Las luchas de los trabajadores: 200 años del natalicio de Marx y Primero de mayo

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Un programa para conocer cómo se mueven los movimientos sociales. Las voces de la gente que se mueve por la paz

Bienvenidos a Como la cigarra… en esta oportunidad estaremos conversando sobre los 200 años del natalicio de Carlos Marx, la vigencia de su pensamiento y su relación con las luchas obreras del siglo XX, expresadas en eventos como la conmemoración del día internacional de los y las trabajadoras…

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A propósito de La Causa Nacional, el nuevo libro de Jacobo Celnik

Son historias y por tanto existen otras por contar; son historias y por tanto existen otras versiones de las mismas; son historias y por ello, es una invitación general a seguir escarbando en la historia misma.

Por, Luis Alfredo López

Historias del Rock Colombiano

Iniciamos con un dato que no es para nada anecdótico, de hecho, representa una pieza fundamental en la construcción de una historiografía aún por desarrollar: el primer Rock and Roll que sonó en la radio colombiana fue en el programa Radiolente, en la cadena La Voz de Antioquia que pertenecía a Caracol Radio, y quien pinchó esta música por primera vez fue un hombre llamado Hernán Restrepo Duque. Si quiere saber más, nada qué hacer, compre el libro La Causa Nacional, Historias Del Rock en Colombia de Jacobo Celnik, que trae junto a éste, muchas referencias del mismo calibre.

Para esta fecha, casi tres meses después de su salida, ya se ha escrito bastante sobre este libro, pero hasta que no lo devoré, procesé y hasta repetí, no pude realizar esta reseña con gusto. De hecho, aún creo que la cantidad de datos y música por escuchar tras su lectura no me dejan digerirlo completamente, es una verdadera arqueología del rock colombiano, frase que utiliza reiteradamente el propio Jacobo, y que es el esfuerzo más significativo que hasta el momento se ha hecho por describir el proceso histórico, en el que se fue desarrollando la creación artística musical del género más trascendente del siglo XX –después del jazz– en el mundo.

Con un conversatorio en el Festival del Libro Parque 93, una rueda prensa y hasta el momento dos fechas en un ciclo de conferencias organizadas por la Biblioteca Nacional de Colombia, este recuento de nuestro rock se posiciona como uno de los lanzamientos imperdibles del año y a conseguir en la próxima Feria Internacional del Libro –FILBo, donde será uno de los protagonistas.

Jacobo Celnik es una autoridad en cuanto a rock se refiere, sus libros precedentes Rockestra junto a Andrés Duran y Satisfaction, son una colección entrevistas con las grandes leyendas del género (conversaciones que son joyas como las de Ian Anderson, Ian Gillan, Steve Hackett, Andrew Loog Oldham, Jack Bruce, Brian Eno o Geddy Lee)  y donde se devela, entre líneas, el gusto del autor por el rock progresivo inglés y de cierta forma insinúa el método de La Causa Nacional, la historia contada por sus propios protagonistas.

Causa NacionalEn Bob Dylan a Las Puertas Del Cielo junto con Carolina Sanín, se describe la trayectoria del Premio Nobel de 2016 en apenas 20 canciones selectas y explica a muchos colombianos alejados tanto del rock como de la literatura, porque un cantante del género merecía tal galardón. Sobra recordar el extenso trabajo del autor en radio y prensa que hablan por sí mismos.

Sobre las ventajas, aciertos, desaciertos, gustos personales o lo que algunos consideran omisiones en el libro no puedo tomar partido, los comentarios que ya se han ido postulando en diferentes medios, opiniones sobre el por qué tal o cual banda no se encuentra, qué se considera rock o no, o si cierto dato o narrativa es correspondiente a los recuerdos que tiene cada uno de los momentos que se cuentan en el libro, son irrelevantes, ante todo porque el mismo autor, de forma estratégica y con lógica consciente, adelantándose al problema, tituló el libro en plural Historias Del Rock y otorgándose así, no uno, sino tres puntos a favor: son historias y por tanto existen otras por contar; son historias y por tanto existen otras versiones de las mismas; son historias y por ello, es una invitación general a seguir escarbando en la historia misma.

Indiscutiblemente es el libro más completo que hasta el momento se ha escrito sobre el tema en el país, particularmente ofrece ventajas como su bibliografía que nos abre las puertas a una visión del contexto latinoamericano, el acercamiento a la historia de la radio y la distribución musical en el país, el tratamiento por décadas característico del análisis de los cambios del rock a nivel mundial, una narrativa personalista muy amena, una confrontación directa con los pioneros,  y un CD compilatorio con clásicos no muy difundidos y reliquias de la discografía colombiana (Nostalgia de Columna de Fuego, Sonata N° 7 a la Revolución de Malanga, Dulce y Bella Estrella de Miguel Muñoz, o Candelaria de Distrito, son algunas de las fresas que decoran el pastel) estos y más, son puntos a favor que he encontrado en el libro.

Pero más allá y lo que más me entusiasma de esta investigación, es la compilación de mitos que intenta resolver junto a la gran cantidad de nuevas preguntas y posibilidades que plantea. En definitiva, es una invitación a explorar y recapitular nuestra experiencia con la música moderna, con la música más allá del folclore y de la música tropical, es una relación de Colombia con el mundo, a que se haga con el mismo rigor una historia del R.A.P, del jazz, del blues nacional (recientemente el propio Andrés Duran anunció este último), a realizar nuevos aportes acerca de una historia de la cual todavía no sabemos mucho, porque de cierto imaginario, es reciente en nuestra cultura.

La Causa Nacional nos recuerda ese principio fundamental de la filosofía que es el extrañamiento de lo que nos está en frente, de lo que consideramos como obvio, de lo que creemos completo o ya hecho, pero que en realidad cambia constantemente y que se sigue escribiendo día a día.

¿Una bibliografía básica del rock colombiano?

Causa NacionalSi realizamos una búsqueda rápida por el catálogo en línea de la Academia Colombiana de Historia y escribimos la palabra “Rock”, el único texto que aparece es Imaginarios Sociales, Política y Resistencia: Las Culturas Juveniles de la Música «Rock» en Argentina y Colombia Desde 1966 Hasta 1986 de Hernando Cepeda Sánchez, un excelente documento académico que compara la escena argentina y colombiana, las cuales no distaron mucho en sus primeros años, pero que sólo logró consolidarse en el país del sur, sin embargo es una análisis es específicamente sociológico.  

Es decir, si tenemos en cuenta que los primeros temas y agrupaciones de rock realizado en Colombia datan de los primeros 60, lo que se ha escrito de manera oficial es muy poco, o muy poco se ha clasificado y reunido, ademas tal como el texto citado, generalmente se ha referido a periodos específicos o sectorizados por géneros. La importancia de la investigación de Jacobo no admite replicas, casi sesenta años de rock que han sido escasamente organizados, aclarados y justificados.

Es claro entonces que era una necesidad imperante, tanto porque es una apuesta por entender el surgimiento y establecimiento del género en el país, tropical y vallenatero (cosa que además determinó involuntariamente parte del sonido rock nacional y siendo uno de los aspectos más interesantes que el lector pude explorar en La Causa Nacional. Segundo dato; las ecualizaciones de los primeros álbumes, como no, eran para vallenato), porque de cara al futuro siempre debemos entender el pasado.

Si bien para muchos esta compilación de historias puede sonar cercana o conocida en algunos momentos, y no faltará el torpe que quiera señalar que sabe más del tema, como si fuere una competencia de las que son propias entre los melómanos, es sin duda, el más importante ejemplo de historiografía sobre rock, que de hecho viene a recuperar los ejercicios y esfuerzos anteriores.

En literatura

Al continuar revisando los textos alrededor de lo que ha sido la incursión, la aceptación, la explosión, la difusión o la producción musical del rock en el país, existen algunos que podríamos llamar fundamentales, pero no todos se refieren a lo mismo. Tenemos así textos literarios, investigaciones sociológicas, artículos de prensa compilatorios, biografías de bandas, revistas especializadas o de entrevistas. Los siguientes son algunos que considero sobresalientes, podremos analizar un panorama interesante acerca de nuestra bibliografía de rock. Quisiera así recordar a propósito de La Causa Nacional algunos de ellos:

Antes de cuestionarnos acerca de la propia música nacional, los escritores decidieron en primera instancia narrar algunos de los hechos, anécdotas, reales o ficticias, de sus relaciones personales con el rock, de manera alegórica, y, ante todo, entrelazada a sus propias vivencias o sus propias afinidades, aunque en algunos casos más cercanos al género en sí. Tenemos así el clásico ¡Que Viva la Música! de Andrés Caicedo con sus referencias a los Rolling Stones entre otros, o El Atravesado con el mítico momento donde se proyectó por primera vez Al Compás Del Reloj (Rock Around The Clock, 1956 de Fred F. Sears) en Cali.

Muchas referencias a bandas reales o ficticias las encontramos en obras de Efraín medina Reyes con su Érase Una Vez el Amor, Pero Tuve Que Matarlo, Música de los Sex Pistols y Nirvana, por ejemplo, u Opio en las Nubes de Rafael Chaparro Madiedo, ejercicios de literatura nihilista, cínica, maldita, y hasta costumbrista de las urbes locales que retoman grandes clásicos del género, en los ambientes marginales o nocturnos, una de las formas en las que muchos se han acercado al rock teniendo en cuenta su variable difusión

También tenemos la fundamental obra de Sandro Romero Rey (amigo personal de Jacobo Celnik) con libros como Clock around the rock (crónicas de un fan fatal) o Las Ceremonias del Deseo, el clásico donde nos cuenta el improbable, mítico y bochornoso evento EcoMundo 92, donde a costa de la importancia de Chucho Merchán, el músico de rock colombiano más histórico a nivel internacional, se presentaron por primera vez en Colombia Roger Daltrey de The Who y David Gilmour de Pink Floyd, junto con otros grandes nombres de la industria ante un público mayoritariamente salsero y con una pésima producción, o también Piedra Sobre Piedra. Confesiones de un Adicto a Los Rolling Stones y la biografía Mick Jagger: El Rock Suena Piedras Trae, donde atestiguamos su  fascinación erudita por la legendaria y longeva banda.

Imperdibles son también la colección de poemas Diabulus In Música de Henry Alexander Gómez (admirado compañero de estudios de Ciencias Sociales en UD de quien escribe) y la novela La Nostalgia Del Melómano de Juan Carlos Garay. El primero recoge una selección de versos inspirados por Jon Lord, Jim Morrison, Cliff Burton o Stevie Ray Vaughan, el argentino Pappo Napolitano o nuestra leyenda local Humberto Monroy, el segundo es un ejercicio novelístico donde se mezclan perfectamente el rock, la salsa, el ambiente y la intimidad de coleccionista en una historia que aún nos cuestiona, o convence, que Eric Clapton grabó con Cheo Feliciano.

En Historia y Sociología

Aparte del ya mencionado Las Culturas Juveniles de la Música «Rock» en Argentina y Colombia, los acercamientos académicos a esta música nos traen algunos libros realmente valiosos, pero que a estas alturas son muy difíciles de conseguir.

En primera instancia los dos textos auto-publicados del profesor Carlos Reina, pionero de las clases universitarias sobre rock en Colombia, donde se trataban el rock, punk, metal, tribus urbanas o identidades juveniles en la Universidad Distrital y que cursamos con el escritor Henry Alexander Gómez así como muchos músicos actuales de la escena metalera. Cuando el Rock Iza su Bandera en Colombia (2004) y Bogotá Más Que Pesado, Metal Con Historia (2009), son dos investigaciones, prácticamente piezas de coleccionista, no solo históricas con bandas como Darkness, Killcrops, Neurosis, Ursus, Hangar 27, Escape, Herejía, también la sociología acerca de la configuración del metal como subcultura, contracultura, espacio de identificación y generación de identidad para los jóvenes desde finales de los años ochenta, concediendo su explosión con el auge del movimiento mediático del rock en español, pero manteniéndose principalmente en el llamado Underground.

Bogotá Epicentro del Rock Colombiano Entre 1957 y 1975, Una Manifestación Social, Cultural y Juvenil (2007) de Umberto Pérez, un antecedente evidente para La Causa Nacional y que se acerca al estudio de la cuestión de la juventud y su relación con el rock en la capital como reflejo de la producción del género en sus primeros años, hasta la llegada de la decadencia cuando la fuga de talentos al extranjero y el entusiasmo inicial del género decayeron casi hasta desaparecer. Este libro tuvo una edición muy limitada de ejemplares, pero se puede consultar en PDF dando click aqui; Bogotá, epicentro del rock colombiano entre 1957 y 1975. Una manifestación social, cultural, nacional y juvenil.

Música Para Oídos Zurdos, Rock y Rap de Resistencia en Bogotá (2015) de Diego Sánchez González, es una aproximación a la identificación ideológica y política de la producción musical juvenil desde los años sesenta, teniendo en cuenta tanto el rock tradicional, el punk anarco y de izquierda casi por igual o la denuncia vivencial de la calle característica de la cultura hip hop, a partir tanto de sus líricas como de su contexto social.

Finalmente, Medellín en Canciones “El rock Como Cronista de la Ciudad” (2014) de Diego Londoño, quien es tal vez el único que se aleja especialmente del contexto bogotano y trata específicamente a una ciudad que Jacobo Celnik, nos descubre como más cercana al rock en los primeros años y que en sus palabras “Pego Primero”. La ciudad de Rodrigo D No Futuro, la ciudad de grandes leyendas nacionales como Kraken, Masacre, I.R.A, Estados Alterados, La Pestilencia y Mutantex (hoy en día Peste Mutantex, una sola Banda). El autor también ha publicado el valiosísimo Los Yetis, Una Bomba Atómica A Go Go, La Historia De Los Abuelos de Nuestro Rock (2014).

Prensa

Cabe resaltar que algunos periodistas como Karl Troller, Eduardo Arias, Félix Riaño o Andrés Ospina han participado deforma más que directa en la historia del nacional, no sólo porque sus textos para diferentes medios, una cantidad muy importante disponible en la web, son escritos que resaltan apartes fundamentales de la escena colombiana, también y principalmente porque han sido protagonistas de la misma, ya que participaron o aún lo hacen con sus propias agrupaciones: Hora Local, Banda Sonora y Contrabanda  respectivamente.  Así que en realidad mucho de lo que se podía leer acerca de nuestro rock viene de medios independientes o de alcance nacional que abrieron sus puertas a contar lo que las bandas iban sacando.

En este aparte se destaca el libro del periodista colombo argentino Pablito Wilson: Rock Colombiano 100 Discos 50 Años (2013), una recopilación de reseñas que rescata algunos clásicos incunables pero olvidados, así como su visión personal del rock donde plantea, con polémica abordo, lo que denomina como otras formas de construir el rock (La Etnia y Ataque del Metano) y algunos innombrables (La Tierra del Olvido de Carlos Vives), casi un Rock al Parque en libro.

La cantidad de blogs, medios especializados y páginas de internet dedicadas a hablar de rock colombiano ya son casi incontables, de diferente calidad , profundidad y hasta veracidad, hacen que sea muy difícil escoger algunas para recomendar, lo cierto es que muchas fallas son presentes en la mediatez del internet y hacen difícil discernir que es cuento o realidad, sin embargo es interesante que con la explosión de medios digitales de distribución y promoción, el rock nacional se encuentra en un momento muy complejo de sobrevivencia.

CODA

Para 1989 la editorial Planeta presentó bajo la dirección del historiador Alvarado Tirado Mejía la enciclopedia Nueva Historia de Colombia, con ocho tomos que pretendían renovar nuestra historiografía y actualizar no sólo la visión de esta ciencia en el país, además presentar aspectos fundamentales de cara a la modernidad, la cultura, la mujer y hasta el humor.  El octavo tomo cuenta con un capítulo sobre la música y otro sobre la cultura popular en el siglo XX, en ninguno se nombra el rock a pesar de que para entonces el país ya se aproximaba a unos treinta años de historia rockera. El próximo proyecto de esta envergadura deberá contar con más de un capítulo dedicado al mismo, al propio Jacobo Celnik no le alcanzó con La Causa Nacional y ha prometido el segundo volumen para seguir contando las historias de este arte, en un país tropical y vallenatero.

Por, Luis Alfredo López

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Camino al olvido

Es un camino oscuro,

bajo un cielo desolado,

una angosta senda de ripio

y astillas de sueños rotos.

Es un camino que atraviesa

los frondosos bosques de la angustia y la

desesperación; 

que bordea el lago de las tristezas

y escala las montañas de las dudas. 

Es un camino gélido…

el camino donde me voy

olvidando de vos.

 

Por, Carlos Falótico

Chivilcoy (Buenos Aires, Argentina)

 

Reseña del Autor

Carlos Falótico, nacido en la ciudad de chivilcoy Buenos Aires Argentina el 27 de octubre de 1987.

Obras publicadas: «El observador» antología creación joven literario. Editorial Chivilcoy.

Revisó: Erika Molina Gallego (Editora Narraciones Transeúntes)

“La profundidad siempre es más importante que la extensión, la belleza de la escritura está en poder transmitir miles de emociones en muy pocas palabras”.

 

¡Anímate a participar en Narraciones Transeúntes!

 

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Los esclavos del Status Quo

Hoy que podríamos poner a la banca y las grandes corporaciones de rodillas, elegimos arrodillarnos ante ellos; agachar la cabeza y lo único que se nos ocurre es seguir programando marchas y protestas indignadas en redes sociales. Hoy que tenemos acceso a una inagotable fuente de libros y documentales de sociedades que nos dan ejemplo de emancipación moderna, seguimos leyendo y escuchando a los mismos que fracasaron décadas atrás.

Sí, probablemente soy un antiacadémico; reconozco que me aburre la estrechez esquemática de quien siempre busca ser aprobado, refrendado, certificado por alguien. En un mundo de software libre, de tantas oportunidades, me aburre tener que escribir bajo el yugo de las normas APA, me aburre estudiar para que me den un título, me harta de sobremanera no expresar lo que me venga en gana sin que me exijan citar una frase que también se me ocurrió a mí.

Todos quieren ser reconocidos, aceptados, aprobados; “oye ven, apruébame, certifícame, dile a mi patrón que ya estoy preparado, que me estoy preparando”. La academia no sólo es aburrida y obsoleta sino anacrónica. En un mundo donde si quieres un micrófono para expresarte al mundo, ahí lo tienes; si quieres escribir, ahí lo tienes; quieres cantar, ahí lo tienes, quieres inventar, crear…. El cielo es el límite. Pero no, vayamos a que nos certifiquen, a que nos den permiso para pensar, para expresarnos. Alimentemos la mafia del sistema “educativo”; Es increíble por ejemplo, que quienes quieran aprender cualquier idioma aún crean genuinamente que necesitan de una institución (quieren ser certificados); que aún crean que para aprender LO QUE SEA necesitan matricularse en algún sitio. La sobreoferta de estos sitios deberían ser un indicador claro pero pues…

Me aburren también esas discusiones informales donde empiezan a citar filósofos, psicólogos, científicos para justificar sus propias creencias. Porque pues, si Sócrates lo dijo, entonces es verdad… Qué autoestima tan famélica, todavía necesitando la aprobación de un profesor, de un cura, de un pastor, de un filósofo para pensar. El sistema escolar ha hecho su tarea: Crear criaturitas llenas de miedo y culpa, condicionadas para consumir, consumir y consumir; consumir ideas y patrones de izquierda y de derecha. La única diferencia en esta programación es… No, de hecho no hay; los unos han sido programados para combatir, agredir y acabar con los otros, sus  hermanos.

La mayor virtud de los intelectualoides de salón es su capacidad para memorizar fechas, nombres de libros, frases “profundas”, películas del cine independiente, como todo nerdo del salón. Se comprometen con todo lo que vaya “en contra del sistema” ignorando que son parte exponencial del Status Quo; hablar mal del país, de los políticos es considerado como señal de refinamiento y sofisticación. Enarbolan libros y frases de cajón como banderas de sus postulados pero nunca producen nada por sí mismos, no se arriesgan a equivocarse y a ser disidentes dentro de sus pequeñas y engreídas comunidades de “filósofos rebeldes”. Qué aburrido encontrarse con estos pequeños burgueses-anti-burgueses. También quieren, buscan desesperadamente encajar dentro de sus pequeñas y aburridas colonias de apóstatas de la libertad.

El mundo, todo cambió; vivimos en la era de las más grandes oportunidades de expansión mental, espiritual, tecnológica, económica que se ha conocido jamás en la historia de la humanidad. Pero, elegimos vivir aún bajo el yugo colonizador de nuestros aprobadores. Hoy más que nunca, que tenemos acceso a la hiperbólica carretera de la información privilegiada, donde el límite se diluye entre lo legal y lo ilegal, nos comprometemos con lo más seguro, con lo mismos lugares comunes del pasado. Hoy que podríamos poner a la banca y las grandes corporaciones de rodillas, elegimos arrodillarnos ante ellos; agachar la cabeza y lo único que se nos ocurre es seguir programando marchas y protestas indignadas en redes sociales. Hoy que tenemos acceso a una inagotable fuente de libros y documentales de sociedades que nos dan ejemplo de emancipación moderna, seguimos leyendo y escuchando a los mismos que fracasaron décadas atrás. Hoy que podemos coordinar acciones de cambios verdaderos, elegimos la acción irrelevante y superficial. Es imperdonable porque la élite ya no puede ocultar esa información, pero como los perros de Pavlov, sólo reaccionamos cuando Ellos chasquean sus delicados dedos y reaccionamos como ellos esperan que lo hagamos.

Por eso y por mucho más me aburre la academia y el mal llamado “sistema educativo”, que no es otra cosa que el máximo reconocimiento a los principales defensores del Status Quo, el botón a mostrar: La Clase Intelectual. Miden la inteligencia con diplomas y diplomas, expedidos por las entidades que después los alimentan; porque si de pensar se tratara, no sería ningún reto intelectual particularmente difícil, darse cuenta de que los amos de la industria de la “educación”, son los mismos dueños de los medios masivos de “comunicación”, y los mismos dueños de la Banca en donde inexorablemente van a ir a vender su alma después. Pero están ocupados estudiando y aprendiendo a duplicar el sistema como para pensar por sí mismos.

Amén.

By, Zê Valdo*

 

Seudónimo: Zê Valdo

Licenciado en Lenguas Modernas, Psicólogo (No graduado, por supuesto)

 

 

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Imagen libre de derechos, tomada de https://pixabay.com

La culpa es de los pobres

Los fines de semana caminamos los centros comerciales con la seguridad que ofrece una tarjeta de crédito. Lo debemos todo, qué importa, vivimos «bien». En Creeps, en Beers, en Wok o en Andrés Carnes de Res nadie se siente pobre.

Según cifras del DANE de 2015 había en el país un 27.8% de personas en situación de pobreza, un 8.1% en pobreza extrema; es decir, un 35.9% de la población que subsistía para entonces con un ingreso inferior a 894.522 pesos era considerada pobre, quedando por fuera de esta circunstancia, según la medición oficial, los hogares cuyo ingreso superara esta cifra, aunque en la práctica sus ingresos no fueron suficientes para suplir las necesidades básicas en su totalidad ni con la calidad debida. Así mismo, un estudio realizado por la firma especializada en mediciones de consumo, RADDAR CKG, señala que el 79.2% de la población colombiana se encuentra ubicada entre los estratos 1, 2 y 3 ( un poco más de la tercera parte del país).

Frías estadísticas que reflejan una verdad incontrovertible: Los pobres somos más. El silencio que desde hace mucho tiempo nos ha acompañado, como también las nefastas decisiones que hemos tomado como sociedad, cuando por fin vencemos a la tentación de la pereza y salimos a votar, son los dos factores que nos tienen a los pobres –la inmensa mayoría del país– más pobres. El primero nos hace indiferentes ante la realidad que otros colombianos viven a diario en campos y ciudades, incluso hace que desviemos la mirada de nuestro propio entorno y callemos esa voz interna por diversas razones. Bien reza la sabiduría popular cuando afirma que el silencio otorga y en el caso colombiano, no sólo permite que nuestros derechos nos sean vulnerados, también nos hace pensar que no tenemos opción, que igual todo permanecerá estático y los ricos y poderosos cada vez lo serán más, mientras que los pobres no tenemos más alternativa que la de resignarnos a nuestra desgracia.

El segundo nos pasa factura después de cada elección, cual si fuéramos la novia masoquista que es golpeada todos los días por su pareja, seguimos dándoles una última –eterna– oportunidad a los rufianes que rigen el destino de la nación a su acomodo, mientras que nosotros, los pobres, recibimos los azotes de nuestro voto. La culpa es de nosotros, los pobres. A diario, en las mañanas, rumbo a nuestra labor, en muchos casos remunerada miserablemente, descargamos la furia interna que nos acompaña, con esos otros pobres que, como nosotros, salen a ganarse el pan para sus familias o a buscarse un mejor futuro en un aula universitaria. Los empujamos con tal de ganarles una deseada silla roja en un bus, los insultamos, los maltratamos. Somos la mayoría y aun así somos incapaces de solidarizarnos con ese otro que se parece tanto a nosotros y que vive y sufre circunstancias muy similares a las nuestras.

En las noches distraemos la desgracia de salir todos los días a producir montañas de dinero para otro, al frente de una pantalla plana de 48 pulgadas que pagamos, «sin sentirla», con el recibo de la luz y que nos da un sorbo de alivio al dibujarnos un imaginario en el que ya no somos pobres, sino pertenecientes a una clase media, que no sabemos bien dónde comienza ni de qué forma es clasificada. Los fines de semana caminamos los centros comerciales con la seguridad que ofrece una tarjeta de crédito. Lo debemos todo, qué importa, vivimos «bien». En Creeps, en Beers, en Wok o en Andrés Carnes de Res nadie se siente pobre.

Nosotros, los pobres, somos culpables. Somos honestos, es cierto. También competentes, creativos y luchadores, aun así, permitimos que una gran empresa nos pague limosnas, nos irrespete los tiempos de descanso y nos compre con prebendas ridículas. Somos culpables, también, porque si tenemos un negocio propio, somos desleales al momento de competir con nuestro vecino, regalamos nuestro trabajo con tal de ganar una venta, qué más da, si mañana estamos en quiebra por esa decisión.

… representan una reducida minoría que encontró una forma económica y política de controlarnos: El miedo a morir de hambre, el miedo a seguir hundidos en la pobreza. Somos culpables por vivir arrodillados y resignados a la obediencia.

Somos la inmensa mayoría, es cierto. Sin embargo aprendimos a callar y decidimos dejar nuestro destino en manos de ellos, los de siempre: los Lleras, los Santos, los Santo Domingo, los Ardila Lulle, los López y otros cuantos poderosos, que igual representan una reducida minoría que encontró una forma económica y política de controlarnos: El miedo a morir de hambre, el miedo a seguir hundidos en la pobreza. Somos culpables por vivir arrodillados y resignados a la obediencia. Somos la inmensa mayoría, acostumbrados desde chicos a que la lucha es la base de la esperanza, pero cuando debemos reaccionar masivamente no lo hacemos, preferimos el confort que ofrece un Smart tv que el desespero de una sociedad que sabe y que desea un cambio, pero que es incapaz de movilizarse por un sueño colectivo. Somos culpables cuando permitimos que a causa de nuestra ignorancia, aquellos que se hacen llamar doctores –sin serlo– nos deslumbren con espejos y promesas de ciudades futuristas, cuando estamos anclados en el subdesarrollo, cuando permitimos que ellos –los elegidos– diseñen, desde un escritorio, nuestro destino o saqueen el erario, para que ellos puedan seguir siendo, de esta manera, cada vez más ricos.

Cuando no hacemos una fila, cuando aprovechamos «la papaya» o cuando sacamos beneficio de un subsidio al que no tenemos derecho, somos iguales a esa minoría que por años ha sido ama y señora del país y, si se quiere también, de nuestras vidas. Cuando permitimos que nuestra fe sea usada para servir a otros fines diferentes a los espirituales, cuando le damos licencia a un pastor para que nos diga por quién votar, cuando además, con nuestro dinero, hacemos de ese «mensajero de Dios» otro rico, cuya fortuna construye con dedicación culto tras culto.

Para qué quejarnos, si nosotros mismos, los pobres, hemos sido los tejedores de nuestra derrota en un sistema que devora al más débil. Aún no despertamos y quizás nunca lo hagamos. Lástima, porque Colombia sería un mejor país, si fuera gobernado por nosotros, los pobres, si asumiéramos con seriedad esa mayoría a la que pertenecemos y nos comprometiéramos, de verdad, por un mejor país.  

Por, Andrés Angulo Linares

@OlugnaElGato

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Columna de Opinión publicada originalmente en http://www.eldiabloviejo.com/content/posts/id/757
Imagen tomada de Internet: UNIMINUTO Radio

Ischämie, primer vídeo clip de Implosion Brain

Implosion Brain explota nuestras mentes con el vídeo de Ischämie

Ischämie, primer vídeo clip que la agrupación bogotana de new metal progresivo Implosion Brain, cuyo lanzamiento se realizó con bombos y platillos. Trabajo altamente valorado trabajo del 2016, Qualities of a Simple Mind.

Junto con una destacadísima presentación en  Ozzy Bar Rock el pasado domingo 25 de junio, Implosion Brain, tras el concierto de No Raza y con un lleno total de amigos, seguidores y medios, nos dejaron ver esta producción audiovisual que no se queda atrás en la calidad que la banda ha demostrado durante el último año, en todas la tarimas donde se han presentado (Rock al Parque, Usmetal, Rock Hyntiba, etc, etc), ha puesto en alto el estandarte, siendo una de las agrupaciones más activas de la actualidad.

Ischämie es un vídeo sobrecogedor, lleno de fuerza que juega con la luz entre el claro oscuro y las luces púrpura que hace alusión al apartado gráfico de la banda, y corresponde al track número uno del álbum. Tema cuyo nombre hace referencia a la Isquemia, una enfermedad sanguínea, y abre con fuerza este trabajo por el cual fueron escogidos por Headbangers Latinoamérica, en el puesto 62 de su selección anual de 300 mejores trabajos de la región, contado con el aprecio de todos los medios especializados desde octubre del 2016.

Brutal e Incendiario son algunas palabras que lo resumen muy bien.

La producción corrió a cargo de Studio Films, realizado por Miguel Clöwn Amaya, Anderson Barbosa, Óscar Andrés Mora Rodríguez y con el apoyo y patrocinio de Music Home.

 

 

Por, Luis Alfredo López

        Editor Urbania Rock

 

 

Kraken presenta el CD Shape oficial Kraken el Legado

Un lanzamiento de colección con importantes anuncios del futuro de Kraken

Rugidos Disidentes Urbania Rock tuvimos el honor de participar de la rueda de prensa realizada por Kraken, que estuvo representada por su manager Andrés Ramírez, hijo del Titán Elkin Ramírez  y líder actual de la Familia Kraken, donde se realizó el lanzamiento del CD Shape oficial Kraken el Legado  producido por Psychophony Records.

El evento exclusivo realizado el día 24 de junio, en el local El Templo de la Música, permitió a los fans de la banda adquirir este producto autografiado por Andrés Ramírez y Julián Puerto baterista de Kraken, quienes hicieron grandes anuncios sobre el futuro de Kraken.

El CD está compuesto por las siguientes pistas de colección, que dan cuenta principalmente de la voz de Elkin Ramírez en su más temprana etapa y en la última, siendo un material de interés para verdaderos fanáticos para que puedan apreciar la evolución del Titán. De este material, Kraken el Legado, sólo se prensaron 500 copias.

1             Elkín Ramírez (Kraken) Ensayo (1982)       3:57                  

2             Elkín Ramírez (Kraken) Ensayo (1982)       3:52

3             América – Ensayo (1991) 5:12

4             Desde El Exilio (2009)      4:53

5             El Tiempo No Miente Jamás (2009)           4:26

6             La Barca de Los Locos (2013)

 

Por, Luis Alfredo López

        Editor Urbania Rock

UMZAC, metal y música colombiana en todos los sentidos

Estuvimos presentes en el lanzamiento del primer EP de la agrupación UMZAC, definitivamente una propuesta diferente.

El 17 de junio UMZAC, que en lengua chibcha significa oscuridad, nos dejó escuchar completo este trabajo de alta categoría dentro de las producciones nacionales con un apartado gráfico, de producción y ante todo musical que invita a las bandas locales a seguir este ejemplo para impactar en el mercado de forma grata.

Evidenciando un concepto profundo y la idea de dar un aporte cultural, insertando en la escena el sentido de tener un trasfondo que rompa con las típicas formulas del metal nacional (la guerra, la muerte, el satanismo, enfermedades extrañas o el licor) y explorando en los géneros históricos de nuestra música, algunas raíces que diversifiquen las sonoridades y que incluyan finalmente ese elemento distintivo de lo que pueda ser una fusión de lo autóctono en el metal en general.

UMZAC, actualmente, cuenta con una formación de 6 músicos, Karen Triana (Voz), Daniel Gutiérrez (Bajo), Samir Peña (Guitarra, Voz), Andrés Moreno (Batería, Voz), Diego Ardila (teclados), Elizabeth Pérez (Soprano) que desde sus variadas influencias en el metal gótico, progresivo, sinfónico, folk o incluso thrash y death han querido presentar este EP que cuenta con la misma calidad de un larga duración y se antoja para coleccionistas, pues su elaboración de excelente presentación lo hacen, sin duda, un producto para conservar y mostrar con orgullo como una de las grandes piezas de metal nacional.

USQUA QUYCA o Hilando Historias fue presentado a la prensa en una pequeña recepción, donde la banda nos habló acerca de sus influencias de música de cuerda de los Andes (güabinas y bambucos), su exploración de la mitología andina y su evolución en el metal, creando de forma muy coherente e innovadora un sonido que podríamos llamar mestizo y que por primera vez reúne la tradición española, indígena y del metal anglo, hablando y demostrando un conocimiento de la música colombiana en todos los sentidos.

Grabado en Impulso Group bajo la dirección de Jizux Friden, responsable de trabajos con artistas como Andrea Echeverri, Don Tetto, Morturum, y Nataly Kruger, cuenta además con el diseño visual de DC Agency y masterizado por Darius Van Helfteren en Amsterdam, quien ha colaborado con agrupaciones como Epica, Mayan o Revamp, haciendo de este EP una de las mejores producciones nacionales del 2017 y que asegura un performance de no perderse en la edición de este Rock al Parque, donde son los encargados de dar apertura en el escenario plaza a la  1:30 de la tarde, este sábado 01 de Julio.

 

El EP está compuesto de los siguientes temas, donde se hilan las historias mitológicas y leyendas de nuestro folklore indígena mezclado con la música de herencia y evolución mestiza. 

  1. Intro El Dorado
  2. Huitaca
  3. Nencatacoa
  4. Marioneta
  5. Huitaca (English Version)

 

 

 

Vea aquí nuestra entrevista con UMZAC para el lanzamiento de Hilando Historias

Escuche los temas del EP USQUA QUYCA,  Hilando Historias de UMZAC aquí:

https://soundcloud.com/user-171303633/tracks

 

Por, Luis Alfredo López

        Editor Urbania Rock

 

 

Ella

I

Era una mañana sabatina de marzo, con un sistema frontal inesperado en pleno tiempo de temperaturas altas, propios de un país tropical, árido y deforestado.

Marco se despertó muy de madrugada por el ruido de ese dispositivo para acortar distancias y el culpable de comunicarnos menos.

Él se levantó, abrió el grifo, no había agua, –“esta señora se gastó el agua”– dijo para sí, en alusión a su empleada doméstica.

Tomó su teléfono y le escribió a ella: –“Hola buenos días, es bueno despertar y saber que aún me quiere, yo nunca dejé de hacerlo”.

Marco había estado conversando con ella hasta tarde el viernes anterior, quería decirle todo lo que los dos meses anteriores no le había dicho, quería contarle sus rutinas, sus libros, sus viajes, las últimas noticias de política, astronomía o lo que carajos fuere, solo quería hablarle, comunicarse con ella, estar en sintonía con ella, volver a la complicidad subversiva e insolente que ambos escondían. La tarde del viernes, en el mismo lugar, a la misma hora, 10 años más viejos, con conocimiento de causa. Con ese contrato vencido y vuelto a extender, se habían reencontrado.

Él sabía que ese encuentro sería lapidario, concluyente y definitivo. Marco pensaba: “Quiere que hablemos en el mismo lugar donde inició nuestro intercambio de besos y caricias”, aunque el sentimiento, se decía, había nacido mucho antes de diferentes formas y matices.

Marco se aferraba a la idea de que ella quería conciliar las desavenencias de los últimos días y que podrían perturbar, la que Marco creía, era la nueva relación de ella. Quiere llevar la fiesta en paz. Quiere sellar esto, que por varios años fue intenso y amado. Ahora quiere, como acto de cortesía, contarle su voluntad y sus planes a futuro con esa nueva persona.

Marco sentado en su mecedora escuchaba esa mañana a Silvio, y sus canciones que, como su hijo le decía, son reflexivas.

Ella respondió a su chat 25 minutos después: “buenos días, que rico despertar y ver este mensaje, Yo tampoco dejé de hacerlo”.

II

Las semanas previas había sido un crisol de escaramuzas. Él agredía, ella recurría a replegar sus fuerzas. Ella contraatacó y él tenía que callar y soportar aquello, que para él, se resbalaba de entre sus manos. Y así, en ese ir y venir de ataques, cada uno, por su lado, trataba de lamer sus heridas.

Esa semana, él había tratado de aceptar esa que creía era la nueva realidad, se decía: “ella ha tomado ya una opción, para que hablar para que despojarme de mi dignidad y competir con un tercero”.

Él ya tenía suficiente luchando contra sus demonios internos, con sus enemigos internos, su inseguridad y complejos. –“No puedo competir, me doy por derrotado”.

Él siempre tuvo miedo a las pruebas de admisión así fuesen para entrar a un estadio de fútbol.

“Cómo competir con la juventud, cómo competir con el estar disponible 24/7, cómo competir siendo un anónimo para su familia, cómo competir al no estar para ella en sus noches de duda, en sus momentos de alegría, en sus fechas especiales, en sus preguntas y consultas, en su cotidianidad, antes de su noche en la cama, en sus enfermedades, cuando su carro se averíe, a una llamada a cualquier hora del día, a un desayuno de sábado en la montaña… cómo competir con la green card”, se decía y repetía. Ella le había hablado de la posibilidad de obtenerla con él. –“Hasta donde el imperio, asesino de niños en Siria, se nos cuela en los huesos”–, pensaba él.

Él trataba de darse auto terapias. Sin embargo, no era más que una masturbación que aumentaba su vacío.

Se decía y con mucha razón, “Ella merece lo mejor, ha sido especial conmigo en todo tiempo e incondicional en sus tiempos de angustia. He sido un tanto ingrato, dejó abiertos muchos cerrojos y en esos entraron los cuidados y atenciones de otro”, él lo consideraba razonable, mas se decía que si tan solo hubiese tenido más sensibilidad, esa que se debe tener por una mujer que ha sido fuego y aceite en su vida, esa mujer que lo quema y desnuda en sus interioridades, que lo eleva y lo trae a sus infiernos terrenales, que le ha dado los mejores años de su vida, los mejores besos, las más atrevidas caricias, las más provocativas fotos, la más inteligentes conversaciones y las más increíbles revelaciones.

Él buscaba en su interior, como salvia en sus venas, la mejor terapia que lo llevara a la resignación permanente de su pérdida.

Se repetía una y otra vez –“Qué feo estar enfermo de amor, se pierde el apetito, el gusto por la vida, y cada minuto en una tortura en día a día”.

¡El último jueves él pensó –“Debo dejarla ir, no voy a competir, no iré contra la corriente, debo desearle lo mejor” – y añadió – “Para ella, ¡suerte! Se merece lo mejor… yo no pude darlo”.

III

Antes de ese encuentro donde comenzó todo, él no quería terminar esa velada, pero estaba ahí en su cita con el destino, pidiendo la cuenta al mesero.

Ella le dijo –“que me quiere preguntar, pregunte lo que quiera”. Él daba por hechos consumados su nueva relación, ella le desmintió y le aseguró que estaba ahí, donde comenzó todo, porque le importaba y porque lo seguía queriendo.

Él la vio, sintió correr una cortina en su pecho y corrían cataratas de una sensación infantil, adolescente, adulta, pero sobre todo humana.

Él llegó a despedirla a su carro y no pudo más, con esa mano invisible, que lo empujaba a buscar su boca, la capturó, sintió la fragilidad de sus labios, la dulzura de su piel, la frescura de sus fluidos y sus arterias estaban a punto de salirse de su cuerpo.

Ella le dijo —“comencemos hoy aquí a escribir un nuevo cuento.

IV

Marco manejaba por las calles de esa ciudad maldita y escapaba de esa selva burguesa, atravesando norte a sur con un tráfico ya amigable. Iba hilvanando en su mente las frases y versos del poema que ya construía, para esa mujer que lo había apendejado, y se preguntaba si eso vivido era ilusión.

Él estaba convencido que ella lo había citado con el destino para decir un adiós civilizado, después de 10 años se decía —“Quiere tener la cortesía de despedirse frente a frente. Pedirme que la deje tranquila, que no haya insultos, que llevemos un día a día normal para lograr un salario en paz”.

Pero Marco y ella levantaron al mismo tiempo una bandera blanca y salieron de la trinchera, para decidir emboscar cada los besos, caricias y tiempos que se habían negado.

Marco llegó a su casa y pensó —“la mejor forma de acariciarte esta noche es escribirte”… y así fue:

Ella 

Es esa paz que trae el silencio de la noche,

Es esa tormenta que desborda los ríos

Es esa llama que atiza mi infierno

Y la miel que se bebe en el paraíso.

 Es esa daga que se clava y abre hemorragias

Es ese hisopo que sana y limpia la herida

Es un huracán su paso

Es un descanso su voz.

Sus manos toscas y tiernas

Sus pies delineados y firmes

Ella es la gloria y la condenación

Ella es un silbido y un golpe al orgullo

Ella es mil neuronas maquinando despacio

Ella señala el rumbo de la osa mayor

Ella besa la vía láctea.

 

Ella es un libro que deshojo página a página

Sin querer nunca encontrar epílogo 

Ella es la que ha nutrido mis fantasías

Ella enarbola en mi pecho la bandera rebelde y subversiva

Ella besa mis labios y mi sangre se tense

Ella toca mi sexo y mi corazón asalta mi pecho.

 

Ella es el huracán y el silencio de la noche

La brisa que se cuela en mi ventana

La selva húmeda para caminar

La lluvia que recorre mis espaldas.

 

Esa es ella, y ella lo sabe…

V

Marco dudaba del tiempo compartido con ella, en tierra de extraños y de narcos, café y vallenato, de la faena de la noche anterior. Despertó y la vio a su lado, entre sábanas blancas, dormida, agotada, plena, suya, y dijo —“Es cierto, ella me cautivó”.

 VI

Ella descansaba son sus piernas dobladas sobre la alfombra… desnuda, mujer completa y conquistada, le narraba las mejores sensaciones de placer que Marco inspiraba y provocaba en ella.

Él clavaba sus ojos en ella, quería detener el tiempo y abrazarla por horas. Y se dijo para sí—“Quiero tenerte siempre

FIN

Por, Alex Bonilla

 

Reseña del Autor

Alex Bonilla, es realmente Mario Fernández, amante de la literatura e imperfecto escritor de poesía.

 

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Revisó: Andrés Angulo Linares (Equipo Editor Narraciones Transeúntes)