«En esta ciudad sin dioses que adorar, el silencio grita y vuelvo a comenzar»
‘Ciudad sin Dios’ — In Ad Hominem
Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)
Una franja estrecha separa la ciudad del agua; un trazo que expone la fragilidad del concreto ante la calma de la naturaleza. La noche, en esta urbe costera, es una postal detenida en la ironía de imaginar que, sin escándalo ni vanidad, el mar podría tragarse de un solo bocado todo aquello que la ingeniería —en ocasiones fanfarrona— ha levantado sobre la tierra.

Las nubes bajan hasta la ciudad, invaden la costa; las ráfagas de la tormenta golpean el asfalto, rompen la oscuridad; el bramido de los truenos ensordece la noche, interrumpe la calma. La pesadilla comienza a tragarse el sueño de una metrópolis envidiable que creció con el mar al frente.
El pavimento de la ciudad se fragmenta, las fachadas de los edificios se derrumban. Es aquí donde el ser humano es frágil ante el apocalipsis; huérfano de un Dios que no quiere —o no puede— salvar a su creación del sexto día.

La protagonista de ‘Ciudad sin Dios’, focus track del álbum que presenta In Ad Hominem, es quien nos guía por una ciudad devastada por las figuras que emergen del subsuelo. Entre la ficción y el horror, el videoclip nos introduce al universo destructivo de ‘Entre Fuego y Sombras’.
La joven mujer se sorprende ante el horror que, alrededor de ella, recorre las calles. La estampida de los demás habitantes es apenas lógica. La tragedia deja sin valor alguno la opulencia que permea el mundo moderno; la vida, en medio de la angustia, es lo único que tenemos para aferrarnos.
«No existe cordura, no existe redención / ya mis manos tiemblan, no sé dónde voy»
El metal, definido por diversas influencias, entre ellas el groove y el thrash, es el camino que eligió la agrupación nacida en San Sebastián, Chile, en 2023. In Ad Hominem, en las ocho canciones de ‘Entre Fuego y Sombras’, su trabajo debut, recorre la dualidad del individuo. ‘Ciudad sin Dios’ proyecta ese concepto desde la fe y la desesperanza; sin embargo, al explorar su pieza audiovisual, podemos percibir otras confrontaciones: la frialdad de la naturaleza y la impotencia del ser humano para contenerla; la necesidad de encontrar alivio más allá de lo material y el caos como respuesta ante la tragedia.

‘El Fin’, segunda canción que destapamos del disco, es una balada donde la voz de Giordano se hace más limpia. El dolor la atraviesa y los pasajes más intensos de su letra se alinean con los cambios de atmósferas musicales en los que In Ad Hominem abraza otras expresiones del metal duro.
«Tras años de soledad / llega el final del camino / mi tiempo acaba aquí»
Los solos de guitarra, protagonistas a lo largo del disco, igual que la versatilidad de la agrupación para recorrer diferentes vertientes del metal, intensifican la sensibilidad de la canción.
«La muerte me alcanza al final / de prismo que te veo ante mí / no puedo hablar porque has venido»
Hasta aquí el mensaje no es muy esperanzador. Sin embargo, ‘Entre Fuego y Sombras’ deja espacio para pensar que, aun en medio de la tragedia, el dolor y las contradicciones, el ser humano no es absoluto y puede encontrar la respuesta o, por lo menos, una salida. Para algunos será Dios; para otros, su fuerza interior. Será una decisión individual.
Creado a través de Inteligencia Artificial y dirigido por Matias Tapia (Mato), ‘Ciudad sin Dios’ es un corto onírico donde el apocalipsis fue un sueño. No obstante, la fuerza con la que la naturaleza ha sacudido el mundo nos deja expuestos a una inquietud difícil de digerir: estamos viendo en primera fila el final.
Sobre Olugna
Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador; a la segunda —con un talento negado para ejecutarla—, como espectador.

