El 19 de agosto fue declarado a nivel mundial el Día de la Fotografía, debido a que en 1839 el gobierno francés hizo público el procedimiento para usar el daguerrotipo, antecesor directo de la cámara fotográfica, una invención de Daguerre que recopiló muchas experiencias anteriores que fueron construyendo el camino al maravilloso arte de capturar imágenes y pintar con luz.
En Bogotá el colectivo fotográfico Mosh Pit, teniendo en cuenta este día, ha querido hacer un pequeño reconocimiento a los fotógrafos encargados de perpetuar las presentaciones de la escena local y para ello seleccionaron pequeños textos y una fotografía representativa de su trabajo.
El colectivo nace como una idea de Gabriel Rojas hace 5 años, pero hasta este año se ha consolidado, realizando cubrimientos de diferentes festivales y conciertos locales, enfocándose ante todo en transmitir la experiencia de músicos y público.
Según Gabriel el propósito era:
“Las ganas y la urgencia de hacer un cubrimiento distinto de un evento, que se enfocara no sólo en las bandas, sino también en el público y las personas de las primeras filas. El querer mostrar al metalero humano y parte de una sociedad, pero por medio del arte revocar o atenuar los enigmas que hay sobre el metalero, el vago, el sucio, el violento, el drogadicto y quizá mostrar que el metalero se une para causas sociales, que la música del metal aparte de satánica y morbosa, es sobre todo, quizá, la que más memoria histórica maneja y que es eso es algo que los ajenos desconocen”.
Es mi forma de ayudar a construir industria,
a forjar sueños, y pisar fuerte,
sin música no hay color para mí, sin Metal no soy yo.
– Natalia Hoyos Sánchez
En diciembre de 2016, tras un año de llevar pensando el proyectó, de haberse «enamorado” de la estética de la escena como tal, se solidificó el colectivo fotográfico Mosh Pit, que busca resaltar el trabajo fotográfico de la escena del metal y se empezó a trabajar de la mano de Mónica Castillo, una periodista que es la encargada de las relaciones con otros medios de prensa, no sólo del metal, y de Angie Paola Batanero, quien se encarga de las redes sociales, publicidad y la imagen del colectivo.
Fotógrafos locales de las escenas de rock y de metal, hicieron parte de la selección de este año 2017, ellos en su propia voz dieron sus opiniones respecto a este importante día:
Natalia Hoyos Sánchez
Fundadora de Dazed & Confused Prod. Es una de las grandes promesas audiovisuales del país.
«La fotografía y la música van de la mano en mi vida, puesto que son dos de mis motivaciones más grandes. La música es uno de mis amores y la forma de proyectarla es por medio de fotogramas. Es mi forma de ayudar a construir industria, a forjar sueños, y pisar fuerte, sin música no hay color para mí, sin Metal no soy yo.»
Trabajo fotográfico de Natalia Hoyos
Daniela Sánchez
El fotógrafo le da un toque de magia a la música, al desarrollo y promoción de la misma”.
Headbangers Latinoamérica. Fotógrafa que da la vida por la buena imagen y que sin duda alguna se exige cada día más.
«La verdad me cuesta escoger mi fotografía favorita, siempre lo he dicho, de las 2.000 que salen en un pequeño evento, quedó fascinada con más de la mitad, por lo cual escogí una al azar, en este caso, algo que queda de la presentación de Behemoth en Rock al Parque 2015, no fue ni tan al azar, aunque me tocó sufrir y subir a los hombros de un colega para poder hacer algo, lo poco que pude lograr, me encantó y mi modelo favorito fue Orion (es sexy, ¡ja!).
La fotografía es como la música, un universo, siempre hay algo por explorar y en este caso, hablaré puntualmente de la importancia del fotógrafo dentro del metal. Creo que muchos entendemos la situación del género en Colombia y, en general en el mundo, no todas las agrupaciones dentro del género cuentan con oportunidades que otras sí y a veces no es posible invertir lo suficiente, muchos tienen prioridades y lastimosamente la parte visual no es una de ellas. Pero estamos en 2017, donde todo entra por los ojos, hay que empezar a darle importancia a muchas cosas más, dentro de ello, a la fotografía.
Creo que todos soñamos con darnos a conocer, que todos pregunten y se interesen por nuestro trabajo, pero anteponemos la pasión por lo que hacemos, queremos transmitir al mundo lo que vemos en una presentación, en un día cotidiano o hasta en una sesión de fotos para algún álbum. Y queremos que cada artista tenga esa muestra, de lo que es capaz de llegar a causar con su música al público.
El fotógrafo es importante en el metal, porque aunque no lo es todo, hace parte fundamental de ello. El fotógrafo le da un toque de magia a la música, al desarrollo y promoción de la misma».
Trabajo fotográfico de Daniela Sánchez
Juan X Carlos
Kasa Katarsis, una agencia de fotografía y vídeo dedicada al metal.
«El fotógrafo captura ese único e irrepetible instante. Transmite a través de la imagen la energía y lo sentimental que puede llegar a ser, el Metal Plasma la esencia del músico, del espectador, de la banda y su filosofía. Contribuye a que todo el entorno dentro de la cultura e industria del metal estén conectados por medio de la imagen».
Trabajo fotográfico de Juan X Carlos
Harold Pineda
Valiente de Metal Machine, un fotógrafo con una amplia trayectoria en toques nacionales e internacionales.
«La escena…
En la cotidianidad donde es generalmente estigmatizada, mal llamada música del diablo, música para drogadictos o vagos, se concentra una cantidad importante de personas de edades diferentes que tienen diversas ocupaciones, como por ejemplo el estudiante de colegio hasta el ingeniero o gerente, se construye un ambiente de convivencia alrededor de esa música que tanto nos inspira, nos llena de un sinfín de emociones… metal.
Esa música que nos hace compartir con nuestros amigos y familiares de un espacio para cantar y mover la melena es el lugar propicio para capturar esas sensaciones y representarlas en fotografías. Eso promueve la labor de un fotógrafo de la escena, y puede encontrar variedad de momentos de todo eso que sucede tras la reunión de bandas, público y un ambiente en donde todos disfrutamos de nuestro metal”.
Trabajo fotográfico de Harold Pineda
Fernanda O Vargas
Cada momento que capturo cuenta una historia, cuenta lo que sentí en el momento
De Headbangers Latinoamérica y el Colectivo Bogobtura, con un estilo único de fotografía, la posiciona como una de las fotógrafas más destacadas en la escena. Gran trabajo y persistencia en el metal por parte de esta mujer.
«Cada momento que capturo cuenta una historia, cuenta lo que sentí en el momento, la sensación de ver cada captura y revivir ese momento, es lo que me motiva seguir haciendo esto, y amándolo. Y esta toma es una muestra de una banda que vi por primera vez, y así mismo sigo sintiendo la sensación que viví ese día viéndolos».
Trabajo fotográfico de Fernanda O Vargas
Andrés Umaña Krieg
Krieg Metal Photography, un fotógrafo de Bucaramanga con un portafolio muy amplio de la escena de esta ciudad pero sobre todo docente de fotografía y gran conocedor de este maravilloso arte.
«Hace tres años comencé un proyecto de fotografía de metal llamado: KRIEG METAL PHOTOGRAPHY, en donde he cubierto una gran cantidad de eventos en la ciudad de Bucaramanga y en Bogotá como el festival del diablo I y II, Rock Al Parque 2016 y 2017, en Manizales el Grita Rock 2016 y en Medellín el Altavoz 2016 entre muchos otros.
Mi fotografía escogida es una de Cronos, frontman de Venom, una fotografía que hice en el festival del diablo II. Escogí esta fotografía ya que Cronos, para mí, es uno de los mejores vocalistas de la historia del metal y fue algo mágico para mí poder estar tan cerca de él y poder fotografiarlo.
Mi objetivo principal como fotógrafo de metal es generar memoria histórica del desarrollo del metal en Bucaramanga y en Colombia en todos sus campos y de ahí la importancia de nuestra función en la escena».
Trabajo fotográfico de Andrés Umaña
Julián Useche
“Los fotógrafos del metal Capturamos caras, gestos, momentos, pero sentimos energías, energías que usamos para seguir alimentando este mundo nuestro del metal”.
Trabajo fotográfico de Julián Useche
Alexis Cañón
Alexis Cañón Fotógrafo, lleva un muy buen tiempo trabajando para la escena del metal.
«El fotógrafo es, en esencia, quien transmite la imagen visual de la emoción, del sudor, del llanto, de la emotividad de un cantante, desde las revistas que veíamos de niños en las que soñábamos con nuestros artistas hasta ahora, es el fotógrafo quien aún da permanencia a la imagen de los artistas, inmortaliza a personas con la virtud de dejarnos ese mensaje de una canción en una imagen, aquí, Elkin Ramírez, entonaba lenguaje de mi Piel en La Media Torta, esa es la esencia de la imagen.»
Trabajo fotográfico de Alexis Cañón
Luis López
Finalizamos este especial con Luis López de Rugidos Disidentes, editor musical de esta revista, alguien con la gran capacidad de transmitir lo que piensa y observa en un escrito e inmortalizarlo en una fotografía.
La fotografía guarda en silencio la marca mental
que dejó lo que la música quería expresar
“Fotografía y Metal, transmutación en dioses
La fotografía como forma de expresión artística, junto con la propia música, es sin duda la que mejor expresa la magia impérenme de los sentimientos que como habitantes y ciudadanos del poderoso mundo del metal deseamos congelar en el tiempo y recurrir a ellos acompañados de la furia, la potencia, la fuerza y el impulso que los sonidos del trueno nos brindan en cada uno de los conciertos de las agrupaciones que seguimos y queremos apoyar.
En efecto la trasmisión de sensaciones que genera el metal es 10.000 veces más contundente que cualquier ritmo generado por los hombres y la experiencia de escuchar un disco en solitario o la comodidad de una casa, no se compara con el momento en el que atestiguamos como, producto del éxtasis y la catarsis de los músicos, las ondas sonoras caen como toneladas de acero y nos hacen vibrar, ya sea en un toque pequeño o un concierto monumental.
La captura en imágenes del brío de nuestra música es inigualable, podemos encontrar claroscuros góticos, melancólicos progresivos, agresivos thrashers, gélidos blackers, héroes de la guitarra, máquinas de redobles, cabalgantes bajos o destructivos gritos guturales, que con sólo ver en una fotografía nos remiten y nos hacen recordar la melodía que guardamos en la cabeza.
Sin duda, la labor del fotógrafo del metal es transmitir esta energía y trasladar el épico instante donde la música conecta con el público desde la pasión del artista, para atrapar con la lente y hacer eterno ese instante, aquel momento único donde el músico generador, conecta con sus receptores creando el verdadero sentido del metal, la transmutación de los simples seres humanos en dioses. El disco aguarda la eternidad del sonido y la fotografía transforma el conjunto en seres inmortales.
En efecto la comunicación de cada evento, el compartir dichos instantes no sólo asegura la evidencia de esta alquimia, también propaga en los colectivos de seguidores la curiosidad de participar en la fiesta, el culto o el aquelarre metalero, expone el trabajo visual en el escenario de las propias bandas y colabora con la proyección de las mismas en un espectáculo de metal. Es eso, un espectáculo cuya trascendencia en vivo se manifiesta por la aceptación del público, que debe conectarse desde una escucha inmóvil, un ‘pogo’, una carrera o un brinco, y que merece ser plasmada para tiempos inmemoriales como registro histórico de que en un lugar, en un momento, en un beat, fuimos seres superiores, fuimos ante todo, arte.
Víctor Hugo señalaba que la música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedarse en silencio. La fotografía guarda en silencio la marca mental que dejó lo que la música quería expresar, pero no sólo representa la exposición de su idea original, también la marca que adopta cuando es recibida por los escuchas. ¿Cuál es el papel de la fotografía y el fotógrafo en la escena del metal, me preguntan?, teniendo en cuenta la tecnología actual, los videos en vivo, los videos de drones, las capturas del audio, el exceso de selfies y la extendida costumbre de la exageración del fotos borrosas con celular, tal vez ninguno, según lo escrito arriba tal vez una cosa muy simple, el cincelar la luz en la piedra de la memoria un recuerdo que nos remita a una sonrisa y nos de esa fuerza extra que nos eleva cuando lo necesitamos, cuando sentimos que lo podemos todo, ese instante en el que sabemos que podemos levantar la espada del METAL».
Trabajo fotográfico de Luis López
Por, Luis Alfredo López
Edición para Rugidos Disidentes
Artículo realizado a partir de la selección del colectivo Fotográfico Mosh Pit. Responsable Gabriel Rojas.

La dinámica de Rock al Parque es presentar una cantidad similar de artistas nacionales, de convocatoria distrital y de artistas internacionales (20 a 22 por cada una de estas categorías), donde se reparten los tres días intentando generar un espacio para esa llamada diversidad musical que los organizadores pregonan, sin embargo es posible ver como los de las convocatorias son en su mayoría bandas de metal, que salen prácticamente todas el días sábado del metal y luego quedan por fuera poco a poco hasta que el lunes está lleno de bandas extranjeras o nacionales de propuestas muy difíciles de clasificar dentro del rock, o al menos dentro de sus vertientes más lejanas como el Ska, y uno se pregunta ¿dónde quedó el Grunge, el Heavy Metal tradicional, el Power Metal, el Power Blues o Blues Rock, el gótico, el Oi, el rockabilly, el progresivo y las tantas formas que el rock tiene y de las que seguramente deben existir bandas buenas en la escena nacional?, este año hasta se extrañó el black metal.
Encontramos así, a Poker, el sábado en el escenario Bio (el que mejor representó el metal nacional ese día junto con Cobra, Ekhymosis, Darkness y Herejía), banda que los prejuiciosos metaleros destrozaron en redes pero para quienes hemos seguido su carrera, progreso y ante todo su contundente presentación el Simón Bolívar para este Rock al Parque 2017, reventaron el escenario, demostraron calidad técnica en su interpretación instrumental, un buen manejo de escenario, sorpresas, y ante todo un sonido que se puede identificar con claridad en el Thrash Death Metal. Tal vez los vídeos musicales que las Poker han rotado en las redes no les hacen justicia (si bien no carecen de buena producción y en particular a mí me parecen geniales por sus sonidos llegados desde Motörhead, o Metallica y con el cual ellas empezaron bajo la denominación Thrash and Roll), así que el recibimiento del venerable fue generoso y redentor para la banda que ha sido juzgada ya sea por la belleza, por las vocales (cada vez mejor manejo de las guturales y los rasposos valga decir) o quien sabe por que según los valientes, expertos musicales y críticos formados del Facebook. Para nada desentonaron con su música y presencia, prácticamente dándole la introducción a Nervosa de Brasil que además disfrutaron la presentación de las colombianas y la misma Prika Amaral (guitarrista) les da su aval como una de sus bandas favoritas del Sudamérica, recordando que ya se habían visto en el Bogothrash.
Entre las 22 bandas que pasaron el difícil proceso de papeleo y las audiciones de este Rock al Parque, sin duda, lo más destacado fueron las bandas de rock y metal propiamente dicho. El día sábado la tarima de interés real fue la Bio, por las leyendas nacionales que se presentaron allí. Ekhymosis y Darkness convocaron un buen público, pero valga decir que ya desde el inicio, la tradicional banda de speed y thrash metal Cobra (Ciudad Bolívar) se tomó el escenario con potencia y con una notable alegría por parte de este power trio. El público se pegó a la energía desde temprano, siendo muchos seguidores de la propia banda y no se desperdició para nada esta apertura. Se puede decir que para Cobra ya era justo y necesario estar en R.A.P. pues han pasado por múltiples festivales locales junto compartiendo escenarios en conciertos de bandas internacionales y con 15 años en la escena, ya era meritorio y hasta necesario.
Así mismo se destacaron las chicas de Poker con un sonido y técnica más dura y contundente que lo que las críticas prejuiciosas anunciaban, el momento nostálgico de la despedida de Darkness con mucho rock and roll, como se hacía el metal de antaño, pero con esa sensación de que todavía no hemos visto todo por parte de sus miembros. Un himno como despedida, de fondo Soberana Soberanía, versión instrumental, sonaba. En la tarima, Rodrigo Vargas y Óscar Orjuela se despedían de un público agradecido que aplaudía y coreaba: “Darkness”. 28 años de carrera llegaban a su fin en el escenario más icónico de Bogotá y de Latinoamérica. Rock al Parque despidió de esta manera a la banda que creó el himno del metalero nacional, que minutos antes Rodrigo entonaría por última vez con la ayuda del público. En esta ocasión Metalero estuvo interpretado en dos partes, una para hombres, otra dedicada especialmente para ellas, Metaleras. Esa fue la sensación que dejó la presentación de Darkness. Fue la última presentación de una de las agrupaciones legendarias de nuestra escena y estuvimos ahí, saltando, coreando y gritando, junto con el resto del público, que no pudo dejar de preguntarse para dónde va el metal nacional ahora sin Darkness, sin Neurosis y sin Elkin Ramírez el “Titan”.
Llegó a escena el espectacular toque de Herejía, que en realidad ha creado una leyenda negra en su entorno, demostrando que es una agrupación más allá de esa historia de subidas y bajadas de 27 años. Promete mucho futuro con esa propuesta ecléctica de death metal melódico y casi doom, sinfónicos y a su vez brutal. Se ganó, de nuevo, al público con música. Sí, realizaron repaso de canciones viejísimas, pero lo sustancial y convincente fueron sus nuevos temas del inmediatamente presentado al público Renascentia In Tenebris. Fresquito e imperdible para una colección de verdadero metal colombiano.
En la tarima Plaza, también se destacaron las agrupaciones distritales, sin embargo es un terreno difícil, porque es donde más gente se congrega para esperar a las bandas internacionales y por su tamaño, también, es difícil dilucidar quienes llegan a apoyar lo nacional. No obstante, la apertura de UMZAC fue magnífica, con esas voces femeninas soprano, al estilo operístico de Therion, pero con maneras propias de los conjuntos musicales nacionales de antaño de güabina o bambuco, juego entre voces guturales masculinas y experimentos sonoros, entre el metal, el gótico y las combinaciones musicales de cuerda andina (tiples, guitarras y requintos). Nos dejaron hambrientos de escuchar más de este tipo de fusiones, que para los amantes de las etiquetas se llamaría folk, pero que a nuestro gusto, el término se queda corto para describir un proyecto tan bueno.
Rock, los más pesados y rockanroleros Tijax, los más ska, Feedback, plenamente alternativos. No se amilanaron ante los escenarios y, aún con poco público, demostraron que esos procesos pueden ser exitosos, pues demostraron con fuerza y convencimiento en su interpretación, que podían subirse a esas tarimas con un nivel profesional y un estilo particular.
Para el día lunes las encargadas de abrir el Escenario Plaza fueron Sin Pudor, que con su thrash punk, demostraron que las bandas de este estilo pueden tener una altísima calidad interpretativa y técnica, principalmente, esa batería marchosa y el dominio de escenario de Jessica, su vocalista y líder. Sin Pudor es una de las mejores bandas nacionales, sin discriminar entre las masculinas y femeninas. Fueron junto con Indio, musicalmente hablando, lo mejor del día. Puesto que esta última, es una agrupación con músicos bastante destacados en la escena (Patricio Stiglich o Luis Ramírez, por ejemplo), que trabaja en sonidos densos y plenamente urbanos, que tienen disonancias y ritmos variados, entre el alternativo o el progresivo. Presentaron los temas de su álbum Réquiem, que si bien retoma leyendas e historias indígenas, su ritmo no se enfoca en el folk, más bien, es una propuesta diferente a los que nos acostumbran sus integrantes y suena como un monolito.
apartado gráfico de la banda, y corresponde al track número uno del álbum. Tema cuyo nombre hace referencia a la Isquemia, una enfermedad sanguínea, y abre con fuerza este trabajo por el cual fueron escogidos por Headbangers Latinoamérica, en el puesto 62 de su selección anual de 300 mejores trabajos de la región, contado con el aprecio de todos los medios especializados desde octubre del 2016.

Grabado en Impulso Group bajo la dirección de Jizux Friden, responsable de trabajos con artistas como Andrea Echeverri, Don Tetto, Morturum, y Nataly Kruger, cuenta además con el diseño visual de DC Agency y masterizado por Darius Van Helfteren en Amsterdam, quien ha colaborado con agrupaciones como Epica, Mayan o Revamp, haciendo de este EP una de las mejores producciones nacionales del 2017 y que asegura un performance de no perderse en la edición de este Rock al Parque, donde son los encargados de dar apertura en el escenario plaza a la 1:30 de la tarde, este sábado 01 de Julio.