«Mírame con desprecio, verás un idiota. Mírame con admiración, verás a tu señor. Mírame con atención, te verás a ti mismo»
CHARLES MANSON
Por: Joel Cruz
‘Common nonsense’ se debate entre el encanto absurdo de la post adolescencia femenina; las tonterías de una tarde sin importancia y las anécdotas macabras que se desprenden del terror slasher, las piezas gore y los documentales de los asesinos seriales. La realidad, superando siempre la fantasía, nos deja sobre una mesa forense el cuerpo inanimado de cómo observamos las tripas de los hechos cuando la procesamos interiormente.
En el video dirigido por Michael Panduro, la truculencia grita ¡Bingo! Aunque sus protagonistas terminan vivas y relucientes de felicidad, el perfil sensacionalista, inescrupuloso e indolente del ser humano está reflejado ahí, con su músculo cardíaco que late sano, impune; a pesar de que las hemorragias le rodeen. HeadCrusher hizo de este bárbaro canto épico una canción, pero su video merece palco de honor en la prensa roja o amarilla. Aquel nivel de periodismo en el que, si sus hojas impresas se aprietan lo suficiente, serán los fluidos de sus titulares los que mancharán las manos de quien se atreva a juzgarlos. Por tal motivo, esta sanguínea aventura inaugura el diario ficticio El sol rojo, cuyo lema es: «No tapamos la realidad con un dedo. ¡La hacemos brillar!»

No importa lo que tú o yo hagamos, hijo.
Alguien, en algún lugar, va a matar a alguien por algo.
Así que crees que un día de estos todo esto va a encajar y todo tendrá sentido.
Nunca cambiará.
Era el año 2004: en la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), el locutor radial Miguel Peláez dictó una charla sobre los acercamientos de la cultura gótica a la literatura, el rock y el metal. Parte del espacio se ocupó en proyectar una sección de ‘Cradle of Fear’, largometraje de horror dedicado a la banda británica Cradle of Filth. En una de sus escenas, dos chicas (Sophie y Emma) atacan al anciano dueño de la casa a la cual previamente habían entrado con intenciones de robar. Las actuaciones son sangrientas y en una sala convencional pueden provocar miedo, asco y nauseas. Pese a todo, un morboso humor negro le da sabor a la exhibición.

Las interpretaciones shakesperianas de los personajes coinciden con ese formato exagerado del cine clase B y la sensación de ironía que provocan ante el peligro, siempre y cuando nuestro hábitat esté libre de riesgos. A fin de cuentas, el influjo de la adrenalina en una película de espanto no es física nuclear. Entonces una acción puntual del fotograma provocó carcajadas en la audiencia; una acción sin chiste, pero sí con repulsión excesiva. Acto seguido, el expositor lanzó una pregunta que sigue resonando hoy en mi cabeza, aún tratándose de ficción: ¿Por qué la degradación humana nos causa tanta gracia? ¿Somos acaso un circo de entrañas, donde los llamados «pecados capitales» se dan un suculento banquete?
Casualmente, en el cumpleaños de Quentin Tarantino (experto en mezclar en sus filmes crueldad extrema con sarcasmo), la canción y el video de ‘Common nonsense’ —publicado en YouTube el 2 mayo de 2014— y original de la pereirana HeadCrusher, mantiene caliente la conmoción que su premiere logró en dicho año. El tema corresponde al track número tres del álbum ‘Let the blood run’, publicado en 2012, uno de los mejores en su colección y que fue tanto grabado en los Lucid Studios de Austin (Texas, EE.UU.) como mezclado/masterizado por el danés Tue Madsen (Moonspell, Kataklysm, The Haunted).

En el ápice de su notoriedad, los integrantes de la agrupación explotaron la «cancha» que un terreno hostil como el sur de los Estados Unidos les aportó al adaptarse a su agreste escena metalera. Rock al Parque y otras plataformas fueron útiles para que enseñaran en Colombia lo aprendido en el extranjero. El disco dejó, sin lugar a dudas, la vara alta de su nivel compositivo, lírico y musical para la época del engañoso fin del mundo Maya, a propósito de su costumbre de sacrificar hombres, mujeres o niños para honrar a la lluvia, los cultivos y el triunfo en las guerras.

Dos años más tarde, su sencillo ‘Common nonsense’ (las «tonterías comunes») tendría su entrega en videoclip, con una duración cercana a los seis minutos. En una «diversión vomitiva», las atrocidades de su guion sirven como un estudio de procesos mentales, en los cuales nuestra sensibilidad se pierde entre la carroña de existir sin propósito. La esterilidad de la razón toma de la mano al fanatismo y este se divierte en el circo romano de la «civilización moderna». El nuevo Coliseo son las redes y allí siempre anhelamos con sevicia que algún fulano se rinda en las fauces de nuestros instintos bestiales.

Después de todo, en la mitología de Dante, nuestra sociedad es tal vez un círculo infernal destinado para lo más ruin. Condenados y castigadores bajo una piel uniforme.
Mentimos, engañamos, robamos.
Matamos, violamos y buscamos más.
Quieres ser alguien.
Matar a alguien, ¿verdad?
Si no hay dios, no hay diablo.
Entonces, no hay infierno que podamos quemar.
¿Verdad?
Sobre Joel Cruz
Su relación con el rock y la prensa independiente le ha permitido mirar la vida desde una atmósfera poética. Gracias a ella, los azares de la noche, el ladrido de un perro callejero, una copa de vino tinto y hasta un paquete de papas fritas tienen un lado B más interesante. Ha colaborado con sus reseñas y opiniones para medios alternativos de alta importancia en Colombia.