La Bandada ‘Vivir en ti’

La Bandada y ‘Vivir en ti’: la voz que agradece al desconocido que la salvó


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


Tenía solo 13 años cuando su vida se apagó. Nacida en Reino Unido, la pequeña Jemima convirtió su nombre en un legado que les dio a cinco niños y tres adultos la oportunidad que ella ya no tendría. El aneurisma cerebral que la llevaría inevitablemente a la muerte fue, para ocho desconocidos, el soplo que les permitiría evadir el llamado de la parca.

«Jemima nunca había oído hablar de la donación de órganos antes y lo encontró extraño, pero entendió absolutamente lo importante que es», explicó Sophy Layzell, madre de la pequeña, para la BBC.

Fue una decisión difícil, comentó Sophy. Sin embargo, saber que los órganos de su hija iban a salvar la vida de otras personas fue el aliciente que, al final, en medio de la tragedia, la hizo sentir orgullosa de Jemima.

Fotografía tomada de BBC Mundo

«El instinto de cualquier padre es decir que no, estamos programados para proteger a nuestro niño. Pero fue la charla previa con Jemima lo que nos permitió decir que sí», contaron sus padres en la misma entrevista.

Un fragmento de ‘Vivir en ti’, canción que presenta La Bandada, conecta con esta historia y con otras tantas alrededor del mundo de personas que han decidido donar sus órganos para que otros puedan continuar. En el caso de la niña británica, fueron el corazón, el páncreas, los pulmones, los riñones, el intestino delgado y el hígado los que pasaron a otros como el obsequio de una chica desconocida que ya no tenía cómo seguir, pero cuya decisión continuaría latiendo en otras vidas.

«Hay decisiones que cambian destinos y la tuya me trajo conmigo»


Alejandra Pulgarín, Karen Castaño y Yessica Duque dieron vida a La Bandada. Provenientes del teatro y la música, bajo la dirección de Julián Pineda, concibieron su proyecto en 2021 en la ciudad de Medellín. Hoy, las artistas nos presentan un homenaje a esos héroes anónimos que, sin aspavientos ni escándalos, donan sus órganos para regalar vida.

Es una canción narrada desde la voz de quien recibe ese obsequio. ‘Vivir en ti’, desde la delicadeza del pop místico —como La Bandada define su identidad musical—, es íntima, tranquila y, ante todo, agradecida. No le canta al acto de donar, sino a la posibilidad de seguir viviendo gracias a alguien cuyo nombre quizás nunca se conocerá.


Alejandra, Karen y Yessica se intercalan a lo largo de ‘Vivir en ti’, con la intención de recoger otras voces que han querido agradecer a sus donantes.

—Cada una toma un fragmento, como si fuéramos tres personas distintas contando la misma historia desde su propio asombro—, expresan las integrantes de La Bandada.

Bajo una atmósfera recreada por piano, violín y batería, es una balada que conecta desde la sensibilidad de su esencia.

«No sé tu historia ni tu lugar, pero tu luz me enseñó a continuar»


—La donación es un acto colectivo, un encadenamiento de personas anónimas—, explican las artistas. Y agregan: —Que la canción también se cante en cadena, voz por voz, era una manera de honrar esa lógica—.

La canción, según las artistas, abre una conversación: «Hay miles de personas en Colombia y Latinoamérica esperando un trasplante o una transfusión, y la donación sigue siendo un tema del que poco se habla».

Es una conversación definitiva y que debe extenderse como un gesto desprendido de solidaridad: «un acto altruista en donde se decide salvar vidas después de la muerte», define el Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) para profundizar en este diálogo.

Como Jemima, estamos seguros, miles de personas —de diferentes edades y contextos— han pasado la llama de la vida a otras que nunca conocieron, pero con las que permanecerán unidas por un órgano, un tejido o una decisión. ‘Vivir en ti’ recoge justamente esa paradoja: agradecer a alguien cuya historia jamás conoceremos y, aun así, reconocer que una parte de nuestra existencia continúa gracias a la suya.




Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda —con un talento negado para ejecutarla— como espectador.

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