Vernal - Respira 6

Vernal y ‘Respira’: la tragedia del amor retratada más allá de la vida


Por: Olugna


En su mano izquierda sostiene su lira —arma envidiable cuando la compasión, y no la herida, es el objetivo—. Detrás de él, agarrada de su mano derecha, una mujer trata de seguirle los pasos. En el fondo del paisaje retratado por Camille Cortot en 1961, cinco figuras humanas apenas se distinguen. En el lienzo de Orphée ramenant Eurydice des enfers, el pintor francés plasmó una de las tragedias más intensas de la mitología griega. Virgilio había hecho lo propio en su poema Geórgicas antes de Cristo, para darnos su versión completa de la historia de amor de Orfeo y Eurídice.

Título original: Orphée ramenant Eurydice des enfers | Autor: Camille Cortot | Museo: Museum of Fine Arts, Boston (Estados Unidos) |  Óleo (137,2 x 112,7 cm.)

«Quédate conmigo, quédate a mi lado», canta Vernal en el primer sencillo de la placa ‘La Tragedia de Orfeo’. Lo hace con intensidad, con la fuerza del pop cuando sube sus decibeles para inyectarnos alguna de sus baladas.

«Es nuestro destino, no sueltes mi mano», continúa el cantautor bogotano, entregándonos un tercer retrato de la historia de Orfeo y Eurídice, esta vez al mejor estilo del héroe griego: a través de la música.

—Evoco a un Orfeo moderno envuelto en el caos de la vida postmoderna quien encuentra el amor y lo termina perdiendo—, menciona Vernal.


Virgilio y otros poetas de la época, entre la obra de Cortot y Vernal, son los únicos que nos cuentan qué pasó con Eurídice y la razón del lamento de Orfeo; una historia conmovedora —y dramática— que hace observar el destino, el amor y la inevitabilidad de la muerte como una fuerza que se enfrenta a la vida y, al mismo tiempo, la complementa.

«Mientras ésta huía de Aristeo, fue mordida por la sierpe que guardaba las riberas del río, y murió envenenada» (Geórgicas – Virgilio).


La lira, a cambio de una espada, fue el arma más poderosa de Orfeo. Su manera de hacer música, según la historia, era capaz de conmover a los mismos dioses; en este caso, Hades, quien le dio permiso para descender al inframundo y rescatar a su esposa.

«Y de tal modo cantó que se conmovieron las almas de los muertos, y los mismos dioses se ablandaron»
(Geórgicas – Virgilio)

Sin embargo, muy cerca del final, el héroe volteó la mirada hacia atrás y Eurídice se desvaneció.

«Consintieron en que recobrara y sacara de las sombras a Eurídice, con la sola condición de que no se volviera a mirarla hasta que ambos estuvieran en la luz»
(Geórgicas – Virgilio).

El retrato de Vernal en ‘Respira’ es moderno. Su sonido, que combina en poco más de tres minutos pop, elementos propios del rock y sintetizadores, entrega una balada que recorre diferentes estadios de la intensidad. La canción, el primero de doce capítulos que formarán parte de ‘La Tragedia de Orfeo’, trae a nuestro lenguaje la belleza que encierra el dolor cuando este nace del amor.


La inspiración, si bien parte de la mitología griega, expande su propósito hacia la conexión del artista con Dios. ‘Respira’, al tiempo que recorre sensaciones íntimas de pareja, se acerca a un escenario espiritual y privado que Juan Bernal —el hombre detrás del Alter Ego— comparte con nosotros con un propósito: mostrarnos que el arte termina siendo la respuesta, también, en la tragedia.

—Vernal es mi integración con Dios, es la manera en que veo la acción creativa de él reflejada en mí—, agrega el músico bogotano.

La canción, dice Vernal, surge de su llegada a Estados Unidos, para encontrarse de nuevo con el amor que, en su momento, se mostró como un escenario definitivo. El video, por su parte, se aloja en un universo simbólico donde el retrato que nos propone no es directo, sino abstracto.


A lo largo de su letra, ‘Respira’ sin decirlo literalmente, conecta con el mito de un amor marcado por la fragilidad y la tragedia. Orfeo y Eurídice podrían ser retratados a través del tiempo en cada pieza artística que se le proponga. No por nada, los griegos sentaron las bases de las sociedades modernas.

La lira de Orfeo no fue suficiente —para vencer a la muerte—. La música tampoco lo logrará. Sin embargo, si bien la vida —tarde o temprano— sucumbirá al último instante, el amor encontrará la forma de sobrevivir al inframundo, al más allá.


—Mi música es ideal escucharla en momentos de introspección, donde necesitas que el universo o Dios te dé respuestas a través del arte—, finaliza.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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