Francis Carolina (100)

Francis Carolina: Afro-fusión electrónica que rinde tributo a las enseñanzas de los ancestros

(Bogotá D.C., Colombia)

Crónica: Olugna

Fotografías: María Fernanda Calderón

Será un concierto diferente para la artista nacida en Venezuela, que encontraría en Colombia un territorio en el que podría emprender un nuevo camino. Es una sala de ensayo acogedora, de paredes blancas y piso de madera. Al fondo, en la pequeña tarima, una tambor alegre, dos congas, un mixer y un micrófono. En el costado opuesto, sobre una mesa, reposan objetos y artesanías representativas para la cantautora; entre ellas, el Árbol de los Sueños, en el que cada uno de los asistentes, dejarán sus anhelos escritos en un pequeño papel.

Poco a poco los invitados toman su lugar; no hay sillas, tampoco serán necesarias. Hoy, viernes 19 de julio, la Sala de Ensayo de la Asociación Cultural Smac, será invadida por golpeteos cadenciosos, beats electrónicos contemporáneos y la voz contralto de Francis Carolina; el piso, será tomado por las coreografías libres de Smith, bailarín que acompañará a la artista. En la cabina de sonido, un referente del rock colombiano, se encargará de los detalles técnicos: Amós Piñeros, dejará a un lado las estridencias a las que está acostumbrado, para poner a disposición del Afro-fusión Electrónica, su amplia experiencia en el Rock ‘n’ Roll.

En la tarima, DJ Kunta, artista colombiano, estará a cargo del mixer; Jorge Clemente, de Venezuela, en el tambor alegre; Osmar Gómez, de origen cubano, detrás de las congas y Francis Carolina, en la voz. A un costado, David Hortua (Smith), bailarín de freestyle, espera el momento preciso para tomarse la pista con sus movimientos. El concierto ha comenzado.

DJ Kunta (Colombia)

El aspecto de Francis Carolina no pasa desapercibido y deja al descubierto su origen. Una túnica larga de color blanco decorada con figuras doradas, hace juego con las rastas anaranjadas de su cabello y sus gafas amarillas. No es un concierto más; es una ceremonia en la que rendirá tributo a la herencia que la antecede y a las enseñanzas recibidas por sus ancestros, de la mejor forma en la que un alumno puede homenajear a sus maestros: transformando el conocimiento en nuevas creaciones.  

Francis Carolina (Valle de la Pascua, Guárico, Venezuela)

‘El Pescador’, icónica composición de José Barros, es la canción de apertura. El tema incluido en ‘Cinco’, su primera pieza discográfica, es el encargado de despertar la energía de los invitados. La Sala de Ensayo, a partir de este instante, pertenece a Francis Carolina y a los músicos que la acompañan. La respuesta del público es inmediata.




El turno de Smith ha llegado. Es un pelado que no supera los 25 años y se define a sí mismo como bailarín en proceso. Su atendo delata su conexión con el Hip Hop, sus movimientos incluyen figuras como el backflip o el footwork. David Hortua es un nombre de pila y hoy es su debut con Francis Carolina. A su alrededor, los asistentes, prestan atención a la exhibición del artista del baile libre.  

David Hortua ‘Smith’ (Colombia)

Smith no es el único que baila. Osmar y su novia, también, se han tomado la pista como propia. A diferencia de los pasos vanguardistas del exponente de freestyle y brakedance, la danza de la joven pareja, está más apegada a la tradición: el cubano y su pareja venezolana, son muestra de la conexión simbólica entre la percusión y las caderas. Los asistentes no tardan en sumarse a esta ceremonia que para este instante es una fiesta. 

Osmar Gómez (Cuba)

El repertorio de Francis Carolina es extenso. Su música camina la tradición, atraviesa fronteras y abraza a la modernidad. Sus versiones de canciones representativas del folclor del Caribe, bajo las texturas del Afro-fusión Electrónica, adquieren otro aire y se adaptan a los nuevos lenguajes de las generaciones contemporáneas. Sus composiciones propias, como ‘Tambó’ y ‘El Quitipón’, incluidas en el álbum ‘Cinco’, recogen sus enseñanzas y son atravesadas por el calor de su voz, la espiritualidad ―eje fundamental en la esencia de la artista― y la identidad que ha proyectado a lo largo de su trayectoria profesional como exponente de géneros alternativos.


Jorge Clemente (Venezuela)

La acústica de la sala de ensayos de la Asociación Cultural Smac, proyecto fundado por Andrés Ortiz y Lara Lupi a comienzos de 2024, se adapta con precisión a los requerimientos del concierto. Ubicada en la carrera 7A con calle 130, la casa donde funciona la organización, ofrece diferentes espacios en los que se desarrollan diferentes actividades formativas y artísticas. Si bien, su formación en Bogotá es reciente, la historia que la antecede empezó a escribirse 15 años atrás en Suiza, país donde funciona bajo el nombre de Scuola di Musica e Arti Creative.

Dividida en dos actos, la presentación de la cantautora, cumple con otro propósito: la grabación del video que acompañará a sus próximos lanzamientos. Producida por Francis Carolina con el apoyo del equipo de Manager Travel Colombia, la pieza audiovisual, incluirá los momentos más destacados del concierto.

Dividida en dos actos, la presentación de la cantautora, cumple con otro propósito: la grabación del video que acompañará a sus próximos lanzamientos

De esta manera, Francis Carolina, luego de presentar en el mes de mayo a ‘Cinco’, su cuarta producción musical y primera de esta nueva etapa en el folclor alternativo, se prepara para continuar con el rumbo que ha demarcado para su proyecto artístico, como una forma de rendir tributo a su herencia, cruzar las fronteras nacionales con sus próximas canciones y extender el legado de las sonoridades tradicionales hacia las nuevas generaciones.

Fotografía tomada de https://casadelacultura.gob.ec

Julio Jaramillo: sendas distintas, reminiscencias de ayer y hoy

«Qué me has dado vida mía, que ando triste noche y día, rondando siempre tu esquina, mirando siempre tu casa»

‘RONDANDO TU ESQUINA’ (JULIO JARAMILLO)

Por, La Cabra

En 1935 el mundo se llenaba de sacudidas, entre ellas: el físico escoses Robert Alexander Watson-Watt, conseguía la patente de sistema de radar; el 31 de mayo, se fusionaban Twentieth Century Pictures y Fox Film Corporation, para crear 20th Century Fox; el 24 de junio, el tango perdía a unos de sus grandes exponentes en un accidente aéreo, Carlos Gardel; el 15 de septiembre, la Alemania nazi anunciaba las leyes raciales de Nuremberg y el 1 de octubre, nacía Julio Alfredo Jaramillo Laurido.

Más conocido como ‘El ruiseñor de América’, Julio Jaramillo, es considerado como un símbolo de la identidad ecuatoriana que triunfó en todo el continente hispanoparlante. Fue tanto su éxito, que 10 países entraron en disputa por su nacionalidad, pero esa duda fue despejada, ya que fue Guayaquil, la ciudad que lo vio nacer en el seno de una modesta familia. Justamente, en honor su nacimiento, Ecuador celebra el Día del Pasillo Ecuatoriano desde 1993.

A la edad de cinco años, el músico, perdería a su padre mientras este fabricaba la cruz de la tumba para su hermana pequeña y sería su madre quien tomaría las riendas del hogar, para sacar adelante a su familia como era debido. La primera guitarra que Julio tuvo, la hizo de caña con sus propias manos, esa fue la forma que encontró para expresar su amor por la música; cuando tenía 15, ganó un concurso radial cuyo premio era una presentación en un establecimiento nocturno y eso fue el inicio de su carrera, la cual intercalaba con su oficio en una zapatería para damas y con otro trabajo donde barnizaba muebles. Así luchó y sobrevivió por muchos años, persiguiendo sin cansancio sus sueños.

Por ese tiempo, su hermano, Pepe Jaramillo, ya era un reconocido cantante y Julio lo acompañaba de manera esporádica en sus presentaciones. Fue, entonces, en Radio América, donde inocentemente se puso a tararear una canción de Fresia Saavedra, sin imaginar que el director artístico, Wacho Murillo, esposo de la cantante, estaba ahí y vio el poder de su voz. De esta manera comenzó a prepararlo para lo que se le vendría encima.

«Ven a calmar mis males mujer, no seas tan inconstante, no olvides al que sufre y llora, por tu pasión»

‘EL AGUACATE’

Julio empieza a grabar en estudio en 1951. Aprovechando la versatilidad que le brindaba su voz, fácilmente, podía pasar de estilo en estilo; esto hizo que lograra producir más de 5 mil canciones antes de los 23 años de vida; también, que dejara registrados 49 temas con letra y música escritos por él. No se descarta que el número sea mucho mayor, ya que se dan por pérdidas algunas composiciones en sus noches de bohemia.

Primero graba con su maestro Carlos Rubira Infante un pasillo llamado ‘Esposa’; luego el exitoso vals ‘Fatalidad’, el cual se posiciona en todas las radios de Ecuador, marcando el inicio de su carrera profesional. Se cuenta que llegó a tener 27 hijos en diversas partes del mundo, pero solo 16 tienen su apellido.

El ecuatoriano era un enamoradizo, por eso no dudó al momento de decirle a una joven que el tema ‘Mujer Virginal’ lo había compuesto para ella y como quería convencerla de ello, no titubeó en cambiarle el nombre a la canción por ‘Elsa’, sobrina de uno de sus mejores amigos, el señor Hugo Reyes, quien puso en sobre aviso a su familiar sobre las andanzas de Jaramillo.

Por otro lado, también se habló del plagio de dicho tema, y es que en el disco ‘Relatos en Vivo de 1966’, Julio cuenta que lo grabó en 1955, pero un excompañero de cuartel, señaló que esta canción era de su autoría, que él se la había cantado a Jaramillo durante su servicio militar cuatro años después. Entonces, esta historia quedaría como una anécdota más en el tintero.

Julio logra consagrar su carrera a nivel internacional con ‘Nuestro Juramento’, fue así como se embarcó en varias giras por América Latina. Entre los primeros países a donde lo llevaría su fama está Colombia, Perú, Argentina, Uruguay, Chile entre otros. La composición es considerada una canción emblemática en Ecuador.

El relato popular afirma que el autor fue ‘El Ruiseñor de América’, pero en realidad no es así, pues esta canción sería escrita por el puertorriqueño Benito de Jesús. Cuando llegó a manos de Julio ‘Nuestro Juramento’, él le haría unos arreglos junto a Rosalino Quintero, agregándole un estribillo que aún se mantiene, dando como resultado un bolero, cuya versión es la que más se ha popularizado.

Se estiman más de cuatrocientas producciones musicales de Julio Jaramillo; aunque, lamentablemente, en Ecuador, no se ha podido contar con un registro completo de su obra, por lo que muchos de sus discos son desconocidos, debido al desorden administrativo que presentan diferentes países al momento de radicar dichos tramites; es por ello no se tiene un registro de toda su trayectoria. Entre esas canciones que nos han quedado como recuerdos del alma, están ‘Tú y yo’, ‘Cinco Centavitos’, ‘Sendas Distintas’ y ‘Piedad’.

De este hombre se han hecho homenajes, películas, documentales e incluso series. Julio nos deja el 9 de febrero de 1978 a los 43 años, después de una intervención quirúrgica por cálculos biliares. A su último adiós, asistieron más de 200 mil personas.

‘El Ruiseñor de América’ descansa en el Cementerio General de Guayaquil; un ídolo popular que será eterno entre nosotros.