Noah Froid 'Clavel'

Noah Froid en ‘Clavel’: la historia a ambos lados del espejo


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


En ocasiones —más de las que quisiera—, no encuentro en el espejo el lado B de la versión que suelo mostrar al mundo, sino un rostro quizás más genuino, menos inseguro. Siempre ha sido así. Mi Dr. Jekyll no es el hombre ejemplar que aparenta serenidad, pero mi Mr. Hide tampoco es el monstruo que se muestra en las pocas historias de ficción que he escrito ni en los muchos pensamientos intrusivos que imagino. Solo soy lo que puedo —lo que alcanzo a mostrar—. Soy lo que intento para adaptarme a la vida, a la incertidumbre, a la muerte, al amor. Allí está la fricción: no en la oposición, sino en la expansión que ese tipo que se refleja logra de mí.

El amor: una de las primeras fricciones en las que el tipo del espejo lograba lo que yo ni siquiera era capaz de pronunciar, fue también el golpe que me llevó a vivir en la fantasía lo que en la realidad no encontraba. Esa otra versión de mí mismo solo era un yo más valiente, más arrojado, pero no necesariamente más humano; un yo que no sentía vergüenza ni tartamudeaba cuando veía a la chica que le gustaba cruzar por la puerta del salón.

Hubo poemas que yo escribí, hubo otros escritos por ese tipo del espejo. Ninguno llegó a su destinataria. Hubo canciones que no dediqué, pero que él sí pudo cantar. Hubo intentos reales fallidos e imaginarios llenos de magia.


Me veo en una de las frases de la canción: «Y hoy tengo un clavel que me habla, me habla de vos». Me identifico con la dualidad del artista: Samuel, el que siente y escribe; Noah, el que entra al estudio de grabación y sube a la tarima. A diferencia de mis recuerdos, ambos son reales.

—En un momento de mi vida en donde conocí una persona muy importante y esta canción fue casi como una declaración o un desahogo de todo aquello que tenía que decir, pero que en palabras era casi imposible—, menciona Samuel, creador de Noah Froid.

«Y hoy tengo una esperanza, una palabra y una canción»
‘Clavel’


Noah Froid, proyecto solista dirigido por Samuel Gallego Mesa, presenta dos versiones de la misma canción: una acústica, otra con la banda completa. Una dualidad en la que no cambia la identidad, pero sí la intensidad con que nos hablan. Me identifico con la segunda.

—Así que opté por hacer una canción, donde se dijese y se pudiese entender con total claridad—, explica el cantautor y teclista colombiano.

‘Clavel’ —en la versión full band—, la obra que nos entrega el proyecto colombiano, es una balada de amor que se desplaza a través de la sensibilidad de los teclados, para recrear una atmósfera en la que el rock deja las estridencias a un lado, para darle prioridad a un sonido más limpio.


Por su parte, la versión acústica de ‘Clavel’ es más íntima. Una misma obra hablando en dos lenguajes diferentes sin perder su propia voz, como si Noah Froid quisiera mostrarnos dos caminos para la misma historia, en la que la trama es la misma y el final no cambia, pero en uno de ellos contemplamos el instante; en el otro desahogamos aquello que tardamos en decir.


Fue esa intensidad de la versión full band la que movió recuerdos, la que sacudió ese espejo. En esos cambios de ritmo, en esos pasajes en los que las voces de ‘Clavel’ alcanzan un tono más alto, escuché al adolescente que por fin se atrevió a hablar.



Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

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