Doce canciones atraparon años de ansiedad, ruido interno y noches en vela antes de convertirse en el primer disco de Death Disco.
Death Disco presentó su álbum debut homónimo, un trabajo de doce canciones donde la banda mezcla estructuras del rock con elementos electrónicos, beats y texturas digitales. El disco recorre distintos estados emocionales a través de canciones que alternan entre momentos repetitivos y densos, pasajes melódicos y ritmos orientados al movimiento.
Las composiciones abordan temas como la ansiedad, el miedo, la frustración, la traición y el desgaste emocional. Parte del material nace de situaciones cotidianas, mientras otras canciones se construyen desde pensamientos deformados por el caos, el insomnio o la sobrecarga mental. «El álbum es una catarsis, muchas noches en vela y un experimento en el sentido más real… Explorar, probar, equivocarse y entrar en un mundo desconocido», explica la banda sobre el proceso creativo detrás del disco.
La producción fue realizada en Audiodatos, en Bogotá, bajo la dirección de Dario Bernal. Las letras estuvieron a cargo de Claudia Rivera, quien desarrolló los textos a partir de experiencias personales y ejercicios de imaginación atravesados por estados emocionales extremos. El resultado es un álbum que se mueve constantemente entre lo orgánico y lo electrónico, evitando una estructura fija o una única referencia sonora.
Death Disco nació en 2024 como resultado del encuentro entre Claudia Rivera, Dario Bernal y Camilo Laguna, músicos vinculados durante años a proyectos de la escena underground bogotana como Defenza, Maniatikatz, Distracción, Pániko Satániko, Chite y Compadres Recerdos. Desde esa experiencia compartida, la banda construyó una propuesta que entiende la música como un espacio abierto a múltiples interpretaciones, donde la incomodidad, la fricción y el movimiento conviven dentro de una misma obra.

