Cuando las Calles Hablan: 23 años cantándole a la realidad

Mural dibujado durante la jornada por artistas locales

Las chamarras de cuero, los jeans ajustados, las camisetas negras y las botas del  día anterior, fueron reemplazadas por los jerséis anchos, pantalones caídos y zapatillas.

Por, Andrés Angulo Linares

9:00 de la noche, la Plaza Fundacional de Fontibón estaba a reventar. En la tarima, La Etnnia, con Real, después de una hora de concierto, se despedía de un público que no dejó de corear uno a uno los temas que la agrupación de rap, una de las más importante del país, había preparado para el cierre de Cuando las Calles Hablan.

El nombre de La Etnnia se instaló en la memoria cultural de la ciudad, convirtiéndose en un hito de las calles. Kany, Káiser y Ata, tres hermanos que se entregaron al rap desde muy jóvenes, dieron vida en 1994, en la casa de placa 5-27 del barrio las cruces de Bogotá, a un proyecto que trazaría un nuevo rumbo para la cultura del hip hop de nuestro país, convirtiéndolo en patrimonio cultural de la nación.

Hoppers, metaleros, rockeros o punkeros identifican a La Etnnia como una institución musical y reconocen el peso que la agrupación ha ganado en casi 26 años de historia.

Esta era la primera presentación de La Etnnia en un festival local, que esta haya sido, precisamente, Cuando las Calles Hablan, dan cuenta de la importancia que el festival tiene en la ciudad de Bogotá.

La jornada del domingo significaba para nosotros, como medio de comunicación alternativo, la oportunidad, después de seis años de  trayectoria, de asistir por primera vez al cubrimiento de un festival de hip hop.

Muchos jóvenes han encontrado en la cultura hopper una forma de vida en la que pueden expresarse libremente, dar rienda suelta a su creatividad y sentirse identificados con las rimas creadas por los artistas de rap, que al igual que ellos, han crecido con las problemáticas sociales que traen consigo el vivir en barrios populares y en sectores marginados.

Las chamarras de cuero, los jeans ajustados, las camisetas negras y las botas del  día anterior, fueron reemplazadas por los jerséis anchos, pantalones caídos y zapatillas. Son públicos claramente diferentes, pero que coinciden en la pasión que despiertan en ellos los dos géneros.

La jornada de Cuando las Calles Hablan había preparado 13 presentaciones: Clandestino, Surcrem, Andersound, Kantor y Arte Ilicito, agrupaciones de la localidad; DJ Mook y La Wera Deejay, D.J. invitados; Elorik y The Negro Tapes, bandas distritales; la proyección del video Voces Ancestrales, grabado con la partipación de artistas de rap y rock de Fontibón y el cierre, a cargo de La Etnnia.

La Plaza Fundacional de Fontibón, desde muy temprano se vio invadida por hoppers, provenientes desde diferentes puntos de la ciudad, para brindar su apoyo a los primeros artistas de la jornada, representantes de la localidad: Clandestino, Surcrem y Andersound. Prometía ser un domingo bastante soleado. Así fue.

Sentado sobre la tarima, un hombre joven con los ojos vendados, narraba a partir de sus versos, una cotidianidad que bien podría ser la de miles de jóvenes habitantes de zonas populares en las grandes ciudades. Atrás de él, de pie, estaba su compañero de rimas, también con los ojos vendados, mientras que en la tornamesa, el D.J. se encargaba de las mezclas musicales.

Elorik, fue el primer artista distrital de en Cuando las Calles Hablan. Juan David, líder del proyecto, tomó el nombre del personaje principal de una serie de anime, con la cual se sintió identificado.

Alto, de pelo largo y de barba espesa, Elorik, bien podría ser un artista de rock alternativo, pero fue el hip hop, el movimiento con el cual encontró una conexión especial desde muy joven.

El proyecto está compuesto por un solista (Juan David), quien detrás cuenta con un equipo de trabajo. La propuesta está enfocada en el rap, con alguna fusión de jazz, rock y soul.

Son seis años de trayectoria profesional para Elorik, tiempo en el cual ha buscado la forma de hacerlo visible. Para Juan David, “La idea es recuperar esa música clásica del hip hop”.

“El hip hop se siente como un metrónomo, siempre está acompasado, siempre va en un compás de 4/4. Se siente rudo, pero a la misma vez, se puede sentir muy suave, muy delicado, muy bello… muchas personas siente que el hip hop es poesía” –Afirma Juan David.

“Le canto a esa persona del común, busco identificar a la mayor cantidad de personas en mis letras”. Agrega.

Para Juan David, el proceso de composición nace en la intimidad. No podría darse si se encuentra rodeado de personas: “… tengo que estar en mi casa, tranquilo. Un lápiz y un cuaderno; o el mismo celular… trato de enfocarme en los problemas del ser humano común, nada de hablar de cosas que no he vivido, que no he experimentado”

Para Juan David la música no debería dividir, por lo contrario, a partir de ella, se puede entender que hay causas en común que nos unen. “Perfectamente, una persona puede disfrutar del metal y al mismo tiempo de hip hop. Disfrutar, por qué no, de un evento mixto. Precisamente sería una respuesta a una cuestión común… Dejar de ver el rap como un ruido, dejar de ver el metal, el hard core, el rock como un ruido…”

Liberté, Zazen y On son tres canciones con la que Elorik se conecta en el escenario. Según él, es la esencia de Juan David la que está allí, en la tarima.

El mensaje de Juan David es contundente: “Siempre habrán posibilidades para los proyectos que uno ama”.

El Break Dance es una de las manifestaciones de la cultura Hopper que más llama la atención. Su origen se remonta a la década de los 60 a las calles de Brooklyn. Es una danza coordinada en la que pasos y acrobacias son combinados para entregar un performance lleno de estilo y vitalidad.

No existen barreras para entregarse a una pasión. En la tarima, dos grupos de bailarines se enfrentaron en una batalla de movimientos, pasos y acrobacias. Compuestos por hombres, mujeres y un chico en silla de ruedas, estos jóvenes entregaron un perfomance que nos hizo comprender cuán difícil puede ser aprender las técnicas del Break Dance.

Un saxofonista, una mujer en los coros, un D.J. en la tornamesa y el dúo formado por los raperos ‘Kamo’ y ‘Blak’, hacen de la puesta en escena de The Negro Tapes, una presentación que queda grabada en los sentidos.

Andrés García (‘Kamo’)  y Daniel Bernal (‘Blak’), llegaron al rap siendo muy jóvenes, aproximadamente hace 8 años, desde hace dos, dieron vida a The Negro Tapes, proyecto musical de hip hop alternativo, el cual fusiona el sound system, el jazz, el soul, el rock y otros ritmos, entregando de esta manera una propuesta musical y estética que les ha permitido llegar a un público mucho más amplio.

“El hip hop es una escena bien guerreada aquí en Bogotá y en Colombia, entonces toca hacer las cosas siempre muy bien…”, manifiesta The Negro Tapes.

‘Kamo’ y ‘Blak’ llegaron al rap cuando aún eran adolescentes, hoy con casi 30 años de edad, conforma una de las agrupaciones actuales con mayor proyección. “Arrancamos escuchando mixtape. También la búsqueda de identidad de la adolescencia, uno quiere ser rapero, metalero, punkero…”. Agrega la agrupación.

El género del rap ha dado grandes artistas a nivel nacional, muchos de ellos han servido como fuente de inspiración para The Negro Tapes, que muestra gran respeto por la música de Tres Coronas, La Etnnia, Crack Family, entre muchos más en una lista bastante extensa.

Para ser rapero, manifiestan ‘Kamo’ y ‘Blak’, basta con tener algo que contar: “Tener algo que decir, básicamente. No solamente en el rap, sino en el mundo del arte, si tienes algo que decir, un sentir… puedes convertirlo en música. El rap requiere de mucha lectura, llenar la cabeza con muchas palabras, de mucho léxico”, agregan.

El proceso de composición dista con cada momento: “Podemos sacar primero la letra, luego nos sentamos con el D.J. vamos experimentando, tenemos una idea en la cabeza y vamos ahora por un beat… o también, escuchamos un beat y decimos ¡uf! este nos gusta para escribir algo, una canción que tenga ese color… Ambos componemos, cada quien se sienta por su lado, es un proceso de acompañamiento constante, no solo entre nosotros dos, sino con el D.J., el saxofonista… Tratamos de meter a todo el grupo durante el proceso de una canción…”.

Para The Negros Tapes hay una canción que los conecta de manera especial, “Modelo 90, la canción que nos abrió las puertas al panorama nacional… fue puesto número uno del top 25 de Radiónica… llegamos a muchos oídos, mucha gente ajena al rap nos escuchó y les gustó la propuesta”.

En la actualidad,  la agrupación cuenta con cinco canciones en plataformas digitales, pero se está preparando para grabar su primer EP a mitad del presente año.

Frente al estigma que recae sobre el rap conciencia, The Negro Tapes manifiesta una postura bastante firme: “Básicamente, nosotros tenemos un sello y es la honestidad… a todas las canciones que hacemos, queremos impregnarles eso. Muchas veces escuchas un rap conciencia… y vas a ver, y son personas que le pegan a la mujer en la casa… entonces es más show que otra cosa. Nuestro sello es la honestidad, tanto en la muisca como en las letras, también como personas. Si eres honesto, así mismo le llegas a la gente”.

Para The Negro Tapes toda la música nutre los oídos, y el rap, en sí mismo, se nutre de otros sonidos.

Arte Ilícito, agrupación de localidad, era también una de las más esperadas de la jornada. El reto no podría ser más exigente, no solo es presentaba ante un público que llenó la Plaza Fundacional de Fontibón, sino que sería la banda que abría la presentación de La Etnnia.

En un perfomance imponente, cargado de rimas y beats explosivas, los chicos de las chaquetas rojas, se llevaron la ovación de los hoppers, que no pararon de corear las canciones de Arte Ilícito.

La apuesta de Fontibón por la cultura se refleja en todos los procesos sociales que se adelantan en la localidad, lo cual ha contribuido a que la misma comunidad se empodere de su territorio y guarde sentido de pertenencia hacia él.

Previo a la presentación de La Etnnia, ‘Pacheco’, anfitrión de Cuando las Calles Hablan, invitó al escenario a Jasa Rehm, el presentador de la jornada de Rock Hyntiba, un momento emotivo en el que se rindió un sentido homenaje al fallecido Samurái, uno de los artistas más destacados en la cultural del hip hop de nuestra ciudad.

Dos géneros urbanos que se unieron en 1999, para desarrollar un proceso social en conjunto con los jóvenes de la localidad, y trabajar en equipo compartiendo experiencias y conocimiento, para darle una nueva proyección a Rock Hyntiba y a Cuando las Calles Hablan, demostrando que más allá de nuestras diferencias somos una misma raza.

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