«Cañón puede dar paz y a la vez subir el ánimo»
Por: Olugna
El Binomio de Oro invadía el dial y se extendía por las paredes de quinceañeras enamoradas. ‘Mis Ojos Lloran Por Ti’, la única canción que recuerdo de Big Boy, puso su trabalenguas en boca de esa generación que se acercaba al final del siglo XX. Gotas de Rap tomaba la voz del barrio como suya y cruzaba fronteras con sus canciones.
El rock, aunque un poco tímido en mi colegio, empezó a aparecer en las hojas de los cuadernos: calaveras, nombres mal escritos, una caligrafía exagerada que buscaba mostrarse como rebelde e irreverente. No era del gusto de todos y sus voces más extremas ahuyentaban más gente de la que se acercaba. Ahí estuvo su encanto: el rock ‘n’ roll no era para cualquiera.

De toda esa mezcla de sonidos y programas juveniles en las emisoras, el rock ‘n’ roll terminó siendo mucho más que una moda: fue un refugio, un escape, una excusa.
De aquella generación, una gran parte de nosotros nos enfrentamos a la vida adulta sin haber terminado de salir de la adolescencia. Entre el desempleo y las ganas de tragarnos el mundo —sin saber cómo hacerlo—, el rock nos habló al oído y, desde allí, supo quedarse.

Sin romper con esa lógica, Cañón, formada en 2023, parte de experiencias acumuladas a lo largo de más de 40 años de vida para dar forma a su álbum debut. De ahí se desprenden dos adelantos: dos disparos que dejan ver dónde están parados sus integrantes y desde dónde nos están hablando.
‘Cañón’: un disparo punk rock homónimo para presentarse
El sonido de una aguja radial tratando de aterrizar en la emisora adecuada es el punto de partida para la primera canción. El riff melódico que se sobrepone a una voz es la antesala de una letra que deja ver la excusa de Cañón para hacer rock ‘n’ roll.
La canción homónima de la agrupación rola desde la sencillez y la espontaneidad del punk rock, una breve introducción a esa forma de incomodar y, al mismo tiempo, disparar unas cuantas verdades desde una Fender.
‘Cañón’ tiene un pulso juvenil que remite a ese punk rock de colegio y primeros años de universidad, a esa etapa en la que todo pasa rápido y el ruido es necesario para cuestionar, sacudir e incomodar.
‘Mundos Paralelos’: contradicciones, nostalgia y esperanza
La segunda canción de Cañón, sin alejarse del punk rock, privilegia la guitarra melódica para disparar una balada sensible que nace de una reflexión interior que lo cuestiona todo en ‘Mundos Paralelos’.
Los segmentos instrumentales toman protagonismo. La melancolía y la esperanza se miran entre sí en ‘Mundos Paralelos’. Cañón, en este segundo adelanto de su placa debut, anticipa una variedad temática e interpretativa.
—Cañón puede dar paz y a la vez subir el ánimo—, explica la agrupación.
Sea que estemos detrás de un pupitre, un escritorio o una gran máquina, el rock no solo brinda compañía. Lo sabemos bien.
Sobre Olugna
Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

