«Under Threat por ejemplo, supo y ha sabido darle dirección a una carrera musical sólida, donde los más apasionados se mantienen y hacen respetar una identidad musical»
Escribir sobre el metal producido acá en Colombia, es hablar también del contexto que ha rodeado al movimiento durante su trasegar histórico en el territorio. Acercarse –o al menos intentarlo– a la historia de agrupaciones de larga trayectoria, implica recoger los testimonios de hombres y mujeres que crecieron en compañía de esos sonidos extremos hasta convertirlos en una extensión de sus propias identidades.
Considerada como una banda de culto, Under Threat ha creado una conexión con su público, ha inspirado la carrera de muchos artistas y, de alguna manera, también la de periodistas especializados que han encontrado en metal un género del que aún falta mucho por narrar.
Joel Cruz, amigo y colega redactor jefe de Hummingbird Press, comparte con nosotros cómo fue esa conexión que encontró con Under Threat.
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Por, Joel Cruz
Mi conexión con las agrupaciones metaleras colombianas comenzó al final de los años 90. Para ese entonces, algunas cosas ya estaban creadas, pero como país teníamos una marca tan fuerte de nuestra situación socio política, que las posturas básicas y las grabaciones autogestionadas (precarias) eran la norma general. En el mundo, muchas bandas ya estaban trabajando a un nivel bastante profesional, con giras y discos de excelente calidad, pero en Colombia eran muy pocos los músicos que realmente intentaban tener un nivel por lo menos cercano a lo que sucedía afuera, que aspiraran a algo más que los toques clandestinos de bar o a Rock al Parque.
Under Threat hace parte de una época en la que los grupos de sonido extremo locales se preocuparon por proponer arte con un nivel más exigente de composición, atmósferas de teclados, letras más profundas y ambiciosas. También una estética visual llamativa y una puesta en escenario determinada, detalles que marcaban mucho la diferencia (yo los vi por primera vez en la Plazoleta del Rosario, en el centro de Bogotá, como parte del programa de TV Mucha Música y de ahí me propuse seguirles la pista).

Gracias a ciertas emisoras de radio me encontré con el sonido de Dark Tranquillity, At the Gates, Hypocrisy, Tiamat, Opeth, Amorphis y otros tantos nombres que entonces dominaban la atención global; pero también pude conocer canciones de Tenebrarum, Eternal, Enthralled Haze, MistyFate, Gaias Pendulum, Eternal, Soulless, Twilight Glimmer, Perpetual (de Bucaramanga), Ethereal, Ravenlord, Eternal Lament, Liturgia, Evermind y por supuesto, Under Threat (entre otras).
Estas bandas estaban conectadas con la vanguardia del milenio a punto de comenzar. El rock underground cambiaría respecto a la década inmediatamente anterior y sus músicos lo estaban entendiendo. Pocas se mantienen hasta la fecha y Under Threat por ejemplo, supo y ha sabido darle dirección a una carrera musical sólida, donde los más apasionados se mantienen y hacen respetar una identidad musical.
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Siempre me gustaron los espacios radiales que analizaban la música, que no se conformaban con pasar «grandes éxitos»: Psicosis de Miguel Peláez en UN Radio, El Final de los Tiempos de la Radiodifusora Nacional (hoy Radiónica y dirigido en su momento por Lucho Barrera) y el Expreso del Rock (de Andrés Durán en 88.9). También Mucha Música de City TV, canal de televisión bogotano. En cuanto prensa escrita, leía de niño algunas revistas Guitar Player, compradas por un tío. Al crecer el interés por conocer más sobre los artistas de rock me llevó a coleccionar las noticias culturales de los diarios y publicaciones como Cromos, Shock, Metal Hammer…aunque en realidad fue cuando conocí los fanzines callejeros y la revista La Rosca que le puse más atención a la manera de cómo se criticaban los discos y más que eso, cómo acercarse al circuito subterráneo. Esos años fueron de transición entre lo análogo y lo digital, pues internet lo transformó todo después.

Yo duré años sin trabajar o estudiar en algo vinculado a cultura, pero siempre estaba súper atento a los lanzamientos y conciertos. Con el tiempo me metí en eventos informales de literatura, estudié locución y eso me dio la oportunidad de conocer personas en proyectos increíbles. A varios amigos les gustaba mi forma de escribir, lo que me permitió participar en sus respectivos espacios y crecer junto a ellos. Aún sigo considerando que, si hay un grupo muy pequeño de artistas, empresarios y demás actores en general que se esmeran por realizar obras de óptima calidad, los más natural es que los medios independientes estemos ahí para replicar lo que hacen, con un sentido de respeto por sus esfuerzos y creaciones, pero igualmente con una actitud crítica, preparada y que contribuya en el camino de quienes siguen el género. En general me ha gustado bastante apostarles a los agentes de la música que se muestran honestos al evolucionar sobre lo que han hecho, que van por más, así las circunstancias no siempre les sean favorables y así sean estrellas consagradas como David Bowie (QEPD) o un grupo musical de tu ciudad que puedas ver con relativa frecuencia.
Anécdota final: En Rock al Parque 2000 tocaron pocas bandas de metal y por cuestiones personales, vi muy poco del festival. El día domingo fui a ver a Under Threat, que cerraba ese día, y como llegamos tarde con un amigo, la policía casi no nos deja entrar (los carabineros nos echaban encima los hocicos de los caballos en actitud despectiva). Al final, pudimos ingresar para ver apenas la mitad de su última canción. 15 años después de eso, abandonado en un rincón de una tienda llamada La Gran Manzana, encontré su primer álbum Hipóstasis en edición original. El disco tenía todavía la etiqueta de precio del extinto almacén Tower Records (costaba $25.000). En la tienda me pidieron 20.