UBanda y Requilates – ‘Vivamos en Paz’

UBanda y Requilates y ‘Vivamos en Paz’: detrás de la casaca

Por: Andrés Angulo Linares (Olugna)


El balón pasó por los pies del ‘Bendito’ Fajardo —después de la recuperación de Leonel Álvarez—, Valderrama y Rincón. Al final, un pase al vacío de ‘El Pibe’ dibujó una de las escenas imborrables del fútbol colombiano y de nuestra historia como país. Freddy, con su dorso marcado con el número 19, marcó el gol con el que la Selección empataba a la poderosa Alemania Federal en el minuto 92. El balón se coló entre las piernas de Bodo Illgner. Colombia estaba, por primera vez, en octavos de final.

Vi el partido en el salón con mis compañeros de primaria. El grito de gol nos sacó de la rutina de las clases. El grito ahogado de William Vinasco se fundió con el de todos nosotros, niños y niñas que aún jugábamos con carros y muñecas. No he olvidado la camiseta roja con la que jugó Colombia el Mundial de Fútbol en 1990. No es una casaca más.

freddy-rincon-90
Tomado de Twitter @mnlzbl

Treinta y seis años después, en pleno campeonato mundial, el marketing político la usó como símbolo de unos cuantos, de aquellos que decían permanecer firmes por una consigna. Sin embargo, esa camiseta —blanca cuando la Selección empató con el equipo del histórico Lev Yashin, roja hasta el Mundial de Italia y amarilla desde el 92— nos pertenece a todos, como la bandera y el escudo, aunque no todos gustemos del fútbol.

Grabado entre las calles, parques y plazas de Duitama, el video de ‘Vivamos en Paz’ usa la camiseta de la Selección como un hilo conductor que acompaña a niños, comerciantes y familias. No importa si aparecen jugando, caminando o simplemente sonriendo frente a la cámara. Lo importante es que ninguno de ellos representa una idea política: representan un país que se cuenta mejor desde sus encuentros cotidianos.

UBanda – Requilates – Vivamos en Paz 14

La colaboración entre UBanda y Requilates llena sus escenas con la camiseta amarilla de la Selección. No como un elemento decorativo ni como una apelación fácil al patriotismo, sino como un símbolo que, pese a los intentos por apropiárselo, continúa siendo capaz de reunirnos alrededor de una historia común.

«No me hablen de Pablo, hablen de la abuela». Resume el espíritu de la canción. No pretende borrar las heridas de Colombia ni desconocer los episodios que marcaron su historia. Propone cambiar el punto desde el que decidimos mirarnos. En lugar de insistir en los estigmas que durante décadas definieron la imagen del país, UBanda y Requilates prefieren hablar del barrio, de Nairo, de ‘Lucho’ Díaz, del campo y de esas pequeñas escenas que millones de colombianos reconocemos como propias.


El recurso no es nuevo. La música colombiana lleva décadas contándonos un país distinto al que durante décadas ocuparon los titulares. Lucho Bermúdez lo hizo desde el porro y la cumbia. Sin necesidad de citarlo ni de replicar su sonido, UBanda y Requilates parecen recoger esa misma inquietud desde un lenguaje contemporáneo, para recordar que la identidad de la nación también se construye a partir de aquello que decidimos celebrar.

UBanda – Requilates – Vivamos en Paz 11

‘Vivamos en Paz’ evita convertir el patriotismo en un discurso grandilocuente. Prefiere detenerse en imágenes sencillas: la plaza de mercado, los niños jugando en el barrio, las montañas, el fútbol, una abuela con su ruana, una mesa en la que sobra la comida. Escenas comunes, cotidianas, reconocibles. Lugares donde la mayoría de nosotros hemos construido nuestros recuerdos.


Sobre una base que explora la cumbia como eje principal, UBanda y Requilates construyen la sonoridad de ‘Vivamos en Paz’. La elección del género no resulta gratuita. Según la agrupación, responde a su capacidad de reunir generaciones y representar una parte de la identidad latinoamericana. Una decisión coherente con una canción que encuentra en lo colectivo su principal argumento.

Basta un partido de la Selección para que el barrio vuelva a apropiarse de la casaca. Aparecen los televisores en las aceras, las pantallas improvisadas sobre el andén, los parlantes a todo volumen y las tiendas llenas de vecinos vestidos de amarillo. Lejos de los discursos, la camiseta expresa su verdadero significado. Sigue siendo un símbolo capaz de unirnos desde extremos contrarios. ‘Vivamos en Paz’ no retrata una Colombia idealizada, sino una que todavía puede encontrarse un fin de semana en las calles de un barrio popular.


Sobre Olugna

Cada crónica es un ritual. Quizás suene demasiado romántico, pero así es. Así soy yo, complejo y trascendental; sensitivo y melancólico, pero entregado a una labor que, después de algunos años, me ha abierto la posibilidad de vivir de mis dos grandes pasiones: la escritura y la música. A la primera me acerqué como creador, a la segunda –con un talento negado para ejecutarla– como espectador.

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *