Tensión Flora y 'Tanta miel'

Tensión Flora y ‘Tanta miel’: la trampa de la violencia que se esconde detrás del amor


Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


—Cada canción es una forma de preguntarnos qué hacemos con lo que nos duele y con lo que nos indigna—. La respuesta de la agrupación no pasa desapercibida.

Durante años, Caroline* creyó que estaba perdiendo claridad sobre sí misma. No hubo golpes ni escenas visibles. Hubo acontecimientos triviales que poco a poco socavaron la voluntad de la mujer británica que contó su historia a BBC News Mundo, conversaciones que terminaban alterando lo que acababa de ocurrir y frases repetidas que desgastaron su certeza. Cuando intentaba señalar algo que le incomodaba, la respuesta casi siempre era la misma: que estaba exagerando, que había entendido mal, que no recordaba bien las cosas.


En el testimonio que compartió en 2018 recordó que lo más difícil no fue identificar el conflicto dentro de la relación, sino darse cuenta de cuánto tiempo había pasado intentando sostenerla mientras dejaba de confiar en su propia percepción.

«Estoy viviendo una mentira atrás de ti / intoxicándome, intoxicado»
‘Tanta miel’ (Tensión Flora)

Cuando finalmente entendió lo que estaba ocurriendo, descubrió algo que tardó años en hacerse visible: la violencia no siempre se impone con la fuerza. A veces se instala en la vida cotidiana de manera sutil, envuelta en afecto, en gestos aparentemente menores o en palabras suaves que poco a poco erosionan la estabilidad emocional hasta volverla frágil.


—La canción explora el desgaste que produce permanecer en vínculos donde la manipulación se disfraza de afecto y donde el cariño termina convertido en una forma de control—, agrega la agrupación quiteña.

Tensión Flora nació en Ecuador. A su propuesta musical llegamos a través de ‘Tanta miel’, canción que convierte esa tensión emocional en una pieza de apariencia serena sobre la que avanza una letra asentada en un terreno más áspero, más agreste.

«Tú llegas siempre calculando cómo quieres manejar la siguiente puñalada»


‘Tanta miel’ puede observarse como el retrato de una trampa que se dibuja con trazos delicados, pero cuyo veneno, casi imperceptible, atraviesa el vínculo amoroso. Su sonido, una atmósfera de matices indie suaves, disimula la toxicidad que lleva dentro. Como en el testimonio de Caroline —y de miles de personas que han sido víctimas de abuso psicológico—, no hace falta que el daño se anuncie de forma evidente para sentirse presente.

La canción avanza desde la calma, pero la letra deja ver el desgaste de alguien que empieza a reconocer la mentira y aun así sigue atrapado dentro de ella. La dulzura permanece en la superficie; debajo, una herida empezó a extenderse.

«Sabes bien, que caigo siempre a tus pies; puedo ver que tramas siempre por detrás, tanta miel, tanta miel».


—Ecuador es uno de los países más violentos de Latinoamérica. Solo en los últimos cinco años, al menos 1.535 mujeres fueron víctimas de feminicidio y 19.254 en la región—, explica Tensión Flora.

Bajo esta preocupación, la agrupación conformada por Paulo, SantiagoJosé Keer Castillo, presenta una canción que se ubica en el sentir de las víctimas, desde las sensaciones que permanecieron en silencio, desde los sentimientos que no fueron escuchados. ‘Tanta miel´ puede entenderse como el desahogo de una relación tóxica, pero también como la voz que recoge la angustia que atraviesan miles de personas que han sufrido los estragos de una dependencia emocional que no atacó de frente, sino que supo camuflarse entre el amor y las promesas.

—Le canta a todas las personas que se han sentido atrapadas. A los que levantan la voz ante la injusticia. A los que deciden soltar, aunque duela—, agrega la banda.


‘Tanta miel’, entre sintetizadores y pulsaciones electrónicas, no observa la violencia desde el último detonante. La explica desde ese lugar ambiguo que se tambalea entre la dulzura y la agresividad pasiva.


La portada, entre la abstracción y el simbolismo, acompaña ese proceso. No desde la ruptura, sino el del reconocimiento. Frente a una figura que parece resquebrajarse aparece también un reflejo, una presencia que devuelve la mirada. Un mensaje se esconde entre sus trazos: para liberarnos, necesitamos reconocernos.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *