«Vi crecer el polvo en las montañas y debajo la ruina»
‘RENACER’ (WHITE LINE)
(Villavicencio, Meta, Colombia)
Por, Olugna
Un rugido rompió la cotidianidad de la tarde, un estruendo que estremeció la tranquilidad de sus habitantes. 28 segundos fueron suficientes para dejar al descubierto la fragilidad del ser humano ante una fuerza superior; medio minuto en el que quedaron por el suelo las ruinas de férreas estructuras; un instante que fracturaría la historia de una región y abriría una grieta entre el antes y después de la catástrofe.
25 días habían pasado de un nuevo año. Ese lunes de 1999 se quedaría grabado en la memoria de un país acostumbrado a la tragedia social y política; pero, que aquella tarde a la una y diecinueve, debía buscar debajo de los escombros a las víctimas y a los sobrevivientes de ese lunes en el que la tierra se abrió y encontrar ―en medio de las ruinas― el camino para devolverle a Armenia y sus municipios cercanos, lo que el terremoto les había arrebatado.
Los trozos de paredes y de vidrios esparcidos, fueron el retrato de la tragedia; los sobrevivientes, los narradores de un instante que cambiaría abruptamente sus vidas; los noticieros, los encargados de convertir en cifras los estragos que dejaría el terremoto a su paso por la capital del Quindío: cerca de 1.200 muertos, miles de heridos y una ciudad derrumbada en un 75%.

Esa tarde del 25 de enero de 1999, una joven mujer foránea, en medio del vaivén de los muros de su vivienda, buscaba proteger a Kevin, Rubén y Juan, sus hijos de uno, cuatro y seis años respectivamente. Brigitte, fue el retrato del instinto de preservación que lleva a una madre a defender a sus crías.
El terremoto y sus posteriores réplicas, se quedarían en la mente de Juan David, el hijo de mayor de Brigitte, como ráfagas de imágenes confusas convertidas en recuerdos; breves retratos del día en que él mismo describe como un apocalipsis; en el vestigio de una fecha que será conmemorada cada 25 de enero, como el símbolo de un pueblo que fue más fuerte que la tragedia a su alrededor.
―Casi pierdo la vida en una réplica. Recuerdo, también, la ciudad destruida, las calles agrietadas, los ríos abiertos. Parecía el fin del mundo―. Relata Juan David Acero.
El horror no se marchó con la última réplica, los días posteriores al terremoto, este se vestiría de robos, indiferencia y otras decadencias de la sociedad; no obstante, detrás de la fragilidad del ser humano, habita un espíritu capaz de sacudirse el polvo de sus rodillas, sanar sus propias heridas y extender su mano para ayudar a otros. 24 años después, se podría afirmar que la vida, en ocasiones, logra vencer a la muerte.
El tiempo para Juan David también ha pasado, ahora es un hombre de 30 años que desde los ocho se dejó contaminar por las estridencias más fuertes del rock gracias a un clásico, el ‘And Justice For All’, el emblemático cuarto álbum de Metallica. Este primer acercamiento, sería también esa primera motivación que habría de traducir detrás de un instrumento: la batería.
―Un amigo que tocaba la guitarra me prestó el DVD del ‘And Justice For All’. Lo miré cinco veces y desde allí comenzó todo el cuento. ―Explica Juan David y agrega―. Lars Ulrich es uno de los bateristas que más han influido en mí.
El gusto por el rock, un poco más adelante, habría de transformarse en una pasión que lo llevaría a prepararse musicalmente y le permitiría formar parte de diversos proyectos, hasta encontrar en 2018, junto a Jhon Picot, un rumbo definitivo bajo el nombre de White Line, agrupación de rock alternativo que experimenta, además, con las posibilidades complejas que ofrecen los sonidos progresivos.
―En sus principios fue una banda bastante influenciada por Muse; sin embargo, tras algunos cambios en la alineación y luego de un receso, la agrupación entra en una transición para buscar un sonido propio―, agrega Juan David, baterista y fundador de White Line.
De esta manera, la agrupación formada en Villavicencio, recogería influencias de Royal Blood, dúo de origen británico y Rocka, exponente del rock nacional, para desarrollar una identidad permeada por los sonidos libres y experimentales de la línea alternativa del rock n’ roll.
White Line, daría sus primeros pasos en el extenso camino del rock colombiano. Su carrera, hasta el momento, naciente le ha permitido grabar dos sencillos: ‘Cicatriz’, lanzado el año anterior, y ‘Renacer’, canción estrenada el 15 de abril de 2023.

‘Renacer’ es, precisamente, la canción en la que Juan David recoge los recuerdos de los instantes vividos junto a su mamá y sus hermanos durante el terremoto de Armenia, para narrarlos desde la metáfora y la literalidad; interpretarlos desde las emociones que en él despiertan este episodio y convertirlas en una composición de fuerza, supervivencia y resiliencia.
―Esta madre logra sacar a sus dos hijos mayores [Rubén y Juan David] de la ciudad, velando por la seguridad de ellos y ella luchando por sobrevivir y buscar un futuro mejor―, agrega el músico.

Antecedida por un breve fragmento de las de las declaraciones de Andrés Pastrana, presidente de Colombia de entonces, la letra de ‘Renacer’, es el relato del terremoto desde la perspectiva de Juan David; la catarsis de ese niño que sobrevivió a la catástrofe y que hoy puede narrar su propia historia siendo un adulto a través de la música; el homenaje que rinde el rock a las víctimas y a los sobrevivientes de un territorio que despareció en un instante y aprendió a construirse de nuevo sobre sus propias ruinas.
El lyric video de ‘Renacer’, repasa las imágenes que los noticieros recogieron de la tragedia ―breves registros del siniestro―, sobre las cuales se desplaza una melodía espesa que se acerca a los sonidos del heavy metal de la década los 80. Es una canción que, en tres minutos y medio de duración, toma la tragedia y la convierte en un grito desgarrado que comprende que después de la catástrofe, siempre habrá una mañana.
White Line | Integrantes actuales
- Voz: José David Lora
- Bajo: Cristian León
- Guitarra: Jairo Hernández
- Batería: Juan David Acero