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No estás solo (a).


Por: Alcántara Aristides


¡Claro que estoy triste!
Un tigre que habla se metió a mi casa.
Dice que no muerde, dice que no mata,
se pone en dos patas y baila.

El deber es contagiar sonrisas en penumbras,
gritar “¡Sí se puede!” cuando hay llanto
y susurrar que estaremos bien en el abrazo



Simpático con sus chistes,
sus colmillos brillan al sonreír,
hay fanfarrias cuando calla
y sus bolitas lame si mi mujer pasa.

¡Ǫué viva la vida!
¡Ǫué viva la alegría!
¡Ǫué vivan dignas!
Aún en resistencias,
y aun famélicas.
Es el auténtico reto de la esperanza.






El tigre bosteza
pregunta qué hay de comer,
una mueca que emula entusiasmo
tapa el desagrado al escuchar que hay ajiaco.

Libros y encuentros.
¡Por la comida del pueblo!
Plazas y vías.
¡Por el derecho y los hechos!
Barricadas y Congreso.
¡Seremos Gobierno!

Habla de su pasado,
muestra sus garras
que de tener oportunidad hubiese usado.
–Pausa para reír–
Con zarpas sin estrenar
quiere él destripar.

Campesino y citadino,
jornalero y contratista,
ganadero y empresario.
que el acumular solidaridad
sea nuestra ambición.

Este tigre no me da miedo.
Seguramente toda la carne que ha tragado
se la cazó alguien en un supermercado.
Patético.

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No pasarán monigotes con bates,
ni botas izquierdas en caras.
Por el amor a lo común
¡Firmes por queridos y camaradas!

¡Claro que voy a sacarlo!
Pues se come mi alimento.
Mientras corto cebollas
se convence que tapo lamentos
sin sospechar que así entreno.

Ayudémonos todos
que la lucha no se detendrá.
Alzados y con valor
gritaremos todos los pueblos
¡Seremos gobierno!


Obra: El martirio de Santa Bárbara | Artista: Andrés Mauricio Reyes Romero


Alcántara Arístides

Reseña Nacido en la frontera, de casa tranquila y vecino del conflicto. Amante de las letras duras, la música agresiva y a caminar sin audífonos. Se le ha visto en toques y ferias del libro, pero mantiénese en casa barriendo para oír música echado en el piso al lado del perro.

Agradecimientos especiales Andrés Mauricio Reyes Romero por acompañar estas letras con su arte gráfico.

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Amparo Sandino en ‘Ella’: el retrato y la voz de historias silenciadas


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


Su papel frente al espejo es otro. Está allí por una razón que se extiende más allá del acto simbólico de encontrar en el reflejo aquello que resulta esquivo a la realidad. Ella no tiene edad. Ha tenido doce años o menos; también ha sido una mujer mayor que carga con la huella de un maltrato que creció a su lado.

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Jessica —identificada así por Naciones Unidas Colombia— nació en Barranquilla. Tenía doce años cuando su propia madre la sometió a explotación sexual. Hoy tiene 36. «Cuando estás pasando por algo así, el miedo se apodera de ti. Es como si te hubieran atado las manos», recordó al reconstruir su historia en 2020. (+)

Viste de blanco. No pertenece a una clase social determinada. Ha habitado las periferias vistiendo camiseta y tenis; ha sido una profesional admirada.

Ángela —nombre con el que Reuters Institute protege su identidad— tenía 21 años cuando comenzó su beca en El Espectador. «Hola, ¿te puedo tocar una teta?», le preguntaba un redactor constantemente. Un día dejó de soportarlo y lo enfrentó. Sus compañeros se rieron. La historia no terminó allí. Tiempo después, un editor la citó de noche con la promesa de mostrarle fuentes inaccesibles. Ella no aceptó. Él comenzó a seguirla después de su horario de trabajo. (+)


Su etereidad encarna una conciencia colectiva que expresa lo que ella vivió, vive y ha vivido. Ese flagelo se convirtió en cifras que cambian cada año, en noticias que sacuden los noticieros y en comentarios de redes sociales que suelen ser más crueles que la tragedia que la llevó a convertirse en tendencia, solo para desvanecerse cuando aparece otro foco hacia el cual mirar. Ella ha sido víctima de diferentes formas de agresión.

—Es una pieza que combina emoción y una narrativa capaz de conectar profundamente con el oyente—, comenta Amparo Sandino.

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Frente al espejo donde comienza el videoclip ahora se refleja una joven de cabello rojo. Su rostro no tiene cicatrices ni golpes, pero algo no está bien. Convive con una pareja que encuentra más interés en el televisor que en la mujer que tiene al lado; una forma de violencia que prefiere a agazaparse en la rutina antes de manifestar su crudeza.

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«Es fundamental reconocer las formas en las que actúa un maltratador y darles nombre a esos procesos, para que la víctima logre reconocer las señales», mencionó Marina Marroquí, autora del libro Eso no es amor: 30 retos para trabajar la igualdad y Eso no es sexo: Otra educación sexual es urgente, para RTVE. No es coyuntura. La escritora española fue víctima y en su libro reúne relatos de mujeres violentadas. (+)

La pieza audiovisual que acompaña ‘Ella’, el nuevo sencillo de la artista colombiana, apela precisamente a esa cotidianidad para evidenciar una realidad que conocemos tanto que terminó por convertirse en paisaje. Se entiende por qué Amparo Sandino define a su obra como «un homenaje a las víctimas y un llamado a romper el silencio, transformando la música en conciencia social».

https://youtu.be/e1c-TMyGbIE?si=RXmr5Fz3JoWxuufU

‘Ella’ desarrolla su relato desde la calma del pop latino. La voz limpia de Amparo Sandino narra la historia de una mujer sin nombre, sin edad y sin una condición social definida, pero precisamente por ello capaz de representar a miles de mujeres cuya historia comenzó de manera distinta y terminó atravesada por una misma forma de violencia.

Amparo Sandino – Ella 8

Sin embargo, la verdadera crudeza que no se evidencia en el video, se manifiesta en la letra. ‘Ella’ parte del silencio que acompaña a las víctimas, del dolor que se esconde detrás de la normalidad.

«Ella siempre va con un manto de dolor que refleja en su mirada y en su corazón. Nadie imagino lo que pudo suceder»

‘Ella’ habla del miedo —compañero y consecuencia del maltrato—, de la mano que debía protegerla pero que prefirió aprisionarla, de los intentos inútiles por liberarse, de su propia muerte —en ocasiones, la única salida para una mujer violentada—.

«Porque el miedo la arrastraba cada anochecer. Se perdió entre flores marchitadas de pasión»


—Es un homenaje a todas esas mujeres que han aprendido a levantarse una y otra vez—, agrega Amparo Sandino.

El profanador sabe cómo pasar desapercibido, sabe esconderse detrás de la confianza, de la autoridad, del amor.

«No te quedes allí Ponle punto final De vivir a morir Solo un paso hay que dar»



Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.