Las tomas en vivo, los errores mínimos y la presión del momento quedaron intactos en el primer disco de Vatio.
Mientras buena parte de la producción musical contemporánea se construye desde la corrección digital y la edición extrema, Vatio decidió registrar su primer disco replicando la tensión de una presentación en vivo. El resultado es un LP homónimo grabado prácticamente sin filtros, donde la ejecución directa y la imperfección asumida forman parte central de la propuesta.
El álbum fue registrado en Estudios Classic Sounds bajo la producción de Águila y contó con mezcla y masterización de Francisco Straub. Para conservar la sensación orgánica de las canciones, la banda trabajó con tecnología análoga y grabaciones en directo, buscando preservar la electricidad y el desgaste natural de cada interpretación. Musicalmente, el proyecto se mueve entre el rock clásico y el metal progresivo, manteniendo una aproximación marcada por riffs directos y estructuras extensas.
Vatio surge del reencuentro entre Águila, integrante de Tréboles, y Chaz Thomson, músico de Fahrenheit. Ambos habían compartido escenario a comienzos de los años 2000 en Misty Eyes, agrupación con la que llegaron a abrir conciertos para bandas como Stratovarius y The Flower Kings. Años después retomaron contacto y sumaron a Paloe Escala y Ángel Delgado para dar forma definitiva al proyecto.
El lanzamiento oficial del disco tendrá su presentación en vivo el próximo 26 de junio en Bar de René, donde la banda interpretará el álbum completo frente al público. Con ocho canciones ya disponibles en plataformas digitales, Vatio comienza a consolidar una propuesta enfocada en recuperar una manera más física y directa de entender el rock.

