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“El que dijo Uribe” no negocia con el pueblo y militariza el valle del cauca

En la madrugada del 28 de mayo se expidió el decreto 575 que extiende la militarización a diferentes departamentos del país.

(Bogotá D.C., Colombia)

Por, Eduardo Márquez G.

Al mes exacto de multitudinario Paro Nacional contra la miseria, la exclusión y la criminalidad de las élites económica y política, el inepto “que dijo Uribe” anunció desde Cali la militarización del Valle del Cauca, con el mismo rostro inexpresivo que informa la visita de Maluma al Palacio de Nariño o le dice a un rey que Uribe lo quiere mucho.

La noche anterior había dicho que no negociaría hasta que se levantaran los bloqueos. Mandó el mensaje con el Alto Comisionado para la Paz –quien renunció cansado de recibir órdenes de Uribe y no de su presidente– al Comité de Paro que, en extenuantes jornadas de 14 a 16 horas, durante 10 días, exige un pre acuerdo para iniciar una negociación: garantías para la protesta ciudadana. Básicamente pide a la fuerza pública el cumplimiento de la ley, que deje de disparar contra manifestantes inermes y de violar mujeres, que responda por los detenidos desaparecidos y permita el ingreso al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Rodeado por la gobernadora del Valle, el acalde de Cali y el ministro del Interior –de quien Uribe dice es su tercer hijo– “el que dijo Uribe”, habló de «hechos que nos estremecen a todos y nos obligan a hacer una gran reflexión como Nación, para rechazar categóricamente la violencia», que no dudó en calificar de «terrorismo de baja intensidad».

Pero no se refería al funcionario del CTI –subordinado de su amigote el Fiscal Barbosa– que ayer disparó contra manifestantes asesinando a uno, razón por la cual fue linchado, ni a civiles de pelo corto protegidos por la policía que asesinaron a nueve muchachos de la Primera Línea, como lo demuestran varios videos.

Hablaba de los bloqueos que lo pusieron contra la pared, obligándolo a retirar la Reforma Tributaria con que pretendió castigar económicamente a un pueblo azotado no solamente por el hambre sino por una pandemia, ver hundir su privatizadora Reforma a la Salud, y recibir la renuncia de dos ministros. Lo extraño del caso es que el día anterior, sus viceministros de agricultura –nuevo Alto Consejero para la Paz– y del Interior, habían logrado un acuerdo con los manifestantes de la vía Buenaventura-Cali sobre el establecimiento de corredores humanitarios co-administrados por el pueblo y la fuerza pública que estaban garantizando el abastecimiento del departamento.

El caso es que, desde la media noche, fue triplicada la presencia del ejército con mayor experiencia contrainsurgente de Latinoamérica en calles y carreteras del Valle del Cauca, para enfrentar con fusiles a unos jóvenes que protegen sus cuerpos con escudos de hojalata mientras claman justicia social.

Nota

En la madrugada, cuando el país dormía, «el que dijo Uribe» expidió el decreto 575 que extiende la militarización a los departamentos del Cauca, Nariño, Huila, Norte de Santander, Putumayo, Caquetá, Risaralda. La medida aplicará para los gobernadores y para los alcaldes de Cali, Buenaventura, Pasto, Ipiales, Popayán, Yumbo, Buga, Palmira, Bucaramanga, Pereira, Madrid (quien está solicitando el retiro de la fuerza pública), Facatativá, y Neiva, quienes, a pesar de no tener mando sobre la fuerza pública, deberán coordinar el ataque a los bloqueos…


Imagen tomada de Forbes Colombia

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