Bohanan 'Costa'

Bohanan en ‘Costa’: la contemplación de la transformación


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


El plano cenital de las olas desplazándose sobre el agua y golpeándose entre sí hasta formar una espuma blanca evoca melancolía y establece la distancia que separa presente y pasado, presencia y ausencia. Aún si no tuviéramos el sonido de la canción que acompaña la escena, podríamos imaginar el breve instante como un viaje sensorial hacia el recuerdo; la remembranza de un momento que no nos suelta —o mejor— que nos negamos a soltar.


Los tres músicos, detrás de sus respectivos instrumentos, en un espacio de luces incandescentes, proyectan la necesidad de inmortalizar el pasado y de detener esos instantes vividos en una postal sonora que, en esta ocasión, se dibuja a través de las atmósferas etéreas del indie pop que se apoya en percusiones que, de manera sutil y casi imperceptible, toman influencias musicales del Caribe para enseñarnos otras maneras de experimentar la playa, de caminar la costa.


Un hombre y una mujer se cruzan en una danza etérea. La desnudez de sus cuerpos, cubiertos por escarcha brillante y difuminada entre los colores opacos de las escenas que comparten, nos cuentan una historia de amor desde el movimiento y el contacto: una metáfora erótica y teatral que termina de dar forma al video de ‘Costa’, canción que presenta el artista colombiano Bohanan.

De la pieza audiovisual nos trasladamos al espectro musical: una combinación conceptual de texturas indie y sonoridades modernas. Sin el video, la música igualmente evocaría los tres escenarios que construyen la narrativa audiovisual: memoria, distancia y amor.

—Es una canción que habla de identidad, pertenencia y de ese vínculo invisible con los lugares que nos formaron. ‘Costa’ mezcla lo íntimo con lo universal—, explica Bohanan.

«Y me encuentro otro día / otro momento, otra vida / cameo en un film / y nada puede hacerme más feliz»


La letra de ‘Costa’ también nos invita a contemplarla más allá de la literalidad. El deseo de fugarse, no por cansancio sino por una necesidad de transformación, se expresa a través de una inquietud de purificación; una necesidad de cambio que debe detonar en un paisaje que para muchos es descanso temporal, pero en otros es una excusa para encontrarse a sí mismos —entre palmeras, recuerdos y expectativas—.

Bohanan, nacido en Barranquilla, quiere que recorramos la playa lejos del bullicio y desde otras posibilidades musicales que, si bien no son tradicionales, conservan esos golpeteos de tambores que invitan a la danza, que incitan a un sorbo de licor.

«No sé cómo decírtelo / y rara vez anhelo fugarme / no en días de sol / de vino y andar / diamante / colmado de azul viajando entre luz»


Sin embargo, la canción esconde una tensión más profunda que no se distingue fácilmente. Mientras Bohanan nos habla del origen y de las raíces, la voz que habita la letra confiesa que rara vez siente deseos de fugarse. El movimiento que propone ‘Costa’ no es únicamente un regreso; también es una búsqueda. El mar deja de ser un paisaje asociado a la memoria para convertirse en un territorio de transformación donde el pasado parece menos un refugio que una oportunidad para volver a mirarnos.

La ausencia de frases literales en la lírica de ‘Costa’ nos obliga a despertar los sentidos para contemplarla desde la emoción, desde las sensaciones que pueda despertar —y quizás de forma caprichosa— en cada quien.

Quizás por eso la canción evita explicarnos aquello que el protagonista necesita dejar atrás. No sabemos qué lo impulsa a buscar esa costa emocional ni qué heridas pretende lavar entre la espuma y la luz. Bohanan sugiere y ‘Costa’ deja en nosotros la decisión de llenar ese vacío con recuerdos, añoranzas o anhelos de cambio.


—Es una canción para momentos introspectivos: viajes, atardeceres, noches tranquilas o cualquier instante en el que uno conecta consigo mismo—, agrega el artista colombiano.

El mar —desde los planos de cámara, el sonido indie y la letra— es ese lugar al que quiere llevarnos Daniel Gómez, el hombre detrás del seudónimo de Bohanan, a través de ‘Costa’, para que lo contemplemos desde esa orilla emocional que parece diminuta ante la magnitud del horizonte que se vuelve infinito cuando se cruza con el cielo.

Allí, entre las olas que abren y cierran el videoclip, entre las atmósferas electrónicas y las imágenes que oscilan entre el deseo, la memoria y la contemplación, ‘Costa’ encuentra una razón de ser: invitarnos, simplemente, a detenernos. Si la acción es el motor de la transformación, la pausa es la que nos permite observarla.

—Funciona como un escape emocional—, finaliza.




Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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