Zuleta, usted no es impopular, simplemente es pendejo

¡Zuleta!

Gomelos media lengua que desde la arrogancia piensan que por ser pobres somos pendejos, que no tenemos dignidad y que carecemos de inteligencia.

Por, Aureliano

Me da asco aquel que opina desde la comodidad que le da el pertenecer a una élite privilegiada. Me vomito sobre sus conceptos, no porque esté haciendo uso de la libertad de expresión, sino porque con ella pretende aplastar cualquier crítica que vaya en contravía de lo que piensa.

Leí con atención la reciente columna del fulano Felipe Zuleta, Impopulares pero eficientes, en la cual afirma que quienes no aprobamos la gestión de Peñalosa somos unos desagradecidos. Señala este individuo que la opinión pública lo detesta a pesar de que les ha mejorado su calidad de vida de manera sustancial.

Pongamos atención a la línea que resalté: “a pesar de que les ha mejorado su calidad de vida”, básicamente, somos unos pendejos que no entendemos que el alcalde ha actuado por nuestro bien. La frase del tinterillo del periodismo no dista de lo que piensa la élite que tiene el poder y el control de gran parte de la economía de nuestro país, la misma que nos mira por encima del hombro y que desde la prepotencia que otorga el privilegio, se sienta en un escritorio a plantear soluciones estúpidas a necesidades apremiantes de diversos sectores de la sociedad.

Gomelos media lengua que desde la arrogancia piensan que por ser pobres somos pendejos, que no tenemos dignidad y que carecemos de inteligencia. Si bien es cierto, las decisiones electorales les da la razón, también lo es, que dentro de una democracia las voces disidentes tenemos derecho a cuestionar y a exigir que estos hijos de… papi y mami, justifiquen sus millonarios sueldos en acciones que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

¡Zuleta! No sea tan ‘güevón’, haga su labor como periodista, deje la comodidad de estar encerrado en una cabina de radio y vaya a un portal de Transmilenio en horas pico y luche por subirse en un bus todos los días, de lunes a sábado, hasta el otro extremo de la ciudad, para llegar a un lugar de trabajo a ganarse una miseria en una jornada de 9 horas de labores, y ahí sí diga, entonces, que Transmilenio nos mejoró nuestro nivel de calidad de vida.

Vaya a las periferias, vaya y visite las comunidades de las localidades de Usme (5), Tunjuelito (6), Bosa (7), Kennedy (8), Fontibón (9), Engativá (10), Suba (11), Ciudad Bolívar (19) o Sumapaz (20). Hable con la comunidad, trate de desplazarse por “avenidas” estrechas y mámese trancones de 20 minutos en cada semáforo de cada esquina, solamente porque están mal temporizados. Vaya, encuéntrese de frente con la inseguridad, con las calles destapadas, con los parques abandonados o con los centros de salud u hospitales saturados de pacientes.

Madrugue, lleve una cámara, una grabadora y compruebe qué significa ser pobre en una ciudad diseñada para que en las periferias habitemos los estratos uno, dos y tres, los mismos que usted dice en su columna, estamos llenos de odio hacia Peñalosa porque somos unos petristas que estamos jodiendo al resto de la ciudad, por ponerle freno a las propuestas de un simio de dos metros de altura que según usted, el único problema que tiene, es que no sabe comunicarse.

El periodismo, sea considerado profesión u oficio, debe servir como mediador entre el pueblo y el poder. Entre muchas otras de sus funciones está la investigar, interpretar, informar y denunciar. Su ejercicio conlleva una responsabilidad social demasiado alta, la cual corresponde, ante todo, a un principio ético de honestidad y transparencia.

La irresponsabilidad de sus palabras en esa oda que le escribió a Peñalosa el pasado 21 de julio en el diario El Espectador, solo demuestra la mediocridad con la cual es ejercido el periodismo en nuestro país. Usted es uno más de los periodistas faranduleros que lame las botas de aquel que patea al pueblo.

Su labor como periodista es mediocre y corrompe el ejercicio democrático. La Bogotá en la que usted vive es aquella que se desarrolla de Teusaquillo hacia el norte, porque usted, como la mayoría de políticos e instituciones desconocen esa otra Bogotá que se desborda en cotidianidad por las calles de los barrios populares. Su columna de opinión no solamente expresa su pensamiento en particular sobre el burgomaestre, sino que se identifica con los intereses de una clase que no ha conocido la pobreza y que, detrás de un escritorio, se cree con el derecho de decidir sobre el futuro de millones de ciudadanos que habitamos en la ciudad.

¡Zuleta! El mezquino es usted al calificar de petristas a todos los opositores de su amo Peñalosa. Mezquino es usted al degradar los argumentos de ese sector de la opinión pública que no comparte la gestión de Enrique Peñalosa y sus funcionarios. Mezquino es usted al no dedicar, ni siquiera una sola línea, a los escándalos de corrupción que también han rodeado a la presente administración, ni a su falta de coherencia, ni al desprecio que muestra esta por los reclamos que le hacen los ciudadanos.

Mezquino es usted al pretender reducir la mediocridad del gobierno distrital actual en un simple problema de comunicación. Usted, lacayo de Peñalosa, es la viva razón del por qué la sociedad se aleja de los grandes medios de comunicación y de la labor de periodistas que, como usted, degradan un noble oficio.

¡Zuleta! Lo invito a que viva la ciudad que nos toca sufrir a la mayoría.

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