre que queramos recordar lo que siempre hemos sido.

 

Por, Erika Molina Gallego

 

Corrupción: la horrible noche no cesó

No cesó la horrible noche para Colombia. Una noche que arrancó cuando apenas América había sido descubierta por los españoles y se ha extendido a perpetuidad con la historia misma del país. De los 5 mil pesos de la Corona a Odebrecht.

Por, Andrés Angulo Linares

No cesó la horrible noche para Colombia. Una noche que arrancó cuando apenas América había sido descubierta por los españoles y se ha extendido a perpetuidad con la historia misma del país. De los 5 mil pesos de la Corona a Odebrecht.

Francisco de Sande, Presidente de la Real Audiencia de Santa Fe, en 1602 entregó cinco mil pesos oro para que fueran depositados en la Tesorería del Virreinato, dinero que nunca llegó a su destinatario. Llevaba poco tiempo gobernando y las protestas sobre su tiranía eran constantes, razón que llevó a España a enviar un visitador que corroborara si era justo o no el levantamiento del pueblo.

Andrés Salierna de Mariaca fue el encomendado de dicha comisión, pero tuvo que liderarla desde un lecho a causa de una intoxicación, aun así ordenó el exilio de Sande a Villa de Leyva, este último prestó poca importancia al respecto y desde el municipio boyacense dejó escapar el rumor que había sobornado al visitador con la cifra extraviada y que saldría triunfante del proceso en su contra.

Mariaca murió unos días después, negando hasta el último instante su participación en el cohecho insinuado por el Presidente, Sande falleció dos semanas después y con ellos la verdad sobre lo sucedido con el dinero extraviado.

La anécdota anterior fue registrada por Juan Rodríguez Freyle en una crónica escrita para El Carnero, bien puede ser el primer caso de corrupción de la que se tenga conocimiento, aunque históricamente, el primero se haya dado a comienzos del siglo pasado, cuando Rafael Reyes, entregó a sus hermanos unos campos petrolíferos y con los sobornos de los políticos de entonces para que facilitaran la pérdida de Panamá.

Podría afirmarse, sin temor a equivocarse, que la corrupción ha cabalgado con toda calma en el país, mucho antes de que llegara a ser bautizado como Colombia. Los recursos públicos son desviados constantemente y las cifras que ha alcanzado, por escandalosas que éstas sean, ya no causan sorpresa alguna en la opinión pública. La indignación es temporal y débil, ante un flagelo mucho más antiguo que la violencia que agobia a los colombianos desde mediados del siglo pasado.

Puertos de Colombia (Foncopuertos), Ferrocarriles Nacionales, Fondo Nacional de Caminos Vecinales, Proceso 8.000, Dragacol, Cajanal, la ‘yidispolítica”, Telecom, el “carrusel” de la contratación, Agro Ingreso Seguro, Saludcoop, Odebrecht; y el más reciente “el cartel de la Toga” que destapó la olla podrida de la justicia, son sólo una parte de los casos denunciados de más renombre, sin contar los muchos que representan una mínima cuantía y otros tantos que habrán pasado desapercibidos.

La corrupción se ve representada en distintos sectores de la sociedad, su práctica se hizo cotidiana hasta en los escenarios más comunes, como el no pagar un pasaje en Transmilenio, comprar productos de contrabando, evadiendo los impuestos gravados en artículos de consumo o hasta apropiarse de los recursos públicos. Todas sus manifestaciones son el reflejo de ese cáncer que agobia al país.

No obstante, son los grandes casos los que en verdad ponen en juego la estabilidad económica y los que han puesto en entredicho a los gobiernos de turno. En cada periodo presidencial se anuncian nuevas estrategias para prevenir, detectar y castigar las prácticas corruptas en cualquiera de sus categorías: peculado, prevaricato, concusión, cohecho, fraude o tráfico de influencias.

A comienzos de este año la Secretaría Anticorrupción, creada en el 2011, dio a conocer el Índice de Transparencia de las entidades públicas durante el periodo comprendido entre 2015 a 2016, la secretaría, mediante su observatorio, analizó 165 instituciones  y ninguna presentó un nivel bajo de riesgo de corrupción, la mayoría se ubicó entre el rango alto y muy alto.

La medición se hace, según Marcela Restrepo, una de sus directoras, sobre 100 puntos y entre más cerca se esté de este tope, menor será dicho riesgo.

La Fiscalía General de la Nación obtuvo una calificación de 50,9, que la ubica en el segundo lugar con un nivel de riesgo alto, después de la Unidad de Información de Análisis Financiero –UIAF. Los ministerios de Justica y de Transporte presentaron, también, un riesgo alto.

Las gobernaciones fueron incluidas dentro del observatorio, lo cual arrojó que Chocó es el departamento con mayor riesgo, ubicándose en el nivel alto con una calificación de 30,2, seguido de la Guajira que obtuvo un 43 en la evaluación, la misma que Guainía.

En cuanto a las Alcaldías, Puerto Vichada, Cúcuta, Riohacha, Santa Marta  y Arauca fueron las que obtuvieron los puntajes más bajos.

No es difícil inferir, de acuerdo con este informe, que los esfuerzos son insuficientes y que en los controles no han surtido un efectivo positivo en la lucha contra la corrupción, aunque el gobierno actual asegure que uno de los mayores retos en el posconflicto es, precisamente, la erradicación de la corrupción. Según el mismo índice, se requiere un mayor  control social ciudadano que no calle ante las irregularidades cometidas por los funcionarios.

Teniendo en cuenta que, en teoría, los servidores públicos deben ser ejemplo de ética y de moral, el panorama está lejos de representar un mejor horizonte para el país, que en cada época ha tenido grandes monstruos que enfrentar: el narcotráfico, los paramilitares, la guerrilla, entre otros y la corrupción, cuyo paso no es silencioso, camina con la complicidad de instituciones que deberían hacerle frente en vez de hacerle calle de honor o, lo que es peor, la acompañen en su paso, permeando por igual a todos los poderes.

Corrupción: causa y consecuencia de la crisis social

Con la descentralización planteada en la Constitución de 1991 se pensó que dicho cambio permitiría reducir la corrupción, detectarla y erradicarla. No fue así. Se pensó, además, que la Contraloría, la Procuraduría y las fiscalías regionales podrían ejercer un control mucho más estricto sobre las regiones. 26 años después, la realidad es muy diferente y a hoy, no hay entidad pública que no esté involucrada en casos que atentan contra el erario de la nación.

La corrupción le está costando a Colombia, según el contralor general Edgardo Maya, 50 billones de pesos al año, la procuraduría dice que la cifra es menor, 32 billones de pesos, lo cual representa un 4% del Producto Interno Bruto –PIB. La Sociedad Colombiana de Economistas –SCE, estudió la última década del siglo pasado y la primera del nuevo milenio y la cifra presentada por la entidad fue cercana a los 189 billones de pesos.

Esta enfermedad ha puesto en riesgo el desarrollo del país y provoca que cualquier discusión sobre proyectos o inversiones que se vean frustradas por falta de recursos, se quede sin argumentos. Los efectos nefastos que deja a su paso no sólo golpean a la economía del país, es un desastre social que no sólo le niega a Colombia un mejor futuro, sino que a su paso ha dejado una gran mancha de sangre.

400 años después Colombia ha sido testigo de cómo su erario no llega a su destinatario y de cómo, con el tiempo, la verdad es extraviada, muriendo, como Sande y Mariaca, en el silencio.

Por, Andrés Angulo Linares

@OlugnaElGato

Contradicciones y arbitrariedades

Somos nefastos al momento de juzgar la vida ajena, tomamos los rumores como ciertos, un instante observado nos resulta suficiente para sentenciar a un individuo.

Por, Andrés Angulo Linares

Juzgamos con profundidad y drasticidad las actuaciones de nuestros semejantes, ante las propias, somos benévolos y comprensivos.

Somos arbitrarios en nuestros conceptos, evaluamos las decisiones ajenas desde nuestra propia escala de valores, aun cuando sabemos que ésta es condicionada por nuestras circunstancias, que por lo tanto no es del todo confiable y, mucho menos, poseedora de toda verdad.

Hablamos de lo correcto y de lo inmoral con la misma propiedad falaz con la que lo hace un líder religioso.

Los ateos niegan la existencia de Dios y maldicen los tratados de la biblia por considerarlos opresores y graves afrentas a la libertad. Sin embargo, sus sentencias son tan jodidamente arbitrarias que parecen tomadas de ese “sagrado” libro.

La incoherencia de los fanáticos religiosos deja al desnudo el odio que por dentro cargan. Son capaces de lamer ―en increíble acto de obediencia y de “amor” a Dios― los tobillos de alguien que ha sido, según ellos, ungidos por la aquella deidad, mientras que al mismo tiempo, escupen en el plato del más necesitado. El amor del que tanto hablan sólo es posible entre aquellos que, como ellos, son borregos, jamás podrá ser para los herejes que rompieron filas o que por circunstancias de la vida y de la sociedad, ocupan un escalón inferior en esa cadena alimenticia que ubica a unos como presas perdedoras y a otros como los depredadores exitosos.

Somos incoherentes y Juzgamos a conveniencia, creemos tener la verdad en nuestros labios y no titubeamos al momento de condenar a otros por actuaciones propias del ser humano. No estoy hablando de delitos, me refiero simplemente a aquellas acciones que nos muestran qué tan frágiles podemos ser ante nuestras pasiones. Creemos que para vivir es necesario consultar ese manual que nadie ha visto, pero que nos dicta paso a paso qué leer, qué escuchar, cómo vestir, cómo amar, para ser eso que llamamos personas de “bien”.

Nos rasgamos nuestras ropas ante las agresiones sexuales sufridas por las mujeres, pero no perdemos chance para invadir el espacio privado de aquella mujer que nos habló con cierta confianza. Creemos que contamos con el derecho de invadirla, sólo porque somos hombres y a esta característica debemos corresponder, porque el que es macho propone y ellas son las que disponen.

Nos indignamos ante la injusticia social, pero queremos gozar de los  beneficios que nos otorgan nuestro oficio, profesión o rango en una empresa.

Lloramos a los muertos, en la medida que estos sean mediáticos, para que nuestra compasión pueda ser calificada como humana. A los anónimos no, a ésos pa’ qué, a los pobres tampoco. El compadecerse por ellos, nos dejaría ante esos que queremos impresionar, como unos mamertos comunistas.

Olvidamos fácilmente que somos humanos, que nos regimos por nuestras  emociones. Si bien es cierto, hay prácticas detestables como el abuso sexual, el asesinato, el robo, entre otras y que ante éstas no podemos pasar como cómplices silenciosos y que es nuestro deber esforzarnos para que sean erradicadas, también lo es, que debemos cuestionar nuestro comportamiento, pues con él, quizás, sin darnos cuenta, por acción u omisión, con nuestro voto o con nuestra indiferencia, podemos estar  contribuyendo a que estos flagelos que nos derrotan como sociedad.

No tenemos la verdad de nada, somos humanos. Simple. Hay cosas que se salen de nuestra comprensión, entre ellas nuestras creencias y el amor. Dentro el ejercicio de respeto, de tolerancia y aceptación que debemos tener como sociedad, la arbitrariedad con la que a veces juzgamos las vidas ajenas debe ser extinta.

La manera más sencilla y efectiva que tenemos para contribuir a la sociedad, es la de mirarnos primero hacia adentro. No se trata de ser complacientes, se trata de guardar el mínimo respeto hacia las decisiones de quienes rodean, pues en últimas somos de la misma especie y no sabemos en qué momento nuestra escala moral nos traicione y seamos nosotros, entonces, quienes estemos bajo el juicio ajeno.

Por, Andrés Angulo Linares

Fidel en tres colores

El líder que logró derrocar a Fulgencio Batista, con los años se convertiría, también, en otro dictador.

Por, Andrés Angulo Linares

Sus principios revolucionarios y su trayectoria política implican analizarlo desde distintos matices: rojo, su lucha; blanco, su ideario y el negro que tiñó de oscuro su historia y la vida de los cubanos.

Rojo. El 31 de diciembre de 1958, no sólo significó para Cuba la puerta a un nuevo año, abrió las puertas a una era diferente, una cargada de esperanza y alimentada por un ideario de igualdad, de justicia y de libertad. La Revolución lo había logrado, la dictadura de Fulgencio Batista había llegado a su fin. Blanco. La revolución nacionalista promulgó la Reforma Agraria y las tierras regresaron a sus campesinos, acompañada de esta medida una reducción de impuestos y la nacionalización de las empresas extranjeras. Un nuevo horizonte se vislumbraba desde la isla centroamericana. Negro. El enfrentar a una potencia de las dimensiones de Estados Unidos, aunque valiente, implicó para el nuevo régimen un reto enorme, las dificultades económicas no tardaron en aparecer y el temor de otros países de la región de perder el apoyo de la potencia del norte dificultó las relaciones económicas con Cuba. Este aspecto oscuro se haría notorio cuando el gobierno de Castro empezó a consolidarse como una dictadura radical.

La respuesta estadounidense no tardó mucho en hacerse sentir y en 1962, un grupo de proscritos patrocinados en secreto por Estados Unidos intentó invadir la isla con la certeza de derrocar a Fidel y de poner en manos de Washington el destino de Cuba a través de un gobierno en el exilio. Rojo. La victoria, para la potencia occidental, estaba escrita y Playa Girón en Bahía Cochinos, sería testigo de ello. Sin embargo, las tropas castristas no sólo repelieron el ataque, dejaron cautivos a más 1.000 hombres, que con el tiempo, según fuentes periodísticas, fueron intercambiados con la potencia norteamericana a cambio de una compensación económica, Cuba también logró consolidar un apoyo definitivo con la Unión Soviética. Fidel, y sus hombres, de nuevo lo habían logrado. La isla seguía perteneciendo a los cubanos y él daba otra victoria más a la imagen de leyenda que, desde ese entonces, empezaba a forjarse. Blanco. Cuba es un país hermoso, sus verdes praderas y el color azul de su mar, hacen de la isla un lugar de ensueño, propicio para alejarse de la rutina caótica de otros países. El buen estado de la Autopista Nacional pareciera indicar, en un primer vistazo, una correcta ejecución del erario para proyectos de este tipo. Sus playas, como Varadero, son limpias y permiten respirar un aire de tranquilidad. La Isla, para los turistas es definitivamente un paraíso. Negro. Sin embargo, la situación para los cubanos es bien diferente, la belleza de sus paisajes es contrastada con la falta de desarrollo industrial. En la Habana, la igualdad no descendió del ideario a la realidad; al frente de grandes edificios del gobierno, en su mayoría en muy buen estado, las fachadas bastante gastadas de las edificaciones residenciales muestran una realidad en la que la pobreza es protagonista. Las playas y el mar que para el turista representan un descanso, para los residentes, significan una fuente de trabajo. La oportunidad de conversar con los trabajadores de los hoteles, da a conocer las dificultades por las cuales deben pasar y muchos de ellos dejan ver su sentimiento de frustración por las condiciones económicas que deben soportar. De estas personas aparece el fenómeno social que representan las llamadas “jineteras”, prostitutas que venden sus cuerpos para poder mantener a sus familias. La isla, para una gran parte de los cubanos, es una cárcel.

Rojo.  Estados Unidos, continuaría, esta vez de forma directa, su intento por derrocar al nuevo régimen, la Operación Mangosta, dirigida por el ejército de esta nación fue diseñada para invadir a la Isla, que al contar con el apoyo de la Unión Soviética, aprobó la instalación de bases de misiles como medida disuasiva a los propósitos del gobierno de Kennedy, de esta manera y ante el posible daño que podría causar dicho armamento a las costas de potencia de EE.UU. los planes de intervenir a Cuba fueron suspendidos. Blanco. La lucha por preservar la dignidad del pueblo cubano trajo para la Isla la solidaridad del bloque socialista y permitió resistir al embargo económico impuesto, con el fin de debilitar la economía del régimen. Negro. El bloqueo económico, en todo caso, significó para Cuba un estancamiento en el tiempo. Si bien es cierto, el grado de desarrollo de un país no depende necesariamente de una adaptación al mercado, es éste el que le proporciona un acceso a una economía diversificada, permite los avances industriales y ofrece posibilidades bastante amplias para sus habitantes, en la medida que incentiva la investigación, la inversión y la evolución tecnológica. Cuba, se detuvo en el tiempo y es algo que fácilmente se identifica al recorrer las calles de La Habana y observar la cantidad, por ejemplo, de viejos autos rusos que circulan por sus calles.

Blanco. Desde las teorías de izquierda, Cuba ha sido un ejemplo de éxito del socialismo llevado a la práctica. La cobertura de la educación en la isla, parece así demostrarlo, de acuerdo con la UNESCO, la Isla fue el primer país de Latinoamérica en erradicar el analfabetismo y la gratuidad en la educación básica está garantizada en todos los rincones del territorio cubano. Se sabe que una gran parte del presupuesto es asignado a este rubro y la educación superior también goza de buena reputación internacionalmente. Negro. No obstante, de poco sirve que la educación esté garantizada, si una vez los jóvenes terminan sus estudios profesionales, las oportunidades de que su profesión les brinde un salario que les permita alcanzar otro nivel de vida son escasas. En cuba hay miles de jóvenes capacitados que no tienen un trabajo y terminan en el rebusque diarios. Además, los salarios son bastante bajos y gran parte de los egresados se ven obligados a ocuparse en otros oficios muy alejados a su formación profesional. Entre otras actividades, detrás de un volante de un taxi encuentran una fuente de ingresos lucrativa. En el peor de los casos, la prostitución brinda a las “jineteras” –en su mayoría profesionales y algunas con estudios de posgrado- una salida económica a la pobreza sufrida. Rojo. La conquista de la Revolución Cubana sirvió de inspiración en otros países de la región para que la lucha de esa guerrilla que perseguía un ideal se abriera camino y lograra consolidarse. La imagen de Castro, entonces, ya no sólo simbolizaba la lucha armada, significaba, además, la unión de una sociedad oprimida que, organizada en movimientos sociales, alcanzaría logros importantes. 

Negro. Los idearios primarios de la revolución con los años se fueron desvaneciendo, como también sucedió con los objetivos buscados con las guerrillas del continente, que pasaron de la lucha armada reivindicatoria a crímenes en contra de la misma población. El imaginario de una sociedad más equitativa se transformó es un afán egoísta por alcanzar el poder de cualquier forma, aunque ello implicara incluir dentro de sus formas de lucha el secuestro, el narcotráfico y la persecución a líderes opositores. Si bien es cierto que discípulos de Fidel como el fallecido Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega en Nicaragua alcanzaron el poder por vía electoral, tomaron de su maestro la lección inconcebible y desastrosa de perpetuarse en el poder, a través de dudosos comicios y se convirtieron en los únicos dueños de sus países, contrarrestando a la oposición con el poder constitucional del Estado. Blanco. Al igual que los idearios buscados con la revolución, los efectos positivos de ésta sobre la sociedad cubana, se convirtieron en recuerdos inmortalizados en las páginas de los libros de historia y como teorías en la literatura de izquierda del continente. Aunque la realidad, señalaría un escenario bien diferente, la reputación alcanzada permitió que la nostalgia de la sublevación del más débil ante el más fuerte, fuera más importante y más difundida que la realidad interna de la Isla. Rojo. Al final, en contra de cualquier presagio,  Fidel Castro murió en su lecho y no como víctima de un disparo proveniente de la CIA. Murió a sus 90 años y para el pesar de muchos y alivio de otros, fue el hombre que no pudo dar por vencido ese enemigo, que la izquierda ha llamado a lo largo del tiempo: ¡El Imperio!

Negro. Uno de los argumentos más fuertes en contra de Fidel, es el hecho evidente de que privó a su pueblo de una democracia. La libertad y la dignidad que con tanto arrojo las tropas castristas defendieron y devolvieron a los cubanos, fue él mismo Castro, quien con los años, se las arrebató de nuevo. Fidel, astuto y hábil estratega, logró manipular en muchas ocasiones a la opinión pública. Su trayectoria política fue paradójica y sus años posteriores a la Revolución, fueron contradictorios con los idearios que dieron origen a ésta. Rojo. Utilizó la radio disidente como medio difusor de su propaganda política para ganar adeptos.

Negro. Una vez se hizo al poder cerró las posibilidades a la libertad de expresión y blindó a la isla con una barrera infranqueable que hizo, casi que imposible, para la comunidad internacional tener un panorama real de lo que sucede en suelo cubano. Rojo. Castro, perseguido político y condenado por hacer pública su oposición ante las injusticias de Fulgencio Batista, decidió ejercer su propia defensa y abandonó las comodidades que suponía pertenecer a una clase favorecida por perseguir un ideal.

 Negro. Con los años, fue él quien condenó a  la opinión disidente y castigó la oposición. Quien, en otrora, se enfrentó ante la injusticia de una dictadura, instauró la propia y el héroe de su pueblo, se convirtió en  su victimario.

Fidel murió  el 25 de noviembre de 2016, los mitos que alrededor de él se crearon permiten presagiar un juicio que no será uniforme, cada quien lo recordará, como considere debe hacerlo. Fidel ganó la inmortalidad, pero la historia y lo que suceda con el futuro de Cuba serán los encargados de condenarlo o absolverlo.

 

Por, Andrés Angulo

@OlugnaElGato

Tú, Yo

Tú lo superaste, yo fingí hacerlo…

Tú caminaste sin mirar y dejaste todo atrás.

Yo sigo yendo a paso lento, aún persiste el fuego,

pues no hay cosa que lo apague, porque nunca supe hacerlo…

Tú sigues siendo el mismo, un cavernícola engreído;

Yo maduré, puedo decir que algo he aprendido…

Tú has vuelto, usando más historias con los mismos versos.

Yo ya no espero, cambié de página y escribí de nuevo…

 

Por,  Antonela Torales

(Argentina)

 

 

Reseña del Autor

Soy de Argentina, soy lectora hace años y le pongo ganas a la escritura. Sin duda, es algo que me apasiona y por ello decidí enfocarme en la carrera de licenciatura en letras.

 

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

 

“Letras nobles y tranquilas, letras que invitan a soltar”

 

 

Reflexiones sobre lo efímero

Somos efímeros. Todos, todo…

Y aun así navegamos y luchamos desesperadamente para tratar de no ahogarnos en el mar de olvido que inevitablemente nos llevará a sus profundas aguas.

Pero también somos vida. Una corta…

Una pequeñísima existencia en donde se condensan las grandes dudas. ¿Existimos con qué fin?

Tratamos de ajustar el mundo y nuestra capacidad de creer en deidades y demás, para darnos el consuelo de tener un objetivo que trascienda la existencia.

Pero eso, en lo personal, es solamente un esfuerzo fútil que enmascara el miedo a confrontarnos con una realidad insoportable…

Estamos solos y probablemente no haya un gran propósito.

Navegamos a la deriva en aguas de olvido.

 

Por, William Almonacid

 

Reseña del Autor

 

Licenciado en música de la Universidad Pedagógica Nacional.

Docente de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Facultad de Artes – ASAB.

Guitarrista de la banda de death metal Blazing.

Investigador cultural con énfasis en músicas tradicionales.

 

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

 

“Simple, conciso, genial”

 

 

Imagen tomada de Internet: El Grito Del Tiempo

Epístola de un muerto anónimo

Sobre el cadáver del señor llamado Gordon, junto a una alberca, bajo un árbol, se halló un trozo de papel donde alguien, quizá hasta el propio Gordon había garabateado las palabras: “Anónimo dijo: esto ni se lee, ni se entiende”

Muerte en la Rúa Augusta

A quien corresponda leer:

Escribo la siguiente carta como posible escrito póstumo. La presente sirva como símbolo a todos aquéllos que logren tenerla en sus manos, si hoy, o en lo sucesivo desaparezco, es propio de mi voluntad y la necesidad que existe en mí de haber luchado contra un estado de adormecimiento y miedo continuo toda la vida. Consta evidencia de esto en todo lo que hay, y prueba de ello es el presente mismo, en donde el miedo a dejar sin respuestas a mis seres queridos me orilla a hacerlo.

Es posible sin duda salir de esto, evidenciar la extensa red de poder y corrupción que impera en esta ciudad, pero no será una palanca débil la que destape la cloaca y muestre las miasmas en las que nos hundimos cada día más. El estado ideal, pensado por la nueva ideología, hace muchos años no existe, en realidad nunca existió, los cimientos están corroídos y el soporte total de nuestra endeble existencia es el terror y los placeres vacíos, creados a priori, como soma de vida. No sabe nadie dónde estoy, he ocultado mi información y he borrado todo lo que existe de mí, me he adelantado, como una manera de luchar siendo etéreo; como una forma de que al intentar atraparme sólo encuentren humo, callejones, nada.

Así que ahora estoy vivo a efectos biológicos, pero no existo. Y en este estado de inexistencia voy camino a reunirme con otros inexistentes, aunque por su naturaleza misma dudo que los encuentre. Necesito saber que existe una forma de acabar con esto, de permitir la libertad de nuestros hermanos de ser y pensar, sin coartar libertades o derechos, ni vidas.

Si tú, amigo, das con esta carta y no deseas involucrarte en mi historia, déjala donde estaba, si por el contrario y al igual que muchos, ya despertaste, te pido esperes pacientemente y busques señales, podría esto no ser un escrito póstumo después de todo.

 

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Por, Irving Pacheco Gutiérrez

Alvarado (Veracruz, México)

 

Reseña del Autor

Irving Pacheco Gutiérrez, Nace en Alvarado, estado de Veracruz y vive en Lerdo de Tejada Veracruz, estudia gastronomía dos años sin llegar a concluir su carrera, posteriormente decidiéndose como auxiliar contable. De gusto por la lectura desde pequeño, con autores como Kenneth Graham, Anne Rice, Khon Katzenbach, Thommas Man y Victor Hugo llenando el espacio de sus ideas. Escritor de ocasión.

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

“Una escritura limpia y certera, causa intriga y envuelve al lector”

 

Imagen tomada de Internet: Practicando Cultura